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Una bolsa de bienvenida 100 % reciclada. Los telares de la fábrica Les Tissages de Charlieu han trabajado durante 36 días para confeccionar las 25.000 bolsas que se entregarán a las personas acreditadas durante la COP21. Una decena de personas han trabajado en el proyecto. La empresa ha recogido jerséis depositados en distintos contenedores y a continuación los ha deshilachado. Las fibras que se han obtenido de esta forma han servido para tejer las bolsas. Con cada jersey se han tejido tres bolsas. En total, las 25.000 bolsas representan casi 4.000 metros de tela. Los tres colores disponibles para el evento son los colores originales de los jerséis: rojo, verde y azul marino.

Una decena de personas han trabajado en el proyecto. La empresa ha recogido jerséis depositados en distintos contenedores y a continuación los ha deshilachado. Las fibras que se han obtenido de esta forma han servido para tejer las bolsas. Con cada jersey se han tejido tres bolsas. En total, las 25.000 bolsas representan casi 4.000 metros de tela. Los tres colores disponibles para el evento son los colores originales de los jerséis: rojo, verde y azul marino.

El tejido de las bolsas acaba de terminar. A continuación, se coserán las asas y se ensamblarán las bolsas en los talleres de la asociación Tissons la solidarité, que ayuda a empleados en reinserción laboral, sobre todo a mujeres, que representan al 80 % de estos empleados.

Después, se llevarán las bolsas a Charlieu, donde se llenarán con los presentes de bienvenida. Esta tarea será responsabilidad de los trabajadores discapacitados del ESAT (Centro y Servicio de Ayuda al Trabajo, en francés) de Charlieu.

 

Economía circular

La contribución de Tissages de Charlieu a la COP21 se enmarca en la continuidad del compromiso de la empresa con el desarrollo sostenible. Su director, Éric Boel, creó en 2009 Alter-Tex, la primera red de empresas francesas y europeas ecorresponsables comprometidas con un textil ético y solidario.

Más allá del entusiasmo que suscita participar en un evento tan importante, cercano a los «valores de la empresa», para Éric Boel es la ocasión de demostrar que la industria textil sigue estando muy viva en Francia. «Todo el mundo cree que ya no hay industria textil en Francia, que lo hemos deslocalizado todo. No es cierto», recuerda.

La fabricación de estas bolsas, de diseño, tejido y confección 100 % franceses, es un ejemplo concreto de economía circular basada en el principio de producir poco pero bien, aprovechar al máximo y reciclar lo más posible. Con un impacto medioambiental dividido por tres en comparación con una bolsa estándar.

 

Fuente: París 2015 COP21.

 

 
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