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Algunos de los datos de la denominada burbuja inmobiliaria hablan por si solos: España, con una población de unos 47 millones de personas, poseía a finales de 2006 cerca de 23,5 millones de viviendas (a finales de 2012 poco más de 25,3 millones), según el Ministerio de Fomento. De este total, casi tres millones y medio están vacías, según los datos más recientes (2011) del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La página web Nación Rotonda recopila imágenes tomadas por satélite del impacto ambiental producido en España por la construcción urbanística en los últimos 10-15 años. Gracias a una aplicación informática, sus visitantes ven fotos aéreas de distintos lugares de la geografía española con una línea vertical deslizante en medio. Al mover la línea hacia la izquierda o la derecha, se puede contemplar cómo era ese lugar antes y después.

Los autores, un equipo de cinco personas entre los que hay ingenieros de caminos, un arquitecto o un ilustrador, pretenden hacer un inventario lo más exhaustivo posible de los más de 8.000 municipios españoles. El material recopilado hasta ahora sirve ya para hacerse una buena idea de lo ocurrido. Uno de sus responsables, Esteban García, explica que según avanzan ven de forma más nítida dónde golpeó más fuerte el desarrollo: "Lo encontramos polarizado en la costa, especialmente sureste, y en Madrid y alrededores. Otras regiones fueron desarrolladas y explotadas con anterioridad".

En todos ellos, un denominador común, que da lugar al título de la página web: "Antes todo esto era campo". Y como símbolo de la inutilidad del impacto ambiental producido, las innumerables rotondas sin uso construidas por todas partes.

El fotógrafo de naturaleza y escritor José B. Ruiz dirige el proyecto S.O.S. Paisajes del Mar. En esta página web, también colaborativa como Nación Rotonda, reúne sus fotografías y las de otras personas de las zonas más castigadas por la construcción. "He recorrido desde hace más de 20 años nuestro litoral. Con algunas de mis imágenes he conseguido premios y reconocimiento internacional. Cuando he regresado a ciertas localizaciones he llorado de rabia e impotencia al ver cómo se ha destruido la belleza que perduraba durante miles de años. Nuestros hijos ya no conocerán muchos de estos lugares", asegura Ruiz.

En definitiva, los autores de estos trabajos quieren recordar a la sociedad un problema que agravó la crisis económica, la destrucción del medio ambiente y, en concreto, algunos de los problemas ambientales de España, como la desertificación.

 

Impactos urbanísticos destacados

Esteban García afirma que es complicado destacar alguno de los impactos urbanísticos: "El peor desastre es haber usado el mismo modelo sin adaptarlo al entorno ni a la sociedad concretas. Hay desarrollos similares en Valdemoro, Dos Hermanas, Cullera, Oviedo, etc. por toda la geografía española". Según este ingeniero de caminos, el impacto es muy grande cuando se acometen "actuaciones estériles", como la urbanización de grandes extensiones que luego no son edificadas.

Rafael Trapiello, otro de los autores de Nación Rotonda, piensa igual que su compañero, pero reconoce casos en especial chocantes: "Uno que ejemplifica a la perfección el disparate urbanístico de España en las últimas décadas es el Airpark Spain, una urbanización con aeropuerto privado y hangar en cada chalé en Alhama de Murcia". Este caso no se encuentra en la web por falta de fotografías anteriores para comparar.

En opinión de José B. Ruiz, "todas las provincias tienen zonas de su costa deterioradas y otras mejor conservadas. Sin embargo, los datos recogidos apuntan a que Barcelona, la Comunidad Valenciana, la región de Murcia y, en especial, Alicante, están a la cabeza en irregularidades, casos denunciados y destrucción del paisaje".

 

Medidas para enmendar el daño causado

Los autores de ambas páginas web sugieren medidas para enmendar el daño causado o, al menos, frenarlo:

  • Crear una red de zonas costeras protegidas amplia e impulsar políticas reales de restauración ecológica, destaca Ruiz.
  • Aprender de los errores, analizarlos, interiorizarlos y evitar repetirlos, subraya García. Según este experto, hay mucho que aprender de las figuras de planeamiento utilizadas durante la burbuja y que no se están planteando revisar o modificar. "Un ejemplo es la necesidad de urbanizar antes que edificar para evitar construir y vender viviendas antes de que llegue la luz, el agua o las calles", apunta.
  • Participación activa de los ciudadanos en iniciativas de conservación de la naturaleza y en las políticas institucionales urbanísticas. "Interiorizar que comprar un terreno o una casa como la mejor inversión posible no funciona. Presionar a nuestros representantes políticos para que tengan en cuenta nuestra opinión. En definitiva, adquirir una mayor conciencia democrática", añade Trapiello.

 

Por Alex Fernández Muerza en Eroski

 

 
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