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Los Ministerios de Agricultura e Industria mantienen negociaciones para buscar una salida que evite el cierre de las 29 plantas de cogeneración que se han instalado en España en los últimos años, y que transforman en energía más de dos millones de metros cúbicos de purines procedentes de las explotaciones de ganado porcino. Si se aprueba la propuesta oficial sobre compensaciones a la energía producida por estas plantas —que supone una rebaja superior al 40%—, las mismas serían inviables y sus efectos se dejarían sentir sobre el medio ambiente y las aproximadamente 60.000 granjas que se mantienen en el país.

El porcino es el sector ganadero más importante en España: representa el 14% de la Producción Final Agraria, con 3,5 millones de toneladas y un valor de más de 6.000 millones de euros, de las que se exporta más del 35%. El censo de cabezas supera los 23 millones con una producción de residuos o purines de 56 millones de metros cúbicos, según las estimaciones de la organización sectorial Anprogapor. De ese volumen, los ganaderos utilizan más del 80% como abonos directos para la agricultura, siempre que existan superficies suficientes para evitar una elevada concentración que pueda tener efectos negativos sobre los acuíferos. El resto, unos siete millones de metros cúbicos, se considera como excedente, del que algo más de dos millones se destina a las plantas de cogeneración para obtener energía y un 10% a abonos sólidos.

Con el sistema actual, el ganadero desembolsa entre 1,9 y 3,5 euros por eliminar un metro cúbico de deshechos. Con ello, costea entre el 20% y el 25% de los gastos de las plantas —cuya inversionón media es de unos 20 millones de euros—, mientras el resto se cubre con los ingresos derivados de la producción de energía y abonos. Su incidencia en el kilo de carne oscila entre 1,6 y 3,1 céntimos. Con la nueva propuesta y si el ganadero tuviera que asumir todo el coste, la repercusión sobre el kilo se situaría entre los 5,1 y los 9,3 céntimos. El efecto sería una reducción de los censos en más de un millón de cabezas, sobre un total de 42 millones de animales sacrificados .

Desde la organización sectorial Anprogapor se dibujan diferentes escenarios frente a la eventualidad de que se produzca el cierre de las plantas, en función de las posibilidades para utilizar esos purines como fertilizantes. En esos casos, la pérdida de animales podría ir desde los 550.000 a más de dos millones de cabezas, lo que equivale a más del 5% del censo.

 

Fuente: El País

 

 
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