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El pasado 5 de octubre, la máxima responsable de la ONU para el cambio climático felicitó a las naciones de todo el mundo por actuar con rapidez para que el histórico Acuerdo de París sobre cambio climático entre en vigor. “Los países han hecho posible la entrada en vigor del Acuerdo de París a una velocidad sin precedentes en la historia reciente de los acuerdos internacionales. Es una rotunda confirmación de la importancia que las naciones dan a la lucha frente al cambio climático y al aprovechamiento de las muchas oportunidades inherentes al Acuerdo de París”, dijo Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático.

En una declaración difundida antes de que pasara el umbral para la ratificación, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, destacó: "El fuerte apoyo internacional a la entrada en vigor del Acuerdo de París demuestra que es urgente actuar y refleja que existe entre los gobiernos un consenso robusto para la cooperación internacional que es esencial para afrontar el reto climático".

El acuerdo fue adoptado en París, Francia, en la conferencia de la ONU sobre el cambio climático en diciembre de 2015. Su entrada en vigor requería la ratificación de al menos 55 Partes que juntas sumen como mínimo el 55 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. El acuerdo entrará en vigor 30 días después de que se hayan superado ambos umbrales.

Hoy, el gráfico de la secretaría de la CMNUCC muestra el número de países que han ratificado, aceptado, aprobado o accedido al acuerdo ha pasado el umbral del 55 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Entre ellos están tanto grandes como pequeños países emisores así como naciones ricas y naciones entre las más vulnerables.

“Por encima de todo, la entrada en vigor es una buena señal de la urgente y acelerada implementación de la acción climática tan necesaria para hacer posible un mundo mejor y más seguro, y apoyar además el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, dijo.

“Es también una nueva señal de la urgencia que acompaña numerosos asuntos que los gobiernos abordan para la total implementación del acuerdo. Esto incluye la preparación de un reglamento para hacer operativo el acuerdo en lo relativo a la cooperación internacional y la puesta en marcha de flujos financieros mucho mayores para poder acelerar y ampliar los planes nacionales de acción climática”, añadió.

 

Consecuencias de la entrada en vigor

La entrada en vigor del Acuerdo de París tiene una serie de implicaciones importantes como la entrada en funcionamiento de su órgano de gobierno, conocido como CMA. En la jerga del proceso climático de la ONU, CMA quiere decir Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Acuerdo de París.

La cuenta atrás para la entrada en vigor ya ha comenzado de manera formal, lo que significa que la CMA tendrá lugar en la próxima conferencia de la ONU sobre el cambio climático, la COP 22, que se celebrará en Marrackech, Marruecos, del 7 al 18 de noviembre. Las fechas exactas de la CMA se darán a conocer en los próximos días.

Por otro lado, los planes nacionales de acción climática, conocidos formalmente como las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional (INDC, por sus siglas en inglés), que las Partes presentaron como aporte al Acuerdo de París, se transformarán en contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC). En cualquier momento, los países pueden revisar estos planes para aumentar su nivel de ambición. Y es que un elemento clave del Acuerdo de París es que estos planes sólo pueden ser revisados al alza, nunca ser revisados introduciendo objetivos menos ambiciosos.

“Desde París, la acción climática de países, empresas, inversionistas, ciudades, regiones, territorios y estados no ha cesado y con la implementación completa del acuerdo se asegura que este esfuerzo colectivo continúe, aumentando sin cese, hasta garantizar un futuro sostenible y seguro”, dijo la Sra. Espinosa.

Los gobiernos estarán también obligados a tomar medidas para lograr los objetivos relativos a la temperatura consagrados en el acuerdo, es decir, limitar el aumento de la temperatura en este siglo a menos de 2 grados centígrados con respecto a los niveles de la era preindustrial y proseguir los esfuerzos para que ese aumento no supere los 1,5 grados.

El hecho de que la temperatura ya haya aumentado en torno a un grado y que las emisiones de gases de efecto invernadero sigan aumentando subraya la urgencia de implementar el Acuerdo de París en su integralidad.

Otra etapa clave será concluir con éxito las negociaciones de elaboración del reglamento para la implementación del Acuerdo de París. Es necesario completar cuanto antes este reglamento, que será un modelo a escala global para reportar y rendir cuentas de las medidas climáticas.

En su tarea, los países no parten de cero. Existe una gran experiencia y conocimiento sobre la manera de actuar de forma efectiva gracias a los numerosos y exitosos modelos y mecanismos de cooperación climática internacional puestos en marcha en las últimas dos décadas bajo la CMNUCC.

Cuando esté terminado, el reglamento del Acuerdo de París hará posible su implementación completa, estableciendo los requisitos concretos para que los países y otros actores informen de manera abierta y contabilicen sus acciones a favor del clima. De esta manera, se generarán la confianza y seguridad necesarias entre las naciones para que estas intensifiquen su respuesta a los retos del cambio climático de manera integral.

Otro asunto clave es asegurar que realmente se movilizan los 100.000 millones de dólares que los países desarrollados han prometido a los países en desarrollo para 2020 y que se produzcan inversiones mayores por parte de inversionistas, bancos y sector privado; con el objetivo de lograr la cifra de entre 5 y 7 billones que se necesita para hacer posible la transformación a nivel mundial.

Aún se necesitarán décadas de acciones y mejoras constantes para poner al mundo a salvo de un cambio climático extremo que socavaría cualquier esfuerzo a favor de un desarrollo sostenible en el futuro.

“La entrada en vigor del Acuerdo de París es mucho más de un paso en el camino. Es un logro político extraordinario que ha abierto la puerta a un cambio fundamental en la manera en la que el mundo percibe y se prepara para actuar frente al cambio climático mediante acciones más contundentes a todos los niveles de los gobiernos, las empresas, el mundo de la inversión y la sociedad civil”, explicó la Sra. Espinosa.

 

Fuente: Fundación para la Economía Circular.

 

 
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