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La nueva reforma del sector eléctrico impacta directamente en todos los agentes del sector y muy especialmente en los consumidores. Habrán nuevos Peajes de Acceso (la parte regulada de la tarifa) a partir del 1 de agosto y, si los comparamos con los actuales, nada queda igual. El coste término potencia en la tarifa de Alta Tensión 6.1 sube un 115% y el término energía baja un 66%. Para la tarifa de baja tensión 3.0A el incremento en potencia es de un 151 % y la bajada en el término energía llega hasta el 73%.

Con esta nueva estructura de precios, donde la parte fija gana peso y la variable lo pierde, el impacto que tendrá la reforma sobre nuestra factura va a depender de lo intensivo que sea nuestro consumo.

Vemos que en casi todas las opciones hay un incremento de coste regulado. En aquellas acometidas con un consumo constante y una potencia optimizada están menos perjudicadas por la nueva regulación. Un consumo poco constante y los suministros con potencias sobredimensionadas quedan seriamente penalizados.

Para disponer de un consumo constante se hacen más necesarias unas buenas prácticas evitando consumos inesperados, malos usos y picos de consumo.

Las condiciones de la contratación de los suministros de electricidad deberían revisarse periódicamente, siempre que existan cambios significativos en el uso que realizamos de la energía y, por supuesto, ante cambios regulatorios de la envergadura del actual. Si la producción de nuestra empresa ha descendido un 20% es más que probable que la potencia que teníamos haya quedado sobredimensionada, y si a esto le añadimos un incremento del 151% sobre este término...

Erróneamente es habitual calcular la potencia a partir de la potencia instalada, sin tener en cuenta el coste de los excesos y los consumos cuarto-horarios. A esto hay que añadir una cierta tendencia de las comercializadoras a sobredimensionar los cálculos cuando damos de alta un nuevo suministro. Para realizar el cálculo correcto hay que tener en cuenta los consumos cuarto-horarios a ser posible de los últimos 12 meses y a partir de un simulador de programación lineal obtener la potencia que optimiza el gasto.

Las viviendas y comercios con mayor uso no quedan muy afectados o incluso podrían pagar algo menos, y, por el contrario, las viviendas con menor consumo serán más penalizadas.

Seguro que el ministro Soria tiene múltiples argumentos para justificar esta nueva estructura de precios, pero, según nuestra humilde opinión, penalizar a quien menos consume y premiar al que más, no es la mejor estrategia para encaminar la sociedad hacia unos hábitos eficientes y sostenibles.

 

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