Monografías y Artículos de Medioambiente.

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oopinionDomingo de la Lastra Valdor es un arquitecto de formación, aunque de vocaciones más amplias y dispersas pero centradas alrededor del mundo de las artes y las ideas. Participante y organizador de buena parte de la actividad cultural realizada desde el Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria en los últimos diez años, desde donde se fomenta la colaboración y comunicación con diferentes disciplinas y sensibilidades del más amplio espectro social, institucional y cultural. Desde hace dos años, colabora con la Red Local de Sostenibilidad de Cantabria en la organización de cursos de formación, como el celebrado el pasado mes de diciembre destinado a arquitectos, aparejadores y personal de urbanismo de las entidades locales.


Pregunta.- ¿Conoce la iniciativa dela Red Local de Sostenibilidad de Cantabria impulsada por la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria?

Respuesta.- La conozco a través de diversas actividades realizadas por la Consejería de Medio Ambiente en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria.

P.- ¿Cree que la escala local, lade los municipios y mancomunidades, es la más adecuada para impulsar iniciativas para un desarrollo sostenible?

R.- La sostenibilidad es un concepto que abarca todas las escalas y todas son importantes. Es,esencialmente, una opción cultural que hemos de hacer nuestra para adaptarnos a las  circunstancias en que nos toca vivir. Cuanto más próxima es la escala, más compromete nuestra participación personal y vecinal. En este aspecto, las iniciativas de escala local suponen también un mayor esfuerzo educativo, por ello son las que van más a la raíz del problema.

P.- En los últimos años la Consejería de Medio Ambiente ha impulsado varias iniciativas en el campo dela participación ciudadana. ¿Cree que la intervención dela ciudadanía en el desarrollo de políticas públicas puede ser positiva en el cambio de modelo necesario para alcanzar la sostenibilidad  económica, ecológica y social?

R.- Por supuesto, el gran interés de realizar iniciativas que cuentan con la participación ciudadana es, por un lado, el conocimiento exhaustivo que aporta de las circunstancias que rodean cualquier cuestión y, de otro lado, el grado de compromiso personal y vecinal al que obliga. Ello aporta una serie de consecuencias benéficas: que administraciones y vecinos cuenten con un canal abierto con el que poner en conocimiento sus ofertas y demandas, y tener el beneplácito vecinal de las iniciativas a realizar, garantizándose así que la actuación sea bien recibida y resulte eficaz y exitosa. En resumidas cuentas, supone un mejor aprovechamiento de los recursos y de las inversiones.

P.- ¿Qué papel cree que desarrollan actualmente los arquitectos en relación a la sostenibilidad de nuestros municipios? ¿Tiene alguna experiencia al respecto?

R.- El papel de los arquitectos en los últimos 50 años se ha limitado a incorporarse como técnicos en todos los ayuntamientos de Cantabria. Actualmente, se puede afirmar que todos los municipios  disponen de un técnico arquitectónico y urbanístico en la plantilla municipal, esto ha permitido a los ayuntamientos disponer de herramientas para la gestión y racionalización de sus propios recursos e incorporar el planeamiento como la fórmula adecuada para decidir su futuro. Sin embargo, la labor de estos profesionales ha de ser mucho más propositiva incorporando todo el conocimiento y la metodología adecuada para enfrentarse a los nuevos retos dela sostenibilidad. Lo que más cuesta es entender que no hay recetas generalizables o de corta y pega, la sostenibilidad es una cultura dela comunicación, del diálogo y la participación y comienza por incorporar un nuevo vocabulario, nuevas preocupaciones que antes pasaban desapercibidas pero que ahora son imprescindibles de abordar. Todo eso no se arregla solamente con planos y ordenanzas, sino con una labor personal del día a día, que al principio puede resultar agotadora y poco reconocida, pero que poco a poco ha de redundar en una mejor convivencia y calidad de vida.

P.- ¿Cree que es un colectivo abierto a estas corrientes?

R.- Los arquitectos somos un colectivo consciente de que las cosas están cambiando, en la medida en que las modificaciones más importantes que ha sufrido la legislación edificatoria en los últimos años se deben esencialmente a criterios de sostenibilidad y calidad de vida. Esto ha cambiado nuestros conocimientos técnicos sobre la profesión y nuestra forma de trabajo. Inevitablemente nos hemos de incorporar a estas ideas. Sin embargo, aún no estamos preparados para enfrentarnos a esos procesos de diálogo social, en donde probablemente nos toca jugar un papel de intermediarios entre las propuestas dela administración como promotor y las demandas de los colectivos sociales como usuarios. Los proyectos han de perder poco a poco la idea de obra singular, para defender la idea de servicio social.

