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Las precipitaciones en la Región de Murcia suelen condensarse en un breve espacio temporal, por lo que a algunas estaciones depuradoras de aguas residuales no les da tiempo a tratar los "picos de caudal" que les entran en pocos minutos a través de la red de alcantarillado. El agua sale de las EDAR tal como llega, y se transforma en un vertido que contamina las aguas del Segura. Esta suele ser una de las principales causas que provoca la apertura de expedientes sancionadores en la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). También, aunque menos habituales, puede haber algún vertido procedente de las industrias, explica el comisario de Aguas, Juan Carlos González.

el desbordamiento de las depuradoras de aguas residuales cuando llueve

En los dos últimos años, la CHS ha abierto un total de 197 expedientes (101 en 2016 y 96 en 2017), siendo las causas actividades contaminantes prohibidas, incumplimiento de las condiciones de la autorización de vertido y vertido de aguas residuales. Siguen en tramitación 23 expedientes y finalizados hay 173. De estos últimos, 153 han acabado en sanción y/o en indemnización por daños (casi el 90% de los casos).

"Los expedientes que abrimos por vertidos no acaban en saco roto; tienen consecuencias porque quien contamina paga"

Juan Carlos González

El comisario, ante la creencia bastante generalizada de que las sanciones no se terminan cobrando, indica que las cuantías impuestas a los expedientes finalizados ascienden a casi 619.000 euros: unos 533.000 euros como sanción y el resto como indemnización por daños al Dominio Público Hidráulico (DPH). LLos sancionados pueden recurrir, claro, pero si se mantiene firme la multa, al final del camino siempre va a estar Hacienda", subraya. La sanción es la multa que se impone por infringir la Ley; la indemnización por daños, que se suma a la anterior, es la estimación del valor económico del daños que se ha causado al DPH, cantidad que se impone "cuando puede hacerse".

En la actualidad, 13 agentes medioambientales y 24 guardas fluviales se encargan de vigilar la cuenca, y suelen ser los que dan la voz de alarma de los vertidos contaminantes. La principal sustancia contaminante en el río es la que forma parte de la composición de los detergentes y jabones. Llega a las redes del alcantarillado tras los arrastres que provocan las lluvias y, al entrar a las depuradoras, vuelven a salir sin depurar por desbordamiento de las plantas.

"Con los datos en la mano, y quienes conocemos la evolución del río desde los 90, no podemos dejar de destacar cómo ha mejorado y estabilizado la calidad química de las aguas"

Juan Carlos González comisario de Aguas de la CHS

Pese a ello, reconoce que queda trabajo por hacer, junto con la Comunidad Autónoma, en redimensionar las redes de saneamiento que se han quedado ya obsoletas y no impiden frenar los episodios contaminantes cuando llueve fuerte. Los tanques de tormentas podrían hacer esta función, asegura González.

 

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Fuente e imagen: La Opinión de Murcia