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El Consejo de Ministros,, celebrado el 29 de agosto de 2008, ha aprobado un Real Decreto de medidas para la protección de la avifauna contra la colisión y la electrocución en líneas eléctricas de alta tensión, que deroga otro Real Decreto de 22 de febrero de 2008 y cuya publicación subsana el defecto formal que contenía relacionado con su notificación previa a la Comisión Europea por su contenido técnico.



La mortalidad de aves amenazadas por electrocución y colisión en las líneas eléctricas se ha incrementado de forma alarmante durante los últimos años debido a la creciente demanda de energía eléctrica, que ha exigido el incremento del número de líneas y tendidos eléctricos instalados en el medio natural. Tanto es así que se ha convertido en el principal problema de conservación para especies tan emblemáticas como el águila imperial ibérica, el águila-azor perdicera u otras grandes rapaces.

La mortalidad de aves amenazadas por electrocución y colisión en las líneas eléctricas se ha incrementado de forma alarmante durante los últimos años debido a la creciente demanda de energía eléctrica, que ha exigido el incremento del número de líneas y tendidos eléctricos instalados en el medio natural. Tanto es así que se ha convertido en el principal problema de conservación para especies tan emblemáticas como el águila imperial ibérica, el águila-azor perdicera u otras grandes rapaces.


Este nuevo texto tiene por objeto reducir los riesgos de electrocución y colisión para la avifauna en líneas eléctricas de alta tensión que se ubiquen en zonas de protección. Dichas zonas son los territorios designados como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA); los ámbitos de aplicación de los planes de recuperación y conservación para las especies de aves incluidas en el Catálogo Español de Especies Amenazadas o en los Catálogos autonómicos; y las áreas prioritarias de reproducción, alimentación, dispersión y concentración local de aquellas especies de aves incluidas en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, o en los catálogos autonómicos, cuando dichas áreas no estén ya comprendidas en los anteriores supuestos.


Dos tipos de medidas de protección


El Real Decreto aprobado establece dos tipos de medidas de protección: medidas contra la colisión de las aves y medidas contra la electrocución. Ambos tipos de medidas se aplican, con carácter general, a las líneas eléctricas aéreas de alta tensión de nueva construcción y a sus modificaciones.


Además, se aplica a las líneas existentes a su entrada en vigor, respecto de las medidas de protección contra la electrocución. No obstante, para estas instalaciones las medidas contra la colisión serán de aplicación voluntaria. Asimismo, se prevé un régimen transitorio de adaptación para las instalaciones que tengan el proyecto pendiente de aprobación o que teniendo el proyecto aprobado aún no hayan entrado en funcionamiento.


La ejecución del proyecto se condiciona a la disponibilidad de la financiación prevista en el plan de inversiones. Dicho plan debe aprobarse en el plazo de cinco años desde la entrada en vigor del Real Decreto. Además, se da un plazo máximo de ejecución del proyecto de adaptación de dos años tras la aprobación del plan de inversiones.


Peligro muy importante


Subsisten en todo el territorio, y también en las zonas de mayor valía ornitológica, numerosos tendidos eléctricos que fueron construidos en el pasado de acuerdo con la legislación entonces vigente, pero que constituyen, no obstante, un peligro muy importante para muchas de las especies de aves más amenazadas.


La electrocución se produce principalmente cuando las aves utilizan determinado tipo de apoyos de diseño peligroso como posadero y se produce contacto entre el ave y los elementos en tensión.


En el caso del águila imperial, una especie endémica de la Península Ibérica, en el periodo 1991-2003 murieron electrocutados un mínimo de 68 ejemplares (la población actual reproductora está compuesta tan sólo por algo más de 200 parejas), cifra que representa más del 50 por 100 de la mortalidad no natural conocida en esta especie. La electrocución afecta también a muchas especies más comunes, como águilas reales, culebreras, aguilillas calzadas, milanos negros, azores, ratoneros, cigüeñas y búhos reales, por citar algunas de las especies más afectadas.


Se calcula que varias decenas de miles de aves mueren cada año en España debido a la mortalidad provocada por los tendidos eléctricos, anomalías que acarrean al mismo tiempo cortes e irregularidades en la distribución eléctrica.