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La laxitud de la Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Málaga en los trabajos de prevención, la rapidez y facilidad para reproducirse y la precaución a la hora de aplicar productos químicos en el río Guadalhorce, han hecho que los mosquitos en general, y el mosquito tigre en particular, hagan estragos en los vecinos de Guadalmar, San Julián, Sacaba Beach y Parque Litoral. El ambientólogo José Luis Postigo recomienda favorecer la presencia de depredadores naturales que ya existen en estos medios naturales.

¿Se podría haber evitado esta situación de haber actuado con mayor antelación? Sin llegar a extrapolar el Guadalhorce con las marismas onubenses de los ríos Tinto y Odiel, donde llevan décadas sufriendo plagas del mosquito común, sí que puede servir de referencia el Servicio de Control de Mosquitos de la Diputación de Huelva. Este organismo, el mismo al que se le ha pedido asesoramiento y que enviará previsiblemente el día 20 a un grupo de expertos para tratar de atajar el problema, inicia la campaña en marzo y no la concluye hasta finales de octubre con distintas fases que incluyen tratamientos antivárvicos en las zonas acuáticas y adulticidas en el perímetro y áreas ajardinadas de la comarca.

 

Desinsectación

En Málaga se intensificaron las actuaciones a partir del pasado día 23 de mayo en Guadalmar, Arraijanal y Finca del Pato, según el parte diario de intervenciones. La actividad también se refuerza en verano en La Corta y el cauce del Guadalmedina, con una periodicidad mensual. No obstante, también atiende las peticiones ciudadanas llegadas a través del número gratuito 900 900 000 o cualquier otra vía de contacto con el Servicio de Vigilancia Ambiental.

Donde no interviene la empresa contratada por el Consistorio para el control de plagas es en el paraje natural, que como espacio protegido compete a la Administración autonómica. Según afirman desde la Consejería de Medio Ambiente hay un control continuo de todas las especies que habitan en este enclave, pero sí que reconocen la complejidad que conlleva esparcir productos fitosanitarios porque podrían acabar con otras especies. A modo de ejemplo, apuntan que una actuación preventiva en primavera podría afectar a aves acuáticas amenazadas que se reproducen en esa época del año. En cualquier caso, respecto a la presencia del mosquito optan por la cautela hasta que los expertos procedentes de Huelva hagan su diagnóstico y propongan el tratamiento a seguir.

Igualmente, desde el Ayuntamiento también tratan de rebajar la inquietud de los vecinos, además de con una presencia diaria, negando que se trate de una plaga. «La presencia del mosquito tigre sí ha sido detectada de forma aislada, principalmente en la zona de la desembocadura, Guadalmar y Parque Litoral, pero la incidencia no es en absoluto a nivel de plaga», explicaba ayer el concejal de Sostenibilidad Medioambiental, Raúl Jiménez, quien quiso relativizar el asunto precisando que en septiembre del año pasado se contabilizaron en una semana 54 peticiones de intervención por mosquitos, sin especificar la especie.

Respecto al ‘tigre’, técnicos de la entidad adjudicataria del servicio de control de plagas realizarán en los próximos días un trampeo en distintos puntos para evaluar el nivel de penetración de esta especie y confirmar así la información obtenida a nivel visual.

 

Favorecer la presencia de depredadores naturales

La primera medida para controlar la población de mosquitos tigre es buscar en las posibles zonas de reproducción, es decir, donde se crían las larvas (siempre en el medio acuático), pero ese trabajo no evita que puedan seguir llegando desde otros puntos. Ante esta situación, el licenciado en Ciencias Ambientales y estudiante de doctorado especializado en especies invasoras del Departamento de Biología Animal de la Universidad, José Luis Postigo, recomienda aplicar medidas a medio y largo plazo, como ya se está haciendo en el Levante y en Almería, recurriendo al control biológico. «No se trata de introducir depredadores naturales porque ya los hay, pero sí de favorecer su presencia ya que los vencejos, aviones o murciélagos pueden alimentarse de miles de mosquitos al día durante los meses de primavera y verano que nos visitan», afirma Postigo, quien considera que «lo ideal sería que se desarrollase un plan de gestión integrada del mosquito tigre en Andalucía. En este sentido, remarca que este insecto «ha colonizado la costa mediterránea a un ritmo de 65 kilómetros anuales, algo que no habría logrado sin la ayuda, involuntaria por supuesto, de los vehículos que recorren la costa.

 

Fuente: modificado de Diario Sur

 

 
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