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El pasado viernes se destapó el escándalo por el cual la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) acusó a Volkswagen de haber colocado en sus vehículos un software para eludir los estándares ambientales y ordenó llamar a revisión a casi medio millón de vehículos diesel en California. Según el diario New York Times, el engaño afectaría a las emisiones del peligroso óxido nitroso NOx (vinculado a una serie de problemas de salud, incluyendo ataques de asma y otras enfermedades respiratorias) y permitiría que la contaminación llegase a superar en 40 veces los niveles autorizados. Este trucaje de modelos de Volkswsagen y Audi ha incidido ya con fuerza en la Bolsa de Frankfurt, donde las acciones del gigante automotor alemán se desplomaron, acumulando una pérdida de 14.470 millones de euros en una sola sesión y que rondaría la multa a la que podría ser sancionada.

La empresa de Wolfsburgo admitió el domingo a través de un portavoz que hubo manipulación. El consejero delegado del Grupo Volkswagen, Martin Winterkorn, aseguró que la directiva hará todo lo posible por esclarecer el caso y cooperar con las autoridades estadounidenses, al mismo tiempo que indicó que se va a realizar una auditoría externa para llegar hasta el fondo. "Lamento profundamente que hayamos defraudado la confianza de nuestros clientes y a la opinión pública", señaló el máximo directivo en un comunicado emitido el domingo en la sede de Wolfsburgo. "Los acontecimientos tienen la más alta prioridad para la junta directiva y para mí personalmente". De hecho, es un duro varapalo para el consejero delegado cuya ampliación del contrato al frente del grupo dos años más está todavía pendiente de firmarse.

En vista de lo sucedido, Volkswagen ha suspendido la venta de automóviles de motor diesel de cuatro cilindros en Estados Unidos, en particular de las marcas Volkswagen y Audi. Los modelos afectados son los VW Jetta, Golf, Beetle y Passat y el Audi A3. Se estima según la EPA que los coches que han manipulado sus emisiones serían unos 482.000 en total. La multa podría ascender a unos 37.500 dólares por coche (33.100 euros), lo que equivaldría a un total de 18.000 millones de euros de sanción (15.900 millones de euros al cambio actual).

 

Winterkorn, contra las cuerdas

La noticia de la manipulación del software de emisiones es un duro golpe para Martin Winterkorn. Y viene de Estados Unidos, un verdadero quebradero de cabeza para Volkswagen en cuanto a ventas se refiere, a pesar de que las últimas cifras arrojaban una mejora.

Precisamente uno de los puntos que Ferdinand Pïech le criticó a su gestión fue el no aumento de las ventas en Estados Unidos. Críticas que desembocaron en la salida de Pïech primero de la presidencia del Grupo Volkswagen y luego del Consejo de Vigilancia.

Ahora bien, si Martin Winterkorn consigue demostrar que ha sido una traición, podría salir reforzado. Complicado final de año para el mayor fabricante de automóviles del mundo que afrontaría una sanción sin precedentes. Si se llegara a los 18.000 millones de euros, sería una sanción histórica.

 

El Gobierno alemán, consternado

El Gobierno alemán desea verificar que ni Volkswagen ni ninguna otra empresa del sector está falseando datos en el mercado alemán ni tampoco en el europeo, por lo que ha anunciado que será solicitada información relevante a las empresas para proceder a su comprobación inmediata. "Esperamos que las empresas automovilísticas suministren información fiable para que la Autoridad Federal de Transporte de Motor, autoridad responsable en este caso, pueda investigar si ha habido manipulaciones similares con los sistemas de emisiones en Alemania y Europa", advirtió el portavoz del Ministerio de Medio Ambiente, Andreas Kübler. Las comprobaciones serán llevadas a cabo por la Autoridad Federal de Transporte de Motor alemana y el Ministerio de Medio Ambiente mantendrá reuniones con el presidente de VW, Martin Winterkorn, y con directivos de otras empresas automovilísticas. El ministro de Economía y vicecanciller, Siegmar Gabriel, declaró que el caso es una "penosa excepción" y defendió que el "made in Germany" sigue siendo reconocido a nivel internacional mientras que el secretario de Estado de Medio Ambiente, Jochen Flasbarth, garantizó que serán comprobados los contadores para verificar las posibilidades de manipulación y sugirió incluso que la normativa de calidad será modificada en caso de que se detecten irregularidades.

Desde numerosas asociaciones medioambientales se emitieron peticiones de dimisión al actual presidente de VW y la empresa ha convocado para mañana miércoles una reunión de crisis de su junta directiva, a la que pertenecen el presidente del Consejo Berthold Huber, el presidente regional de Baja Sajonia, el socialdemócrata Stephan Weil, y Bernd Osterloh, miembro también del consejo de dirección de Porsche (principal accionista de Volkswagen). La patronal de la industria alemana, BDI, no se ha pronunciado todavía sobre el caso, mientras que el presidente de la Federación de Consumidores, Klaus Müller, se preguntó: "¿Cómo se puede ser tan estúpido y de un plumazo poner en peligro toda la reputación de la industria automovilística alemana?".

 

Fuente: modificado de El Mundo.

 

 
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