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Desde mayo, los centros sanitarios de Málaga aplican un protocolo para aquellas personas que han viajado a los países donde el virus zika es endémico -casi toda América Latina- y al volver presentan síntomas febriles, con tal de detectar precozmente los casos importados de esta enfermedad. La inquietud entre la población viene dada por la presencia en Málaga del mosquito tigre, el vector a través del cual se transmite la enfermedad. Hay que recordar que la patología no la introducen los mosquitos tigre, si no las personas previamente infectadas. Ciertas prevenciones para evitar la picadura del mosquito, como el uso de ropa adecuada, los repelentes y minimizar los lugares de anidación, pueden evitar estas y otras complicaciones, asegura el ambientólogo José Luis Postigo.

Con esta información, el catedrático de Medicina Preventiva Joaquín Fernández Crehuet quiso lanzar un mensaje tranquilizador a la población: "en estos momentos no constituye un problema de salud pública".

A los viajeros que vuelven de las zonas endémicas y presentan fiebre se les hace un análisis que se remite al Laboratorio de Microbiología del Hospital Virgen de las Nieves, en Granada. Sólo si diera positivo, el paciente debería quedar aislado hasta que superara el virus. Pero de momento, no se ha dado esta situación. Por ahora, todas las personas infectadas en España son casos importados, es decir, viajeros que han contraído la enfermedad en los países endémicos. "España está libre la enfermedad, pero no del mosquito tigre", aclara el catedrático.

Y he ahí la razón por la que si un viajero se ha infectado debe ser aislado al volver a España. Porque la patología -igual que el chikungunya- no la introducen los mosquitos, sino las personas en su sangre. Fernández Crehuet insta a rebajar la alarma que hay entre la población. Primero, porque los centros sanitarios están preparados para la detección precoz de los casos importados y, segundo, porque debería darse una carambola de coincidencias para que surgieran los primeros casos autóctonos. Es decir, de personas que contraigan la patología sin haber viajado.

Los protocolos que se aplican en los centros sanitarios apuntan precisamente a atajar el primer eslabón de esa carambola: que una persona infectada -un caso importado- sea picada aquí por un mosquito tigre tras su vuelta cuando está en esos tres o cinco días de cuadro febril en los que tiene el virus. Porque entonces el mosquito sí se convertiría en vector de la enfermedad y al volver a picar, la transmitiría.

Mientras eso no ocurra, los mosquitos no están contaminados y, aunque pueden hacer una roncha mayor, no transmiten la patología. "La gente no debe identificar una roncha más grande con enfermedad", aclara Fernández Crehuet.

Pero aunque un mosquito pique a un caso importado en el momento en que tiene el virus activo y luego ataque a una persona sana transmitiéndole el zika, ésta cursa como un cuadro febril similar al de una gripe. No hay tratamiento para el virus y para los síntomas se administra paracetamol. El chikungunya -del que el mosquito tigre también es vector- sí es más grave porque afecta a las articulaciones encorvando a su víctima. Además, el tratamiento en esta dolencia es más intenso y prolongado.

El problema grave con el zika es si un mosquito infectado pica a una embarazada en el primer trimestre de la gestación. Debido a que el virus se transmite por vía placentaria, en ese caso provoca malformaciones fetales. Pero, de momento, en España los mosquitos no están contaminados y por lo tanto, aunque piquen a las personas, no transmiten el virus. El protocolo en los centros sanitarios prevé que si una mujer ha viajado a países endémicos, tiene síntomas febriles y está embarazada, se le realice una ecografía para detectar de forma precoz cualquier posible malformación en caso de que haya contraído la enfermedad.

 

Repelentes, mosquiteras y ropa adecuada

La mejor prevención es evitar la picadura del mosquito. Para ello, los especialistas aconsejan el uso de repelentes y de ropa adecuada, es decir pantalón y manga largos. Pero además, las viviendas deben protegerse con barreras mecánicas, es decir, mosquiteras. También deben eliminarse zonas de aguas estancadas, aunque sea la base de una maceta, donde el mosquito pueda anidar. José Luis Postigo -licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Málaga, especializado en especies invasoras y que cursa un doctorado en esta institución- defiende en un estudio que la lucha contra los mosquitos tigre se haga mediante depredadores naturales de forma complementaria a los insecticidas. Para ello, propone la instalación de cajas nidos en las que aniden vencejos, aviones y murciélagos.

 

Fuente: modificado de Málaga Hoy.

 

 
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