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Incendios de este tipo, es decir Grandes Incendios Forestales (GIF) y de alta intensidad (velocidad de liberación de energía) suelen ser muy severos con el medio (producen un gran impacto), muy diferentes del impacto natural del fuego en un ecosistema que, no es que esté adaptado, sino que es "dependiente del fuego". Unos fuegos son muy diferentes de otros, tanto como un constipado a una pulmonía. Pues bien ahora debemos tener presente que hay algo que forma parte del ecosistema que es extremadamente frágil, el "suelo", y una actuación humana agresiva podría ser más dañina que el propio incendio. El suelo es como nuestra piel, y ante una herida en nuestra piel debemos llevar mucho cuidado con lo que hacemos ahora ya que podríamos agravar la herida.

Finestrat. Alicante. Siete meses después del incendio. Los primeros centímetros de profundidad están afectados. Son muchas las propiedades que se pueden modificar. Pérdida de materia orgánica, alteraciones en la estructura del suelo, desarrollo de repelencia al agua. Pero no siempre ocurre esto, depende de muchos factores: intensidad del fuego, comportamiento, tipo de vegetación, tipo de suelo, etc. El suelo tras el incendio pasa durante unos meses por una ventana temporal de riesgo de degradación. Es un sistema temporalmente muy frágil.

 

¿Debemos reforestar entonces?

Pues depende de muchos factores y en 50.000 hectáreas es posible que haga falta en algunas zonas, pero estamos seguros que en muchas otras no será necesario ya que el ecosistema por si solo estará preparado para recuperarse y una reforestación hecha por nosotros no va a conseguir acelerar la recuperación sino que puede provocar mayores daños ya que el uso de maquinaria para la extracción de la madera y la reforestación es para el suelo forestal como si pasásemos una lija por nuestra piel quemada. Es lógico que la sociedad pida que la administración haga algo para arreglarlo, pero muchas veces esa presión hace que los políticos tomen decisiones erróneas, el otro día el ministro decía que "ahora lo prioritario es la reconstrucción de las zonas", como si un ecosistema se pudiese reconstruir en unos días o meses. Lo más lógico sería que se consultase a los expertos y se hiciese un diagnóstico preciso del "enfermo" para decidir que es lo mejor para él.

¿Tiene sentido reforestar con pino una zona cuyos pinos quemados han liberado multitud de semillas y van a germinar en poco tiempo? Lógicamente no, pero para decidir eso habrá que analizar cada zona, esperar a ver como responde y donde sea necesario ayudar al suelo y/o a la vegetación.

Torremanzanas, Alicante 2005. Once meses después del incendio y en zonas donde la escorrentía ha concentrado más semillas se produce una elevada densidad de germinación.

En algunas áreas quemadas es posible que sea necesario proteger frente a la posible erosión, dependiendo del grado de severidad del fuego, la pendiente, la litología y el tipo de suelo, la orientación de la ladera, en ese sentido aplicaciones de acolchados de paja "mulch" se han mostrado muy efectivas, pero en algunas zonas incluso de manera natural al poco tiempo hay un acolchado natural de acículas de pino que han quedado y van cayendo poco a poco sobre el suelo, protegiendo a este del impacto de las gotas de lluvia.

Acolchado natural que se produce cuando en ocasiones parte de las acículas del pino no han sido destruidas directamente por el fuego y con el paso del tiempo van cayendo al suelo. Incendio de Gorga de Julio de 2011. Foto realizada en Septiembre 2011.

Habrá zonas donde el suelo se haya quedado en muy malas condiciones y donde ni siquiera una reforestación podría ser exitosa. Para estos casos o zonas nuestra ayuda puede ir en la dirección de la aplicación de algún sustrato orgánico –se han estudiado con éxito la aplicación de residuos orgánicos como lodos de depuradoras compostados- que funcione como una inyección de nutrientes y de materia orgánica que mejore las propiedades del suelo.

Y en otros casos es posible que sea recomendable realizar algún tipo de restauración de la cubierta vegetal, pero siempre tratando de hacerlo con estrategias no agresivas con el suelo y evitando las reforestaciones monoespecíficas que en unos años nos pueden conducir a incrementar el riesgo de un nuevo incendio.

El daño de estos grandes incendios ocurridos en Valencia ya está hecho y como se ha dicho es consecuencia de una mala o nula gestión del abandono agrícola en las últimas décadas, y la recolonización de la vegetación, no lo agravemos aun más. El gran drama lo tiene la gente de esos pueblos afectados que puede ver comprometida su fuente de ingresos, como puede ser el turismo rural entre otras muchas cosas por ejemplo, y las vidas perdidas, eso si que es un drama. Esto no debería volver a pasar, deberíamos aprender ya de una vez por todas a que vivimos en unos montes que se queman, en los que el fuego forma parte del medio y nosotros solo podemos decidir cómo queremos que se quemen y con qué frecuencia e intensidad, si bajo unas condiciones de baja intensidad y sin riesgo para infraestructuras y vidas o como ha pasado ahora.

Los científicos estamos para que se nos consulte y para asesorar y ayudar, nos debemos a la sociedad, han invertido dinero público en nuestras investigaciones y es nuestro deber transferir esos resultados. Queremos que se nos consulte. Llevamos años estudiando el tema y creemos que tenemos algunas respuestas a los problemas, pero muchas veces no se nos escucha o no sabemos hacernos escuchar. Tenemos las puertas abiertas para que se nos pida opinión con el fin de ayudar al medio y a la gente afectada. No queremos que algunos medios de comunicación o grupos ecologistas nos utilicen como herramienta contra su adversario político, como en algunas ocasiones ocurre. Solo queremos contribuir y ayudar en la dirección que creemos correcta.

En España tenemos una red de investigadores FUEGORED en la que cada vez hay más presencia de gestores forestales en nuestro afán de intentar acercar la investigación a la gestión forestal. En esta red hay muchos profesionales con ganas de ayudar con su experiencia. Señores gobernantes, no nos desaprovechen.

Jorge Mataix-Solera forma parte de GEA – Grupo de Edafología Ambiental del Departamento de Agroquímica y Medio Ambiente de la Universidad Miguel Hernández, y es, a su vez, coordinador de FUEGORED, Red temática nacional Efectos de los Incendios Forestales sobre los Suelos.

 

Fotografías sacadas de aqui

Fuente: +ciencia

 
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