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La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de publicar un estudio donde señala que en 2018 la demanda de energía en el mundo creció un 2,3% y que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) relacionadas con la misma se incrementaron un 1,7% con respecto a 2017. El balance está lejos aún del Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático, donde 195 países pactaron tomar medidas para situar el aumento de la temperatura mundial por debajo de los 2 grados.

Coto inversiones combustibles fosiles

“Es necesario adoptar decisiones más urgentes en todos los frentes: desarrollar todas las soluciones de energía limpia; reducir las emisiones de efecto invernadero; mejorar la eficiencia y estimular las inversiones y la innovación, incluso en la captura, utilización y almacenamiento de carbono”

Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, en el informe de la Agencia Internacional de la Energía

Un estudio de Carbon Tracker, la plataforma de expertos financieros sobre la transición energética, publicado el pasado año, calculaba en 1,6 billones de dólares (1,4 billones de euros al cambio actual) al llegar a 2025 el riesgo global de la transición energética si no se opta por una economía baja en emisiones.

El sector financiero tiene un importante papel a desarrollar en esta lucha contra el cambio climático. “Cuando uno habla de descarbonizar una cartera de inversión, muchas veces se percibe una mirada de incredulidad. ¿No es esa una responsabilidad directa de las empresas que emiten dióxido de carbono a la atmósfera? Sí. Pero los fondos de inversión o los planes de pensiones también tienen una responsabilidad indirecta. El concepto es fácil de entender. Si un fondo posee el 1% de una empresa que emite equis toneladas de CO2, ese fondo será el responsable del 1% de esas emisiones”, opina Fernando Luque, de Morningstar.

La consultora Mercer analiza en Investing in a Time of Climate Change de qué forma pueden afectar las emisiones de carbono a la rentabilidad de una inversión. Concluye que la renta variable de los mercados desarrollados sería la más afectada y que dañaría especialmente a las pequeñas compañías. “En el peor de los escenarios, con un aumento de la temperatura de cuatro grados, el valor en riesgo de una cartera de inversión de acciones estaría al llegar a 2030 entre el 5% y el 20%”.

Aunque todavía queda mucho trabajo por delante, lo cierto es que cada vez hay mayor concienciación de la realidad. Actualmente se contabilizan más de 2.300 signatarios, que gestionan activos por un valor superior a los 53,6 billones en el mundo, los que han asumido los Principios para la Inversión Responsable (PRI), una iniciativa que parte de los propios inversores junto con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Pacto Mundial de la ONU. Los firmantes se comprometen a analizar e incorporar los criterios ASG y a medir la huella de carbono.

En el caso de España, han añadido los PRI a sus estrategias CaixaBank, Banco Santander, BBVA, Ibercaja, Sabadell, Kutxabank, Mapfre, Repsol, Aurica Gestión, Repsol, Magallanes y el fondo de pensiones de empleados de Telefónica, entre otros. A escala internacional figuran gestoras de peso como BlackRock, Pimco, Schroders, Fidelity, HSBC, Bank Julius Baer, Morgan Stanley y Vanguard, por ejemplo.

Irlanda lidera la desinversión global en fósiles

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, se ha comprometido a retirar los 4.460 millones que los fondos de pensiones de la ciudad tienen invertidos en esta industria. Y el Gobierno de Noruega recomendó hace años al Fondo Global de Pensiones no invertir en firmas donde el carbono representara al menos el 30% de su facturación.

El Banco Mundial retira la financiación a gas y petróleo

La institución reiteró, además, su compromiso de que el 28% de sus préstamos vayan destinados a acciones climáticas para 2029. El sector energético es el responsable de tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Más presión a las compañías

Las firmas de inversión han identificado más de 100 compañías que consideran como “emisores de importancia sistémica” y les piden que detallen cómo afectará el cambio climático a su negocio y que lo alineen con el Acuerdo de París. El grupo ha conseguido este mismo año que Equinor y Shell hayan fortalecido sus compromisos.

Bnp, allianz... Y hasta la iglesia

Candriam también ha decidido excluir el carbón y tabaco de sus activos, mientras que Allianz reconoce que “la exposición al carbono es un riesgo para las carteras que se debe gestionar”. También varias organizaciones católicas han entrado en esta tendencia impulsada por el Movimiento Mundial Católico por el Clima.

 

Fuente: CincoDías

 

 
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