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Salvar vidas a la vez que se cuida el medio ambiente. Ese es objetivo del joven investigador murciano Juan Bernal-Sánchez y su equipo de la Universidad de Napier, en Edimburgo. Su propuesta es mezclar el caucho reciclado proveniente de neumáticos usados y la tierra de la zona para construir cimientos capaces de mitigar los efectos de los seísmos sobre las viviendas.

Caucho reciclado contra terremotos Juan Bernal Sanchez

Edificios derruidos por el terremoto y el tsunami de Indonesia. Fotografía de El País

 

Mientras el barro y los escombros siguen arrojando cadáveres en Indonesia, como consecuencia del terremoto y el tsunami del pasado 29 de septiembre, hay un investigador murciano que no deja de luchar contra los seísmos, o al menos contra sus efectos. Se llama Juan Bernal-Sánchez, tiene 26 años, es ingeniero civil titulado en la Universidad Politécnica de Cartagena y dice haber encontrado, junto a sus compañeros, «una forma de crear cimientos de edificios que absorban mejor las vibraciones sísmicas para evitar que las estructuras de las viviendas se derrumben durante un terremoto».

La clave, según explica, está en el caucho de los neumáticos de desecho, un residuo «difícil de eliminar que se suele tirar en vertederos o se incinera, liberando grandes cantidades de dióxido de carbono y gases tóxicos compuestos de metales pesados». En un artículo científico publicado en 'The Conversation', el científico murciano señala que «varias investigaciones han demostrado que la introducción de partículas de caucho en el suelo permite aumentar la cantidad de energía que disipa. El terremoto provoca que el caucho se deforme, absorbiendo la energía de las vibraciones de una manera similar a como ocurre en el exterior de un coche diseñado para contraerse en un choque, y así proteger a las personas que están en su interior. Por otra parte, la gran rigidez aportada por las partículas de arena del suelo y la fricción entre ellas ayudan a mantener la mezcla consistente, capaz de resistir los posibles asentamientos en el subsuelo».

«Nosotros hemos demostrado que la mezcla de caucho reciclado y arena permite cambiar la frecuencia natural del terreno y la forma en la que interactúa con la estructura que se encuentra encima. Esto podría contribuir a evitar el temido fenómeno de resonancia, que ocurre cuando la fuerza sísmica tiene una frecuencia de vibración similar a la de la vibración natural del edificio. Si las vibraciones coinciden se retroalimentan entre sí, amplificando de forma dramática el temblor procedente del terremoto y provocando el colapso de la estructura, como ocurrió en el famoso caso del puente de Tacoma Narrows en 1940. De este modo, la introducción de caucho reciclado en el terreno puede contrarrestar las vibraciones sísmicas», relata Bernal-Sánchez, quien lleva cuatro años trabajando en esta línea de investigación.

Hasta un 70%

Las pruebas realizadas por este grupo de la Universidad de Napier revelan que la instalación de estas mezclas debajo de un edificio, compuestos aún en desarrollo, reduciría la fuerza máxima de aceleración horizontal de un terremoto entre un 50% y un 70%.

"En la actualidad estamos experimentando con cimientos compuestos de diferentes proporciones de caucho y tierra para lograr un modelo más eficiente, y para comprobar cómo afectan los diferentes tipos de terremotos"

Bernal-Sánchez explica sus logros

El grupo trabaja con modelos a pequeña escala «para tratar de entender cómo funciona el sistema y de esta forma validar la fiabilidad de las simulaciones que estamos llevando a cabo por ordenador», aunque el objetivo a medio y largo plazo «es construir modelos de edificios a tamaño real y someterlos a condiciones extremas en base a los terremotos registrados», apunta Bernal-Sánchez. Para ello, sin embargo, «necesitamos alcanzar un mayor grado de especialización y mayor colaboración por parte de empresas privadas y de otras universidades interesadas».

El sistema, defiende el investigador murciano, es mucho más barato que otros mecanismos aplicables hoy en día, que además incrementan el coste de la construcción entre un 20% y un 30%. «También estamos probando otras técnicas de aislamiento sísmico en el terreno para que el edificio quede protegido a pesar de que ya esté construido», lo que hace que esta solución sea particularmente adecuada para los países en desarrollo. En definitiva, un sistema más simple de adaptar y más asequible para todas esas viviendas que son más vulnerables a los terremotos».

 

Fuente: La Verdad

 

 
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