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El uso de contadores digitales puede favorecer el ahorro energético y económico de las familias en situación de vulnerabilidad, siempre y cuando reciban asesoría y apoyo adicional. Así lo confirma un estudio coordinado en el Estado español por la asociación Ecoserveis como parte del proyecto SMART-UP, financiado a través del programa H2020 de la Unión Europea.

Perfil consumo contadores digitales SMART UP 0

Imagen de Todo Por Hacer

 

Esta iniciativa se implementó en 5 países durante cuatro años (2015-2018), con el objetivo de analizar el impacto del uso de contadores inteligentes de energía doméstica en la reducción de la pobreza y la vulnerabilidad energética, además de fomentar buenos hábitos de uso de la energía entre personas en situación de vulnerabilidad.

En Barcelona, el Instituto Municipal de Servicios Sociales (IMSS) incluyó el estudio dentro del programa de lucha contra la pobreza energética desplegado a inicios del 2016, lo cual hizo posible la formación de 100 personas en situación de paro de larga duración, que ofrecieron apoyo presencial y personalizado a 1.820 hogares de la ciudad en dos ámbitos específicos:

  • Asesoramiento tarifario en las facturas de los suministros (recomendaciones de cambios para optimizar la factura, reducir su importe y detalles sobre los cambios y trámites relacionados).
  • Información sobre hábitos energéticos eficientes y acciones cotidianas para reducir el uso innecesario de energía en el hogar.

Perfiles de consumo e impacto

A partir del asesoramiento sobre hábitos de consumo y la monitorización energética, se ha observado una tendencia a la reducción del consumo energético. En ciertos casos el ahorro de energía alcanzado no parece significativo, porque algunos hogares ya utilizaban los recursos energéticos por debajo del mínimo necesario para vivir en condiciones de confort.

El gráfico siguiente muestra la media de los consumos de los hogares participantes en SMART-UP al inicio y al final del proyecto (en azul el consumo de 2016 y en negro el de 2017). Las líneas horizontales representan la media de todas las casas. En 2016 la media se ubicaba sobre los 2.424 kWh, mientras que en 2017 es de 2.147 kWh, lo cual denota que un número importante de hogares han reducido su gasto energético.

Perfil consumo contadores digitales SMART UP 1

El consumo anual per cápita disminuye cuando el número de personas en el hogar se incrementa (ver gráfico siguiente). Compartir los electrodomésticos principales, como la cocina, la nevera o la lavadora, supone un uso más eficiente de la energía y hace que el consumo individual sea menor. Los bloques grises de la gráfica representen los valores donde se concentran la mayoría de datos. Las líneas verdes representan los casos anómalos, y las azules las medianas. Al aumentar el número de personas en el hogar -a medida que nos desplazamos a la derecha- se observa una tendencia a la baja en el consumo energético.

Perfil consumo contadores digitales SMART UP 2

La barrera más grande para la optimización del consumo energético doméstico fue tramitación de los cambios en los contratos de electricidad por parte de las personas usuarias una vez completado el asesoramiento tarifario. Es más fácil modificar los hábitos cotidianos que llevar a cabo acciones burocráticas usualmente agotadoras. Este hecho es relevante porque, aunque ciertamente la reducción de consumos innecesarios tiene un impacto positivo, la optimización tarifaria es un aspecto igualmente esencial para reducir el gasto económico de las personas en situación de vulnerabilidad.

Análisis en detalle: sacrificio del confort térmico

En 60 de los hogares participantes en la prueba piloto, seleccionados entre otros criterios per tener únicamente suministros eléctricos, se instaló un monitor inteligente que permitió recoger datos detallados sobre el uso eléctrico. Gracias a la información recogida se pudo concluir que los hogares monitorizados emplean menos electricidad que una vivienda estándar en Catalunya. La hipótesis principal es que por su situación de vulnerabilidad energética utilizan menos electricidad, sacrificando confort térmico en el hogar.

Aprendizaje

Al inicio del proyecto se identificó un desconocimiento general entre las personas participantes sobre el uso y funcionamiento de los contadores digitales. En concreto, el 92 % no había mirado nunca o casi nunca el contador digital. Después de las visitas de los asesores energéticos, el 60% declaró haber mejorado su comprensión sobre el funcionamiento de la electricidad y la facturación de la energía, y 80% implementó acciones para reducir su gasto energético.

“Restringir el uso de la energía no es lo mismo que hacer un uso más eficiente: se debe poder reducir el gasto sin sacrificar el consumo energético ni generar afectaciones a la salud. Por eso es importante que las personas usuarias estén bien informadas y sepan cómo llevar a cabo las acciones a su alcance para optimizar el uso de la energía en el hogar”

Aniol Esquerra, coordinador del proyecto SMART-UP en el Estado español

Los contadores digitales

La UE quiere reemplazar el 80% de los medidores eléctricos con aparatos inteligentes en 2020. El despliegue en el territorio español se ha completado en gran medida y las empresas distribuidoras están obligadas por ley a tenerlo listo a finales de este año. Sin embargo, con los contadores ubicados en sótanos de edificios e inaccesibles para muchos particulares, y sin pantallas “amigables” o manual de instrucciones disponibles, se limita mucho la oportunidad de que los consumidores individuales accedan y asuman un cambio positivo de hábitos energéticos a partir de esa información.

Los hogares participantes

La mayor parte del conjunto de las personas participantes (51% de los 1.820 hogares) vive en un piso de alquiler y en un 41% de los casos se trata de familias con una o más personas en el paro. A cerca de un 70% de los hogares hay una persona en casa durante todo el día, lo cual hace aumentar, en líneas generales, el uso de la energía. El nivel de ingresos económicos registrado en la mayoría de los casos les hace difícil pagar el precio de mantener las condiciones óptimas de temperatura tanto en invierno como en verano.

En relación con los aparatos de los cuales disponen, la mayoría tienen un sistema de agua caliente con calentador o caldera de gas y un poco más de la mitad cuentan con cocina a gas. Un 51% de los hogares no tienen ningún sistema de refrigeración o no lo utilizan.

Cerca del 20% de los hogares que usan electricidad para la calefacción secundaria sólo disponen de estos dispositivos para calentar el hogar. En líneas generales, este uso implica un gasto importante de energía, especialmente si se tiene en cuenta que los radiadores eléctricos o de aceite suelen ser insuficientes para calentar toda la casa. Aún así, cambiar el sistema de calefacción está usualmente lejos de su poder adquisitivo.

A pesar de la situación de vulnerabilidad o pobreza energética identificada en los hogares analizados, únicamente la mitad declaró recibir o haber recibido algún tipo de ayuda económica para la cobertura de los servicios energéticos, y un 56% afirmó estar en contacto con los servicios sociales, una circunstancia que dificulta la detección de los casos y las posibilidades de recibir atención específica para este problema.

 

Contacto Ecoserveis:

  • Virginia Mata Marcano

 

 
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