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El Principado ya tiene los resultados de la campaña complementaria de muestreo llevada a cabo el 9 de junio en cinco puntos establecidos en el entorno del emisario de Peñarrubia, para analizar el impacto del vertido de aguas residuales de la zona Este sin apenas tratamiento. Y esos resultados vuelven a ser buenos en cuanto a la calidad del agua, tal y como se refleja en el informe realizado por, entre otros especialistas en medio ambiente, tres ambientólogos.

En el epílogo se aclara que los muestreos «responden a una toma de muestra puntual que fue diseñada para controlar el estado general de la masa de agua situada en sus inmediaciones», y las conclusiones del informe se encabezan de la siguiente manera: «No se observan valores que incumplan con las condiciones de referencia establecidas en el Plan Hidrológico actualmente vigente (revisión 2015-2021), por lo que el estado ecológico de la masa de agua es 'muy bueno' (sobre la base de los parámetros analizados)».

Los autores de este trabajo de campo aseguran que tras comparar los resultados con los valores correspondientes al punto más cercano del control de vigilancia de las masas de aguas marinas de Asturias, «únicamente se han detectado concentraciones más elevadas de sólidos en suspensión en la zona del emisario, no existiendo diferencias significativas en relación con el resto de parámetros analizados».

Respecto a las concentraciones de nutrientes, el estudio detecta, de manera general, un aumento a medida que se profundiza en el muestreo, obteniéndose los mayores valores en el fondo. A este respecto destaca la concentración de amonio obtenida en superficie en el punto de muestreo número 2 y la concentración de fosfatos (también en superficie) del punto número 1. En relación con el fitoplancton, destaca el dominio de la especie fitoplánctónica 'Phaeocystis globosa', caracterizada por formar colonias flotantes (que se manifiestan como espumas olorosas) y tener un efecto negativo sobre los niveles tróficos superiores. Durante los muestreos habituales solo se detectó esta especie en la campaña de primavera de 2015 en un único punto situado en las inmediaciones de Llanes.

Las analíticas realizadas sobre los indicadores de contaminación fecal no han detectado la presencia de la bacteria E.coli y los niveles de enterococos intestinales obtenidos han sido siempre iguales o inferiores a 10 UFC (Unidades Formadoras de Colonias), por lo que se concluye que «su calidad es excelente según los criterios para la evaluación anual establecidas en el Real Decreto 1341/2007».

Este estudio ha sido encargado por la Consejería de Medio Ambiente a la firma Taxus Gestión Ambiental, Ecología y Calidad, S. L. y en él han participado tres licenciados en Ciencias Ambientales y otros tres de Biología.

 

Fuente: El Comercio.

 

 
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