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noticiasactualidadNacido en Oviedo, 31 años, casado, licenciado en Ciencias Medio Ambientales. Dirige la empresa Parque Verde, que recicla 250.000 toneladas de desechos al año.

En el día de hoy un licenciado en Ciencias Ambientales ya no suena raro pero hasta hace poco sí lo era. El cambio climático y la degradación del medioambiente pueden ser los parámetros que lleven a nuestro querido planeta llamado tierra a su fin. Muchos jóvenes están concienciados con esta posibilidad y la propia universidad ha elevado a estudios de primera categoría los de ciencias ambientales. Y así lo vio de bien joven este ovetense de 31 años, José Luis Martín Fandiño, de esposa, padres y suegro médicos, actual gerente de la novedosa empresa Parque Verde sita en el polígono de Granda (Siero), creada en 2008 por un dinámico emprendedor de Salas, Basilio Francos, y cuyo objetivo es la recogida y reciclaje de todo tipo de deshechos, principalmente de la construcción.

 

José Luis Martín Fandiño se decidió por este novedoso camino de las ciencias medioambientales, licenciándose en la Universidad de Alcalá de Henares (1996-2000), al no tener entonces en la Universidad de Oviedo la posibilidad de estudiar dicha carrera. Como los estudios no deben de estar reñidos con el deporte sino todo lo contrario, en el tercer curso quedó campeón de kárate en Europa, animado por el presidente de la Federación Asturiana, Benjamín Rodríguez Cabañas, también concejal del Ayuntamiento de Oviedo. Martín Fandiño fue profeta en su tierra, tanto en su vida profesional como deportiva, habiendo comenzado a practicar el kárate a los tres años, lo que espera que hagan en un futuro próximo cuando tenga hijos.

 

"Y es que un deporte como el kárate --me comenta-- te da serenidad, te enseña muchas cosas, no solo deportivas, sino sobre la vida misma". En aquellos tiempos de estudiante practicaba cuatro horas al día en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Madrid y aún hoy, absorbido por su tarea profesional al frente de Parque Verde, Martín Fandiño no ha dejado de practicar este popular deporte que en Asturias cuenta con varios miles de ciudadanos federados y que sirve para mantener la mente despejada y el cuerpo en forma.

Para Martín Fandiño, el medio ambiente es la imagen de desarrollo de un país y ya que Asturias vende ser paraíso natural debe esforzarse por cuidar su entorno. La empresa que dirige este experto en ciencias medioambientales, única compañía privada asturiana que realiza el ciclo completo de la gestión de residuos tanto de la construcción como de la industria, y en cuya planta de Granda llevan invertidos 14 millones de euros, cuenta con 124 trabajadores y hoy supera el tratamiento de 250.000 toneladas de las que 230.000 vuelven al mercado convenientemente recicladas, bien como áridos, madera para biomasa, cartón, plásticos --los exportan a China--, chatarra...

Martín Fandiño, obviamente muy sensibilizado con el reciclaje de deshechos de la construcción y la industria, se muestra a favor de que Cogersa construya la polémica incineradora, única manera, entre ella y Parque Verde, de hacer frente al tratamiento del millón de toneladas anuales de residuos que se producen en el Principado. Nuestra comunidad autónoma tiene que ser más verde aún y aprender a no despilfarrar el agua, auténtico oro limpio que puede garantizar nuestro futuro como en su día ocurrió con el carbón y el acero.

El suegro de José Luis Martín Fandiño, el doctor Carlos Jamar, de Noreña, con el que trabajé unos inolvidables años en Hunosa, donde fue jefe de los servicios médicos, es muy aficionado a la caza y a los rifles, hasta el punto que el día de su jubilación le regalamos uno. La primera vez que Martín Fandiño visitó la casa de sus futuros suegros vio que el doctor quería enseñarle algo, descolgando Carlos Jamar de la pared un intimidatorio rifle. Menos mal que el novio no salió corriendo y aguantó a pie firme. Carlos Jamar solo quiso enseñarle a su futuro yerno una de sus más preciadas piezas pero estoy seguro que al joven karateca hubo un rato en el que no le llegó la camisa al cuello. Anécdotas que se recuerdan toda la vida.

 

Fuente: La Voz de Asturias

 

 

 

 

 
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