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Antonio Gomera | Ambientólogo
Antonio Gomera: “Cada vez nos cuesta menos reciclar”

En la actualidad trabaja en la Universidad de Córdoba, en el Servicio de Protección Ambiental y habla casi con tono docente de las buenas prácticas a las que estamos obligados para alcanzar un desarrollo sostenible.

www.lacalledecordoba.com - ¿Qué es la ambientología?

- Ciencias Ambientales es una titulación superior de la facultad de Ciencias que trata de observar el medio y las actividades productivas para detectar los posibles impactos ambientales y resolverlos.



- ¿Impactos? Suena duro.

- Sí. Residuos, vertidos, emisiones atmosféricas… todo eso. Un ambiéntólogo se encarga también de aplicar medidas que controlen las agresiones que una empresa puede ocasionar al medio ambiente.



- ¿Qué le lleva a un muchacho joven recién salido del bachiller, a estudiar Ciencias Ambientales?, porque no es una carrera de las de toda la vida.

- Estamos en una sociedad que lo que pide es que pienses tanto en lo que te gusta, como en lo que puede haber empleo. En mi caso, estudié la rama de ciencias y entre las diferentes opciones, la que vi que podía tener más proyección y que más me interesaba era ésta. Es una carrera nueva que hasta hace poco sólo estaba en dos provincias de Andalucía. Ahora ya está en casi todas las universidades.



- Entonces, el mercado estará saturado de ambientólogos.

- Sí. Eso choca con la demanda de profesionales de las empresas, pero afortunadamente eso está cambiando poco a poco porque los gobiernos y las empresas, lo mismo que la sociedad, están adquiriendo una mayor conciencia ambiental.



- ¿Es muy difícil abrirse hueco en esta profesión?

- Sí, porque los nichos de trabajo que abarcamos estaban ocupados antes de que llegáramos nosotros por ingenieros, químicos, biólogos… etcétera y tienes que hacer ver al empresariado, que muchas veces no tiene muy claro que le puede aportar un ambientólogo, que lo puedes hacer tan bien o mejor que esos ingenieros, químicos y demás. Tenemos que llegar a un equilibrio con estas otras profesiones sin entrar en competencia con estos otros profesionales, porque su labor es distinta.



- ¿Cómo se le convence a un empresario de la necesidad de contratar a un ambiéntólogo en lugar de a otro profesional de la rama de ciencias que haga sus funciones?

- Funciona mucho el boca a boca. Los empresarios que contrataron a los primeros ambientólogos vieron los buenos resultados que ofrecían y la cantidad de problemas relacionados con el medio ambiente que les solucionaban y supongo que se habrá extendido la fama. También han ayudado las asociaciones de ambientólogos a la hora de difundir las competencias y capacidades de la profesión. El tema es que los ambientólogos les damos una visión multidisciplinar, porque dominamos varios ámbitos, que les pueden servir para tener una visión más general de la actividad de su empresa, y a partir de ahí, proponer soluciones que pueden llevar a cabo personal más especializado, como los químicos, los ingenieros y demás.



- ¿Los ambientólogos existen porque los ciudadanos no sabemos o no queremos cuidar el medio ambiente?

- Una cosa es ser ambientólogo y otra ecologista. El ambientólogo trabaja para controlar los impactos ambientales y el ecologismo no deja de ser una actitud ante la vida. Para ser ambientólogo no es necesario ser ecologista, aunque lo lógico es que con la dinámica de trabajo, acabas por adquirir un compromiso con el medio ambiente que extrapolas a tu vida diaria. Hoy en día existe una preocupación creciente en la sociedad por la preservación del medio ambiente. El problema ambiental es, por un lado, de concienciación y creo que la sociedad ya se está concienciando poco a poco, pero también de cambio de conducta. Modificar hábitos es muy difícil y la responsabilidad recae no sólo en las personas, sino también en las administraciones, que tiene que facilitarle las cosas a los ciudadanos, porque con el simple hecho de las buenas intenciones no basta.