P.- ¿Qué características debe tener una ciudad para ser considerada “sostenible” desde su punto
de vista?

R.- La que es capaz de decidir la manera en que le gustaría vivir, para todos sus ciudadanos, y se ocupa de resolverlo por sí misma, sin afectar a las condiciones de contexto que le permitan  conservarlo. Ella misma construye sus problemas y sus soluciones, creando un equilibrio que ha de poder mantener a lo largo del tiempo, en la medida en que sus ciudadanos estén dispuestos a esforzarse para conseguirlo.  Cada vez creo menos en las grandes infraestructuras que resuelven los problemas de todos, esta forma de actuar ha de reducirse a situaciones muy concretas, creo que el futuro va más hacia entidades capaces de resolver por sí mismas sus propias demandas, comunidades que se ocupan de generar sus propios recursos y de gestionar sus propios residuos. Edificios que generan la energía que luego van a consumir con placas solares, pequeños aerogeneradores, geotermia y calderas de biomasa, y que también son capaces de reciclar sus propios residuos y contaminantes, y todo ello antes de echar mano de los servicios públicos. Cada uno ha de ser responsable de su propia huella ecológica, de decidir sus necesidades y sus consecuencias. No nos debe de asustar la palabra sostenibilidad. A veces, erróneamente se trasmite la idea de que sostenibilidad significa renunciar a nuestra calidad de vida, y nada más lejos, sostenibilidad significa resolver el problema dela calidad de vida de manera permanente. Hablar de una ciudad sostenible es hablar de ciudadanos sanos física, psíquica y socialmente, significa pensar en una ciudad donde sea agradable vivir para todas las personas. Visto así, la sostenibilidad en la ciudad es algo que nos debiera interesar mucho a todos.

P.- Y si tanto nos interesa, ¿por qué cree que es tan difícil conseguir que nuestras ciudades lleguen a ser sostenibles?

R.- Porque todos los cambios asustan, aunque sean para mejor, y porque llegar a resultados sostenibles obliga a un compromiso y participación de todos los ciudadanos, y no estamos educados para ello. Incorporar los conceptos de sostenibilidad en nuestras vidas es una cuestión esencialmente cultural, con toda la repercusión personal y social que esto conlleva. Nos hemos acostumbrado a que desde las instituciones se resuelvan todos nuestros problemas, a exigir a nuestros representantes que se ocupen de todo y, mientras, que nada altere nuestro pequeño y cómodo mundo, pero resulta que nos enfrentamos a problemas de nueva generación, que no son posibles de abordar únicamente desde las instituciones, en los que es imprescindible que todos los ciudadanos participen para poder solventarlos. Hemos estado mucho tiempo viviendo lo que yo llamo “cultura del inodoro”, que es la metáfora del agujero situado en el lugar más privado de casa, donde nadie nos ve y por el que desaparecen todos nuestros desaguisados. El inodoro es la manera de cerrar los ojos y desentendernos de las consecuencias de nuestro comportamiento, ya lo arreglarán otros y pediremos responsabilidades a las instituciones pertinentes, que para eso les he votado. Supongo que con esa mala conciencia no nos debiera de extrañar que, durante mucho tiempo, se haya resuelto esta cuestión barriendo la porquería debajo dela alfombra. La sostenibilidad es un término enormemente democrático, porque no es posible hablar de sostenibilidad sin contar con todas las personas. Solo es posible valorar la sostenibilidad, o no, de nuestro comportamiento si lo generalizamos a toda la sociedad. Yo puedo tirar una lata a un río y no tiene mayor trascendencia entre todo su caudal, pero si ese comportamiento lo hiciéramos todos los ciudadanos, trasformaríamos el río en una cloaca. Conclusión, tirar una lata a un río no es un comportamiento sostenible y es necesario que todas las personas tengan conciencia de ello. La sostenibilidad viene asociada a conceptos demográficos y  estadísticos, somos muchos y hemos de medir bien nuestras acciones individuales, teniendo como referencia una escala global.

Fuente: Consejería de Medio Ambiente Cantabria

 
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