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Aprendices de Cavanilles. La Escuela Politécnica de Gandia incorpora una rocalla artificial en el campus para los estudios de botánica. EVA BATALLA. EL PAÍS - 06-06-2005

La Escuela Politécnica Superior de Gandia ha incorporado a las instalaciones de su campus una rocalla artificial de 400 metros cuadrados, una microrreserva de flora que reúne a más de 70 especies botánicas endémicas, raras y en peligro de extinción, representativas de toda la Comunidad Valenciana. La construcción de este pequeño jardín botánico ha sido financiada por la Consejería de Territorio y Vivienda, con una inversión de 42.000 euros.

La universidad dispone así de un elemento didáctico y complementario a la asignatura de Microrreservas de Ciencias Ambientales.

La Universitat Politècnica de València fue pionera en Europa en la introducción, hace siete años, de esta especialidad. La elección no es casual. La Comunidad Valenciana es la zona peninsular más rica en especies y endemismos del continente europeo. Una singularidad propiciada por el clima de esta franja mediterránea, explica Enrique Sanchis, profesor de Biología Vegetal en la Escuela Politécnica de Gandia e impulsor de la recreación de la rocalla en el campus gandiense. España, por su ubicación como paso entre África y Europa, dispone de más de 900 endemismos distintos de especies de flora.

La rocalla Cavanilles instalada en la universidad de Gandia, denominada así en homenaje al botánico valenciano, se suma además a la Red de Microrreservas de Flora de la Comunidad Valenciana, que supera ya los 230 espacios catalogados. El profesor Enrique Sanchis trabajó junto a Emilio Laguna en el diseño de esta red. Sólo en la comarca de La Safor existen seis reservas naturales de estas características. Además de su función didáctica, la microrreserva del campus, la primera que se incorpora a las instalaciones de una universidad en España, se abrirá a las visitas de escuelas del entorno, y servirá de banco de semillas para futuras repoblaciones. Está prevista también la edición de folletos explicativos y divulgativos, en los que se incluirá una corta descripción de las características de cada planta.

La rocalla es un tipo de jardín con montículos de tierra de distintas clases, limitados por rocas, que posibilitan la creación de ambientes variados con una representación de plantas típicas del entorno que se quiere crear. Espacios similares pueden visitarse en el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias de Moncada, en el Jardín Botánico de Valencia, y en Chelva, gracias a una iniciativa municipal. En el caso del jardín instalado en el campus de Gandia, su superficie aglutina la flora nativa más representativa de Castellón, Alicante y Valencia. No es un jardín vistoso, sino que tiene el sentido de reunir plantas que sirvan para los estudios que se imparten en la universidad y de conservación, ya que se utilizará también como banco de semillas, explica Sanchis.

La rocalla pretende ofrecer a los estudiantes la posibilidad de estimular la memoria visual, táctil y olfativa, mediante el contacto directo con la botánica que conocen por los libros. Entre las especies recogidas, todas ellas endémicas, raras o amenazadas, figuran la Silene declinis, que puede encontrarse en Ifach, o la jara cartagenera, una especie sólo conocida en el municipio murciano o en los alrededores de Llíria, señala el profesor. Permitirá además al estudiante acercarse a estas variedades sin necesidad de desplazarse del campus, y conocer mejor las características de las plantas.

Para el profesor, la introducción de los estudios de microrreservas y la creación de infraestructuras como la rocalla Cavanilles, es fundamental en la labor docente de la universidad, ya que entre los licenciados figurarán los futuros gestores del Medio Ambiente.

 
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