Biomasa para rentabilizar la gestión forestal ¿es viable?

cat noticias

Mediante el programa ‘bosques del Vallès’, el Consell Comarcal del Vallès Occidental viene planteado estos últimos años una serie de políticas a fin de favorecer la gestión forestal en el territorio y convertirla en un recurso valioso para la economía. Con la inauguración de dos nuevas calderas de biomasa, el ente comarcal completa su apuesta por un cambio en el modelo energético que permita explotar los bosques y en consecuencia hacer rentable la gestión constante para prevenir incendios y accidentes. En las próximas semanas pondrá en marcha la planta de tratamiento de biomasa que producirá el combustible necesario. Sin embargo, el ambientólogo Joan Cuscó pone en duda que éste sea un modelo “sostenible” y “productivo” para el Vallès.

biomasa rentabilizar gestion forestal valles 1

El temporal de viento que azotó el Vallès Occidental en diciembre de 2014 dejó dos muertos, varios heridos y una importante suma de daños materiales en los bosques. Y 11 años antes, en 2003, un incendio había calcinado más de 4.500 hectáreas en Sant Llorenç de Munt, con el trágico resultado de cinco muertos. Estos dos episodios amargos provocaron que la comarca volviera la mirada hacia los bosques y buscara iniciativas que protejan mejor el pulmón del área metropolitana de Barcelona.

“Se hizo la reflexión y se vio que teníamos un problema de gestión forestal. El 60% de la comarca es bosque: la idea es poder dinamizar este nuevo mercado. Lo realmente importante no son las calderas, sino que se utilicen astillas de bosques del Vallès”.

Ignasi Giménez, presidente del Consell Comarcal del Vallès Occidental

Escepticismo en la producción de biomasa

Sin embargo, la propuesta no acaba de convencer a buena parte de los profesionales del medio ambiente, que observan con cierto escepticismo la idea. “Nuestros bosques se usan más para el ocio que para su explotación”, resume el ambientólogo Joan Cuscó, miembro de la entidad ecologista ADENC. Por ello, añade, los bosques “no son muy productivos” en cuanto a biomasa se refiere.

Cuscó es uno de los autores del estudio que publicó la entidad en 2017 sobre el estado de los bosques después del vendaval y detalla que las semanas posteriores se hizo una limpieza más exhaustiva de la necesaria. “Se optó por la extracción y se retiraron todos los árboles, más de los necesarios”, asegura. En este sentido advierte que en ocasiones es positivo dejar algunas cepas de árboles para favorecer la biodiversidad.

En relación a la producción de biomasa para las nuevas calderas públicas, Cuscó asegura que para poder llevar a cabo una política de extracción debe realizarse una gestión “sostenible”, replantando al mismo ritmo que se tala, algo que considera “poco productivo” en este tipo de bosques. Precisamente afirma que en los bosques catalanes se ha impuesto el modelo de aprovechamiento muy yanqui : “En Estados Unidos tienen bosques muy distintos a los nuestros, con mayor densidad”, lo que permite que tanto América como el norte de Europa sí puedan vivir mucho de la explotación forestal. La gestión forestal de estos países no es extrapolable a la realidad catalana.

Los ecologistas también ponen en cuestión que se justifique la limpieza intensiva del sotobosque como medida antiincendios. Mientras que el presidente del Consell Comarcal defiende que “los incendios se apagan en invierno haciendo una buena gestión forestal”, para Cuscó este es un argumento “perverso” por la dificultad de fijar unos límites saludables.

“Si comienzas a sacar el sotobosque tendrás un bosque que no será representativo. Invertir todo este esfuerzo para tener un bosque modificado creo que no vale la pena”

Joan Cuscó, ambientólogo

La proliferación de especies japonesas y africanas

El panorama devastador que dejó el vendaval de 2014 provocó también un importante cambio en el ecosistema de los bosques del Vallès. Los vientos de 140km/h se llevaron por delante muchos pinos de grandes dimensiones y permitió que especies como la encina hayan ganado terreno a la flora autóctona de la zona. “La encina juega con ventaja porque resiste mejor estos golpes de viento”, detalla Cuscó, que constató esta dinámica en el estudio de 2017.

Pero la caída de aquellos pinos también ha favorecido la proliferación de especies invasoras, como árboles de origen japonés o africano. La mayoría se han introducido en el territorio a través de urbanizaciones y se han ido reproduciendo con la ayuda del viento y los pájaros. La ventisca de 2014 provocó que se abrieran nuevos espacios, favoreciendo la consolidación de estas especies. Aunque desde ADENC son contrarios del intervencionismo en los bosques, Cuscó considera que sería necesario erradicar esta expansión en defensa de la flora autóctona. Este tipo de árboles y plantas todavía no han llegado a extenderse demasiado y si se actúa en una fase inicial hay más probabilidades de frenar su avance.

biomasa rentabilizar gestion forestal valles 2

Aunque numerosas entidades y asociaciones defienden la replantación de los bosques calcinados, la ADENC es contraria a toda intervención humana en este sentido. Argumenta que los mismos árboles “ya tienen mecanismos naturales que funcionan” y que “intervenir supone decidir qué arboles sobreviven y cuáles no”. “Preferimos que los espacios tengan poca intervención humana y sobre todo que no se actúe por igual en todo el territorio, no queremos espacios homogéneos”, destaca Cuscó.

Menor densidad para ganar resistencia al viento

Con todo, hay una inquietud que persiste: ¿Cómo evitar que un vendaval como el de 2014 vuelva a arrasar los bosques de la comarca? Según Cuscó, un episodio así es difícil que vuelva a repetirse en un espacio corto de tiempo y recuerda que los árboles de esta zona no están preparados, porque aquí el viento no es un factor constante. Aún así, añade que se puede llegar a evitar si se reduce la densidad arbórea, lo que provocaría que no tuvieran la necesidad de crecer tan verticalmente para competir por el sol.

Aunque el ambientólogo Joan Cuscó descarta que sea un modelo “sostenible” y “productivo” para el Vallès, señala que estarán expectantes para conocer el alcance de la medida. Hará falta un poco más de tiempo para valorar si la política que se está llevando a cabo en relación a la gestión forestal y la inversión pública dan frutos y ayudan a salvaguardar el gran pulmón verde metropolitano.

 

Fuente e imágenes: La Vanguardia

 

 
boletin sobre

Colaboramos con: