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Un estudio llevado adelante por un equipo de la Unidad de Ecología Global de CREAF-CSIC ha planteado que el aumento de CO2 en la atmósfera está relacionado con los movimientos de diferentes ecosistemas boscosos.

Hasta ahora se pensaba que estos movimientos eran causados principalmente por el calentamiento global y el aumento de temperaturas. Sin embargo, la consideración de otros componentes del cambio global, como el aumento del CO2 atmosférico, han hecho replantear esta hipótesis.

Los autores, Josep Peñuelas, de la Unidad de Ecología Global del CREAF-CSIC, Niinemets Ülo, de la Universidad Estonia de Ciencias de la Vida, y Jaume Flexas, de la Universidad de las Islas Baleares, presentan argumentos que relacionan el aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera con el movimiento de estos grandes ecosistemas.

Se ha encontrado que las concentraciones de CO2 influyen en la fotosíntesis en forma desigual entre las masas perennifolias (de hojas perennes) y las caducifolias (de hoja caduca), causando el desplazamiento de unos por sobre otros.

El CO2 es un gas directamente relacionado con la fotosíntesis. Las plantas aumentan su fotosíntesis a un nivel creciente de CO2. Sin embargo, se saturan a grandes concentraciones. El mismo efecto se observa con el uso del agua. A altas concentraciones de CO2 a la atmósfera, aumentan su eficiencia y son menos sensibles a las sequías.

Por otra parte, se sabe que las hojas de las especies perennes, como el pino u otras coníferas, difieren mucho de las hojas de especies caducas. A grandes rasgos, las hojas de las especies perennes tienen un tejido estructural más fuerte, formado de células más resistentes y con paredes más gruesas, para soportar los diferentes períodos de crecimiento.

Esta conformación robusta hace que la difusión de CO2 de la atmósfera hacia el interior de la hoja, donde se hace la fotosíntesis, sea más lenta. Por tanto, la difusión retardada provoca que, en un ambiente con elevada concentración de CO2, el proceso de la fotosíntesis no se sature tan rápido y la eficiencia en el uso del agua pueda aumentar más.

Las hojas caducas, en cambio, como no disponen de estas hojas tan resistentes, están muy expuestas a estos incrementos de CO2. La difusión es muy rápida y cuando el CO2 aumenta sus concentraciones en la atmósfera, éste entra rápidamente en el interior de la hoja, satura el proceso de fotosíntesis y permite sólo un menor aumento de su eficiencia en el uso del agua.

Fuente: SINC

 
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