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Aunque ya no adquiramos nuevos terminales tanto como hace unos años, en 2014, según Gartner, se vendieron un total de 1.200 millones de teléfonos móviles, muchos de ellos como reemplazo de uno previo. ¿Qué pasa entonces con los smartphones que desechamos? Habrá quien tenga en cuenta los distintos tipos de residuos en mayor o menor medida (e incluso puede que separe por partes el propio desecho) y, por otro lado, quien no considere esta separación de residuos y eche el smartphone (con todos sus componentes) al cubo de basura junto con el resto de residuos domésticos. No obstante, con el tiempo se han ido creando organizaciones que de una manera u otra reutilizan los smartphones que la gente vende o dona, bien sean teléfonos que funcionan o que no. Se trata de empresas u organizaciones sin ánimo de lucro que realizan la gestión de residuos, reciclan o reutilizan los smartphones, movidas tanto por la preocupación medioambiental como por el beneficio final que mueve su labor altruista.

 

Los componentes de los smartphones y sus residuos en peso

Los residuos que generan los dispositivos electrónicos en general se conocen como RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), y con el tiempo, tras la presión de las distintas entidades ecologistas los fabricantes han ido variando los componentes retirando los que eran más contaminantes. Ejemplo de ello son los productos halogenados en base de cloro o bromo o el cobre usado en los conectores.

Según se indica en un estudio del impacto ambiental de los teléfonos móviles y otros dispositivos en 2010, al menos en ese momento una tonelada de teléfonos móviles generaba a lo largo de su vida unas 211 toneladas de residuos, la mayoría de ellas provenientes de la extracción y procesado de los materiales con los que se construye (189 toneladas). A ello hay que añadir el que generan los propios terminales una vez se desechan, y el hecho de que no se haga como corresponde.

Algunas empresas del sector, como Apple, decidieron emprender una política de restricción y eliminación de sustancias nocivas tanto en envase como en producto. Puede que nos suene haber leído en algún momento las siglas RoHS en uno de sus dispositivos: éstas indican que el aparato cumple con dicha directiva europea (Directiva Europea sobre la Restricción del Uso de Ciertas Sustancias Peligrosas en Equipos Eléctricos y Electrónicos).

De este modo, por el impacto ambiental que esta industria produce, han ido surgiendo las asociaciones y agrupaciones que además de intentar sensibilizar a la gente de ello se dedican a recoger los terminales en desuso y/o estropeados para evitar que se desechen en el sitio incorrecto y, además, intentar reconducir lo que sería un residuo más a que tanto a nivel general como a que algún colectivo pueda recibir una ayuda. Os mostramos algunos ejemplos.

 

Jane Goodall nos pide que nos movilicemos por la selva

Es normal que al menos os suene este nombre, ya que se trata de la primatóloga más conocida de los últimos tiempos por su dedicación, logrando, entre otras cosas, ser embajadora de la ONU. Su instituto lleva a cabo la iniciativa Movilízate por la selva, que media la recogida y envío de terminales para su reciclaje, de modo que se obtienen fondos para proyectos educativos y de conservación en el continente africano.

Además de la ayuda económica, lo que buscan con esta campaña es también informar y sensibilizar sobre lo que conlleva la excesiva demanda de algunas materias primas minerales que se usan para fabricar componentes de dispositivos electrónicos, como coltán y casiserita. Un exceso que se traduce en sobreexplotación en el lugar de origen de estas materias y en los conflictos debidos a los intereses económicos.

Explican en la página web del Instituto que un ejemplo de las consecuencias derivadas de esta demanda lo tenemos en la República Democrática del Congo, donde existe una guerra por el control de las minas (causando millones de muertos y refugiados), además del consecuente impacto ambiental de las excavaciones (deforestación, contaminación o muerte de animales pertenecientes a especies en peligro de extinción).

Tenemos todos los pasos a seguir para poder reciclar nuestros terminales y contribuir a la causa del Instituto Jane Goodall en la página web de la iniciativa. Se trata de imprimir una etiqueta prefranqueada de manera que el envío de nuestro terminal es gratuito. Además, el Instituto ofrece la posibilidad de ganar el apadrinamiento de uno de los chimpancés que rescatan (Chimpamigos), algo con lo que que de interesarnos podemos colaborar en cualquier momento.

 

Un ojo en la naturaleza

Si vas a deshacerte de tu "viejo" móvil y eres un defensor de la naturaleza, y en especial de nuestros bosques, te interesará conocer Rainforest Connection. Se trata de una organización que recoge teléfonos y los reutiliza para videovigilancia en la selva amazónica. En concreto, lo que hacen es conectar varios smartphones con su app instalada a un panel solar. De esta manera consiguen obtener imágenes a tiempo real y tener una visión directa de las actividades que promueven la deforestación.