- O sea, poner contenedores de reciclaje.

- Contenedores de reciclaje, cubos de basura separadores en casa, ecoparques y todo lo que eso implica. En el caso de Córdoba, Sadeco ha hecho un buen equipamiento y ha planificado bien la recogida selectiva. Eso ayuda a modificar las conductas porque si hace siete años los cubos dobles parecían un marciano en las cocinas, hoy ya están muy interiorizados y es de lo más normal. Pero además de eso, hacen falta otras muchas cosas relacionadas con el medio ambiente que están pendientes.



-¿Como qué?

-Como casi todo lo que tiene que ver con el ahorro. Ahorro de agua, energía, en el consumo... Y también la gestión de los residuos urbanos de carácter peligroso, como los ordenadores viejos, los embases de aerosoles. No somos conscientes ni de que estamos despilfarrando agua y energía, ni de la peligrosidad de determinados residuos; y cuando lo somos, no disponemos de mecanismos efectivos para resolver el problema que se crea.



- ¿Todavía nos cuesta mucho reciclar?

- Sí, aunque cada vez menos. Córdoba es un ejemplo en la recogida selectiva de residuos urbanos entre las capitales españolas. A pesar de todo, estamos a años luz de las ciudades de Centroeuropa.



- ¿Qué se puede mejorar en Córdoba?

- Por un lado, las tasas de reciclaje de vidrio deberían ser mucho mayores y el papel y el cartón también. hay otros residuos, como los aceites de las cocinas, el mobiliario viejo, ropa, etcétera. Para eso están los ecoparques, porque no se puede poner uno en el portal de cada casa.



- ¿Haría falta una asignatura ambiental específica en los colegios para avanzar?

- Si a una persona se le enseña desde pequeña, lo verá normal cuando sea mayor; es decir, sería muy deseable.



- ¿Estamos preocupados por el cambio climático o es algo que al ciudadano de a pie le suena lejano?

- Existe un concepto llamado hipermetropía ambiental. Vemos bien de lejos, es decir, somos conscientes de que existe un problema a nivel global, pero nos cuesta ver de cerca, o sea, que no somos conscientes de lo que podemos hacer para atacar ese problema global. No podemos hacer nada para detener el agujero en la capa de ozono en la Antártida, porque no podemos ir todos allí, pero cada uno, en nuestra casa, en nuestros trabajos y en nuestra vida diaria, de modo loca,l podemos contribuir a frenarlo. Es el famoso “pensar globalmente, actuar localmente”.



- Eso es más o menos lo que dice el ex vicepresidente de EE.UU, Al Gore, en su película “Una verdad incómoda”, ¿no?

- Sí. No pueden ser los gobiernos y las empresas los únicos que se preocupen por estos problemas, sino cada uno de nosotros.



- Pero Al Gore, en el Gobierno de Estados Unidos, nunca firmó un solo documento relacionado con las emisiones de CO2 a al atmósfera.

- Estados Unidos siempre ha sido conservadora, pero el gobierno de Clinton era más moderado en ese sentido.



- ¿Está peleado la preservación del medio ambiente con el urbanismo?

- En absoluto. Eso es el desarrollo sostenible. Es cierto que a veces chocan, pero a nivel legal y de intenciones, eso está superado. Así, al menos lo recoge el nuevo Estatuto de Autonomía.



- A pesar de todo, ¿las instituciones y las empresas todavía miran para otro lado de vez en cuando?

- Eso son problemas como los que se puedan dar en cualquier otro ámbito pero, por norma general, las instituciones y las empresas están concienciadas porque están obligadas a estarlo por ley.



- ¿Qué habría que cambiar para ver una Córdoba absolutamente respetuosa con el medio ambiente?

- Pienso en una ciudad más responsable en el consumo de agua y energía y preocupada por educar ambientalmente a sus ciudadanos en los colegios y en la calle, porque eso es muy importante.