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El precio del petróleo en barrena ha impactado en el negocio de recogida y tratamiento de aceites industriales usados. Según los gestores autorizados del residuo, el negocio no es rentable, y a pesar de que han conseguido que Sigaus, el Sistema Integrado de Gestión mayoritario del sector, les aumente los pagos un 59%, afirman no ser suficiente.

Hasta hace muy poco, los generadores de estos aceites, como industrias o talleres, cobraban por entregarlos a los gestores, pero desde 2013 sus ingresos por la venta de los productos derivados del tratamiento del residuo han descendido en 24,1 millones de euros, según los datos de la Asociación Nacional Independiente de Gestores de Aceites Usados (Aniaga).

Este año, con el crudo en 40 dólares y el tipo de cambio entre el dólar y el euro en 1,1, el sistema incurrirá en déficit, con lo que la propia recogida del residuo, muy contaminante, está en peligro. Carmen Bercebal, secretaria general de Aniaga, asevera que ya hay 6.000 toneladas pendientes de recoger y que muchos gestores no ven posibilidades de sobrevivir más allá del verano. Los generadores del residuo, por su parte, creen que tendrán que pagar hasta 120 euros por tonelada para librarse de él conforme a la Ley.

Con esta situación, las miradas se han vuelto hacia Sigaus, el mayor SIG del sector, con un 90% de cuota, porque el Real Decreto 679/2007 otorga a los SIG la responsabilidad de financiar el proceso de recogida y tratamiento -incluyendo un beneficio razonable para los gestores-, gracias a una tasa que cobra a los fabricantes de los aceites.

Sigaus factura a los fabricantes 60 euros por tonelada puesto en el mercado y no ha modificado esa cantidad desde su nacimiento, en 2007. Mientras el crudo estuvo caro y los productos derivados del residuo se vendían bien, los ingresos por la tasa fueron suficientes para que el sistema funcionara, pero ya no lo son.

El SIG inicialmente se resistió a adoptar medidas, argumentando que las relaciones comerciales entre los generadores del residuo -talleres e industrias- y los gestores son libres, que éstos no tienen la obligación de recogerlo gratuitamente, que los generadores tampoco están obligados a pagar por el servicio y que, en cualquier caso, garantizaba que se prestara el servicio sin coste alguno cuando fuera necesario.

Esa defensa no ha sido suficiente y Sigaus, finalmente, ha decidido incrementar los pagos a los gestores un 59% con la intención de que puedan recuperar su legislada rentabilidad razonable. Ahora bien, lo hará sin incrementar la tasa a los fabricantes, para que éstos no trasladen la subida a los consumidores. La entidad aclara que usará "cualquiera de los mecanismos de los que disponen las entidades privadas para financiar sus actividades corrientes". Utilizará fondos propios -tiene varios millones de remanente- y, si llega el caso, se endeudará.

Aniaga, por contra, afirma que faltan 110 euros por tonelada de residuo y que, como las previsiones de Sigaus son que este año se generen 120.000 toneladas, aún se producirá un déficit en el sistema de 13,2 millones, por lo que no creen que la medida sea suficiente.

 

Fuente: elEconomista.

 

 
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