Lo que hace su app es utilizar el micrófono para captar todos los sonidos y reconocer las frecuencias que pertenezcan a algo sospechoso como el ruido de una sierra. En tal caso, se transmite la alerta a las autoridades para que puedan acudir a la zona. Un sistema de bajo coste que permite contibuir a salvaguardar este entorno tan castigado en los últimos años.

 

Hope Phones: material médico para todos

Quizás te resulte familiar esta organización, sobre todo si estás pendiente de la actualidad del mundo del smartphone y, en concreto, de los movimientos del fabricante One Plus. Hace poco inició una campaña llamada #TakeTheEdgeOff orientada a aquellos poseedores de un terminal Samsung Galaxy S6 Edge, S6 Edge+ o Note 5 por un One Plus 2. Estrategia comercial aparte, lo que especifican es que los teléfonos entregados serían donados a la organización Hope Phones.

Así, si por tu cuenta decides donar tu terminal en desuso a Hope Phones estarás ayudando a que "llegue equipamiento médico a lugares donde es de alta necesidad". En este caso lo que hacen es aprovechar el beneficio obtenido por el correcto reciclaje de los terminales, que según la asociación puede ser de hasta 80 dólares por smartphone (unos 72 euros).

Según calculan, si Hope Phone pudiese reciclar sólo el 1% del total de teléfonos desechados en un año, podrían proveer de medios a un millón de personal sanitario, mejorando las condiciones de vida de 50 millones de personas. De este modo logran fondos para Medic Mobile, la plataforma gratuita con la que pretenden mejorar los sistemas de las zonas con pocos centros de atención médica y ayudar a hacer su labor al personal médico que trabaja en zonas alejadas de éstos.

 

Estados Unidos: pioneros en iniciativas

Según la EPA (Enviromental Protection Agency), en Estados Unidos se desechan unos 130 millones de teléfonos móviles cada año. Un dato proveniente de un estudio que realizó la organización con fecha en 2009, por lo que se calcula que esta cifra habrá sido mayor a medida que el teléfono móvil se ha expandido y el número de usuarios se ha incrementado. Además, recuerdan que el ciclo de vida de un móvil suele ser menor al de otros dispositivos como televisores u ordenadores, cosa que contribuye a que la cifra vaya en aumento.

Así, en el país norteamericano son conscientes de que el reciclaje y la reutilización son cada vez más importantes y existen numerosas iniciativas en pro de aliviar este problema y, al mismo tiempo, contribuir a ayudar a algún colectivo. Ya hemos visto un par de ejemplos con Hope Phones y Rainforest Connection (que aunque su acción llegue a nivel internacional son originarias de este país.

Otra bastante conocida a nivel local es Cellphones for Soldiers, que recoge dispositivos (teléfonos o tablets) así como donativos económicos para el ejército estadounidense, institución de un peso importante en dicho país. O Green Citizen, que reutiliza los componentes para ensamblar terminales funcionales.

Existen también varias iniciativas por parte de empresas privadas relacionadas o no con el sector. En el caso de BestBuy se trata de ofrecer una gestión de los residuos gratuita (en la mayor parte de los casos). Por su parte, Verizon recoge tanto terminales como donativos económicos en su iniciativa Hopeline, para ofrecer una ayuda a las víctimas de maltrato en cuanto a que dispongan de un teléfono para avisar a emergencias.

 

Reutilizar tú mismo el teléfono

Puede que por tener un smartphone de sustitución o por alguna otra causa que nos interese, en un principio no queramos deshacernos aún del terminal (ni revenderlo ni desecharlo). Si es el caso, podemos salvarlo de ser un habitante más de ese cajón que todo hogar tiene y además evitar que la inactividad acabe siendo un remedio peor (la batería, por ejemplo, se deteriora y puede acabar estropeando el terminal).

Por ello, podemos darle alguna utilidad y, además de suplirnos alguna necesidad, mantenerlo "vivo":

  • Establecerlo como nuestro despertador
  • Mando a distancia: algunos terminales Android ya llevan esta función pre-instalada en su capa de personalización, como LG.
  • Videovigilancia o hacer las veces de mirilla
  • Chromecast alternativo: si es un terminal Android.
  • Teléfono fijo: con alguna app de llamadas VoIP y conectándolo de manera permanente a la wifi.

 

Fuente: modificado de Xataca.

 

 
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