El estudiante de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad Miguel Hernández Javier Mínguez Ruiz ha demostrado en un proyecto fin de carrera que el uso de lodos procedentes de estaciones depuradoras en repoblaciones de pino carrasco aumenta las probabilidades de éxito de la reforestación.

La investigación, denominada 'Optimización de dosis de lodo de depuradora en repoblaciones forestales de Pinus halepensis', fue dirigida por la profesora de la Universidad Miguel Hernández (UMH) Antonia Asencio, bajo la tutoría de David Fuentes y Alejandro Valdecantos, del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM). Fuentes de la UMH han asegurado que esta investigación servirá también para dar una salida alternativa a este tipo de residuos.

El alumno, licenciado ya en Ciencias Ambientales, llevó a cabo el estudio en condiciones controladas, estructurado en la segunda fase del proyecto llamado Olores, del CEAM, y obtuvo la calificación de 10, según han informado hoy fuentes de la UMH.

Mínguez utilizó 50 macetas para desarrollar su investigación, en 25 de las cuales introdujo suelo forestal, recogido en la localidad valenciana de Enguera, y plantas de pino carrasco.

A su vez, y en el momento del trasplante, añadió diferentes proporciones de lodo seco extraído de una depuradora de aguas residuales.

En las otras 25 jardineras agregó sólo suelo forestal y lodo en las mismas cantidades, según las mismas fuentes.

El experimento consistió en someter a las macetas a un ciclo de sequía de 40 días, tras un riego inicial, y comprobar su evolución.

Durante esta sequía, estudió las variables morfo-fisiológicas de las 25 plantas, así como algunos parámetros de la tierra (edáficos) de las 50 macetas de la investigación.

Tras ese periodo de ausencia de agua, Mínguez constató que el empleo de los lodos, en proporciones de 60 y 120 toneladas por hectárea, mejoraba a corto plazo el estado de las plantas y ofrecía mayor supervivencia (tras 40 días de sequía) que en aquellas en las que no había empleado este tipo de abono.

El proyecto reveló que los lodos empleados ayudaban al crecimiento y supervivencia de los pinos y demostró su efecto beneficioso para recuperar suelos forestales degradados, ya que en la actualidad se emplean fundamentalmente para cultivos agrícolas.

Terra Actualidad - EFE