Monografías y Artículos de Medioambiente.

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Los biocombustibles son carburantes líquidos – bioetanol, biodiésel – obtenidos de la transformación de biomasa, que pueden ser utilizados en motores de vehículos complementando o sustituyendo los combustibles derivados del petróleo y, en su caso, del gas. Su uso reduce sustancialmente las emisiones contaminantes.

Para evitar los riesgos ambientales y sociales derivados del impulso de los biocombustibles - como la deforestación de selvas tropicales para la plantación de palma -, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación - FAO - ha creado una Plataforma Internacional de Bioenergía (IBEP) que asesora a gobiernos y empresas para cuantificar los recursos bioenergéticos en cada país, en el horizonte de que, en 20 años, los biocombustibles pudieran cubrir el 25% de la demanda mundial de carburantes. En la actualidad, la investigación de los biocombustibles de segunda generación ha avanzado hasta casi la aplicación comercial, trabajando con residuos agrícolas y forestales, o cultivos de algas marinas: las algas poseen alto poder calorífico.

 

Biodiésel

Se obtiene mediante la transesterificación y refino de aceites vegetales puros – girasol, colza, soja, palma – o el reciclaje de aceites usados. Suministrado a los vehículos sin mezcla con otros componentes, al 100%, sustituye al gasoil; en una mezcla de entre un 5% y un 30%, lo complementa.

 

Bioetanol

Se obtiene de la fermentación y destilación de cereales, maíz o remolacha. Sustituye a las gasolinas y es muy usado en países como Brasil.

 

Biogás

La metanización de residuos biodegradables de procedencia diversa – la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos (RSU), la ganadería, la industria alimentaria y los lodos de depuración de aguas residuales urbanas, crea diferentes gases cuya combustión es aplicable a la producción eléctrica. Las EDAR, los vertederos controlados, las plantas cerveceras o las de tratamiento de urines son lugares susceptibles de aprovechamiento energético.

 

Geotérmica

El calor de las masas ígneas existentes en el interior de la Tierra puede aprovecharse para producir electricidad – 7.000 megavatios instalados en el mundo, 2.700 de ellos en EE.UU. -, o para servir calefacción y agua caliente de uso residencial. Cada 10 metros de profundidad, la temperatura aumenta 1º centígrado. Ya se han construido edificios públicos y privados que aprovechan el calor interior de la Tierra para incorporarlo a sus sistemas de climatización mediante tuberías enterradas.

 

Fuente

 

 
Boletín Novedades Ambientales

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