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Pablo Sánchez Virosta es un albacetense de 34 años que estudió Ciencias Ambientales en Murcia y que, tras años de trabajo en España, decidió viajar con su mujer a Finlandia, donde le dieron la oportunidad de elaborar la tesis que defenderá el próximo día 25. Esta es la entrevista que realizó para el medio latribunadealbacete.es.

ambientologo Pablo Sanchez Virosta

 

¿Cómo acabó en Finlandia?

La razón para ir allí no fue la típica, como la búsqueda de un postgrado. En mi caso, fue diferente. Estuve en Turku durante tres meses, con la que era mi novia, ahora mi mujer. Después de ese tiempo, nuestro actual jefe le ofreció incluirla en un proyecto como colaboradora, la solicitud salió adelante y, tras acabar su tesis, le ofrecieron trabajo en Finlandia. Yo estaba en Albacete en la Facultad de Medicina esperando un proyecto por el que me iban a contratar un año y medio, pero con el cambio de gobierno se congeló y, entonces, decidí irme con ella. Nuestro supervisor en Finlandia me ofreció hacer la tesis y así es como acabé allí.

 

Una tesis sobre los efectos del arsénico en el desarrollo post-natal, la supervivencia y la fisiología de aves paseriformes y el papel protector del calcio, ¿qué estudia?

Mi jefe tiene establecida un área de trabajo cerca de una fundición de níquel y cobre que emite no solo estos metales sino otros que van asociados a la roca que se funde. Hace 25 años emitía una cantidad de metales que era devastadora y está al lado de un pueblo, pero desde hace tiempo se instalaron unos filtros y la contaminación es mucho menor. No obstante, sigue habiendo contaminación por plomo, por arsénico, por cadmio… entonces, decidimos hacer una tesis con el arsénico porque es un metaloide muy tóxico, peligroso en ciertas circunstancias y que no había sido estudiado, no se le había dado la importancia que al plomo o al mercurio, que es lo que se suele investigar más habitualmente.

 

¿Cuáles son las conclusiones de su trabajo?

Intentamos ver los efectos del arsénico, pero no como un veneno. Nuestro interés no era vamos a darle a los pájaros arsénico a ver cuánto necesitan para morir, sino que era darles una cantidad que en toxicología se llama ambientalmente relevante, que quiere decir que esté en unas concentraciones similares a las que los pájaros se encuentran en la naturaleza. Les dimos dosis relativamente pequeñas y vimos los efectos que tenía en el crecimiento de los pollitos, en su supervivencia y en el estrés oxidativo que está relacionado con el envejecimiento, con el cáncer… Medimos una serie de encimas que nos dicen si el ave está siendo ‘atacada’ por los niveles de arsénico. Vimos que hay muy pequeños efectos en el crecimiento de los pollos y un pequeño efecto, pero significativo, en la supervivencia, lo que quiere decir que sin generar grandes catástrofes poblacionales sí puede morir algún pollo debido a las cantidades de arsénico presentes.

Por otro lado, hicimos un experimento con calcio. La comunidad científica estamos muy cerca de demostrar que alivia la contaminación por metales y dimos calcio a nuestros pájaros para ver si sufrían menos efectos. Vimos que a nivel fisiológico hay alguna encima que responde mejor a los ataques externos si hay una cantidad de calcio suficiente o necesaria.

 

Fuente: texto e imagen de latribunadealbacete.es

 

 
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