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Tal como expuse en mi artículo anterior, los compuestos orgánicos persistentes (COP's) son especies químicas que reúnen una serie de características muy específicas: son compuestos muy tóxicos, persistentes (resistentes a la degradación), bioacumulables a lo largo de la cadena alimenticia (especialmente en el tejido adiposo de los organismos), y con capacidad de recorrer largas distancias (apareciendo en lugares muy lejanos a los de su fuente emisora).

Son, por lo tanto, compuestos muy peligrosos que es necesario controlar y reducir. Para ello, el 23 de mayo de 2001, se firma el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, con el objetivo de tomar medidas de alcance mundial para, según el propio texto del convenio, "proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los contaminantes orgánicos persistentes".

Existen algunos precedentes al Convenio de Estocolmo, hecho que denota la cada vez más creciente inquietud por la presencia de este tipo de contaminante en nuestro ambiente. Sólo por citar algunos, podríamos mencionar la decisión 19/13 C, del 7 de febrero de 1997, del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Convenio de Rotterdam para la aplicación del procedimiento de consentimiento fundamentado previo aplicable a plaguicidas y productos químicos peligrosos, el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos, o la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.

Tras varios años de negociaciones, el convenio fue firmado por 151 países. Una excepción muy destacada en la firma del convenio es la de Estados Unidos (quien, por cierto, tampoco ratificó el Protocolo de Kioto sobre el cambio climático). Este acuerdo internacional entra en vigor el 17 de mayo de 2004.

 

Docena Sucia o "Dirty Dozen"

Inicialmente, incluye doce compuestos químicos, la llamada "Docena Sucia" o "Dirty Dozen". Estos doce compuestos son:

  • Aldrín
  • Policlorobifenilos (PCB's)
  • Clordano
  • Dieldrín
  • Endrín
  • Heptaclor
  • Hexaclorobenceno
  • Mirex
  • Toxafeno
  • DDT
  • Policlorodibenzo-p-dioxinas (PCDD)
  • Policlorodibenzofuranos (PCDF).

Estos productos químicos son clasificados y divididos en 3 categorías (Anexos A, B, y C). No se trata de una lista cerrada, ya que los países firmantes pueden proponer la inclusión de nuevos compuestos. La petición pasa a un Comité de Exámen de los Contaminantes Orgánicos Persistentes, que valorará la propuesta, aplicando unos criterios de selección previamente especificados.

El convenio recoge algunas excepciones a la prohibición del uso de determinados compuestos contenidos en su lista. Por ejemplo, para el DDT queda permitida la utilización como agente destinado al control de los mosquitos transmisores de la malaria.

 

Compromiso de los firmantes

Los estados firmantes se comprometen a:

  • Tomar medidas para reducir o eliminar las emisiones de compuestos orgánicos persistentes, a través de la prohibición o restricción de su producción, utilización, importación y exportación.
  • Intercambiar información entre estados firmantes.
  • Realizar tareas de divulgación y sensibilización.
  • Elaborar programas de formación sobre la peligrosidad de estos compuestos.
  • Alentar actividades de investigación y desarrollo.
  • Cooperar para prestar asistencia técnica a los países en desarrollo o con economías en transición.
  • Proporcionar recursos financieros para habilitar a los países en desarrollo o con economías en transición, de modo que puedan sufragar los costos derivados de las medidas a aplicar.
  • Informar a la "Conferencia de las Partes" sobre las medidas que se hayan adoptado y la eficacia de las mismas.

Iniciativas de carácter global, como la adhesión al Convenio de Estocolmo, aún a pesar de las dificultades que puedan atravesar debido a las enormes diferencias políticas, económicas y culturales entre los diferentes países firmantes, son de vital importancia para nuestro bienestar medioambiental, y por consiguiente para nuestra salud. El futuro pasa por la inclusión de nuevos compuestos a esta lista, y la creación de nuevos acuerdos internacionales que controlen y eliminen otros contaminantes presentes en nuestro medioambiente, a la vez que desde el ámbito científico se desarrollan nuevas técnicas de análisis que permitan la detección de nuevos agentes nocivos, a concentraciones cada vez más bajas. Nuestra salud, y la de las futuras generaciones, dependen de ello.

 

Fuente 

Sobre el autor: José María García Gonzado es licenciado en Química y especialista en Cromatografía. Con más de 5 años de experiencia en el análisis de compuestos orgánicos persistentes a través de diferentes técnicas analticas, su última línea de trabajo se basa en el desarrollo de nuevos métodos analíticos para el estudio y análisis de nuevos compuestos. 

 

 
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