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El ciervo, el 'rey' del monte mediterráneo, con sus berridos y bramidos se convierte durante los meses de otoño en el principal protagonista del Parque Nacional de Cabañeros, uno de los mejores lugares de la Península Ibérica para disfrutar del cortejo de la berreaLas 8.000 hectáreas de pastizales salpicadas de encinas y quejigos que ofrece la raña del Parque Nacional, situado en pleno corazón de Los Montes de Toledo, en las provincias de Ciudad Real y Toledo, se transforman en un gran escenario que atrae a miles de visitantes para disfrutar del avistamientos estos grandes y espectaculares ungulados.

Habitualmente esquivos durante todo el año, los ciervos se dejan ver con más facilidad durante los meses de septiembre, octubre y noviembre, época que coincide con el ciclo biológico del apareamiento de la especie.

Durante este tiempo los ciervos asombran con sonoros y estridentes berridos que hacen resonar de manera infatigable hasta componer una armónica sinfonía que colma de sonido todo el Parque Nacional.

Los berridos que dan nombre a la ceremonia de apareamiento de los ciervos, explica Gloria Roja, guía del Parque Nacional de Cabañeros en el centro de visitantes de Casa Palillos, es "el sistema de excitación que utilizan los grandes machos de ciervo para mantener activo su instinto sexual".

"Los bramidos de unos y otros ciervos les hacen mantenerse excitados para poder cubrir al mayor número de hembras posibles", de ahí, comenta, que "no paren de berrear casi incesantemente".

Para ello, los machos dominantes agrupan en harenes a un número determinado de hembras que irán cubriendo conforme estas entren en celo.

Lo hacen, dice la guía, de forma casi incesante para garantizar así su transferencia de genes y evitar que otros machos puedan aparearse con ellas.

Gloria Roja asegura que durante este tiempo el ciervo pierde mucho peso, puesto que se pasa todo el día tratando de montar las hembras, protegiendo su harén y apenas dedica tiempo a alimentarse.

El proceso biológico favorece que sean los ejemplares más fuertes los que se apareen con las hembras y es entonces cuando, en ocasiones, se producen disputas y peleas entre ellos.

José Enrique de Dios, guarda del Parque Nacional de Cabañeros, asegura que en las 8.000 hectáreas de la raña del parque, durante estos meses se pueden congregar entre 2.500 y 3.500 ciervos, mucho de los cuales bajan desde la sierras en las que permanecen durante la mayor parte del tiempo.

"La primavera ha venido muy bien y este año los ciervos han dispuesto de abundante comida, lo que va a permitir a los visitantes al parque que puedan muchos ejemplares con espectaculares cornamentas", dice De Dios.

En Cabañeros todo está dispuesto para recibir a miles de visitantes, asegura Eladio Gómez Moya, gerente de la empresa 'Visita Cabañeros', una de las dos que gestiona la visitas en vehículo todo terreno al parque nacional.

Cada día estas empresas ofrecen 190 plazas para poder visitar el parque, que están atendidas por guías titulados en biología o ciencias ambientales y ofrecen una completa información a los visitantes.

Durante estos meses las empresas organizan las visitas al parque al amanecer y al atardecer porque es en estos momentos en los que la berrea es más intensa y más fácil de observar.

 

Fuente: La Vanguardia

 

 
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