Durante el mes de enero, los aportes se han producido por precipitaciones vinculadas a cuatro borrascas de gran impacto: Filomena, Gaetan, Hortense e Ignacio. Destacar la primera por sus históricas nevadas en muchos puntos peninsulares, que dejaron espesores de nieve en muchos lugares nunca vistos. Tras Filomena se estableció una situación anticiclónica sobre toda la Península que, junto con la capa de nieve que cubría el suelo, provocó una ola de frío igualmente excepcional que duró una semana, donde se batieron records históricos.

A continuación cambió el flujo del aire hacia el oeste, más cálido, momento en el que nos visitaron las otras tres borrascas con gran impacto, también con precipitaciones y, sobre todo, con un ascenso de temperatura notable, lo que provocó un importante deshielo, con gran aporte hidrológico a muchos de nuestros ríos.

Esta vez las temperaturas han sido bajas en la mayoría de las comarcas, salvo en la última semana, con el flujo dominante atlántico, que han ascendido mucho. En la mayoría de las comarcas el viento ha sido fuerte o muy fuerte en bastantes ocasiones. El otro factor a tener en cuenta es la humedad relativa, que durante este mes se la puede considerar elevada.

Por tanto, de las principales condiciones meteorológicas para la evaporación, solo ha sido adversa para la reserva de agua embalsada el viento, mientras que las demás han conseguido compensar la evaporación.

Aumentos en el agua embalsada

Los embalses que más se han beneficiado han sido los de las cuencas de Mediterránea andaluza y Guadalquivir, lo cual tampoco debería sorprendernos, ya que la borrasca Filomena en su entrada peninsular provocó graves inundaciones en la zona de Málaga.

En esta ocasión, hay varios embalses que se han beneficiado con claridad de las precipitaciones y deshielos, como son los del Charco Redondo, en el río Palmones, y el de Guadarranque, en el río del mismo nombre, que están situados en una de las zonas de mayor precipitación, como ha sido el entorno de la sierra de Grazalema y de la serranía de Ronda. Por todos estos factores, la cuenca que más ha aumentado ha sido la de Mediterránea andaluza, con una subida durante el mes de casi el 11,0 %.

La cuenca de Galicia Costa ha sido la menos favorecida

Como sabemos, el problema de los grandes almacenamientos de agua es la pérdida por evaporación. Si nos centramos en los factores de aspecto meteorológico, como son la temperatura, el viento y la radiación solar, nos encontramos que en enero los factores que han influido negativamente han sido el viento y en parte la radiación solar.

A lo que habría que añadir una clara escasez de precipitaciones durante una buena parte del mes, ya que la zona de Galicia y del área cantábrica han estado fuera del recorrido de las perturbaciones durante muchos días. La suma de todos estos factores hacen que la cuenca Galicia Costa, con una disminución ligeramente inferior al 2 %, sea la menos favorecida durante este mes. También influenciada por desembalses de agua al estar su capacidad muy alta.

Sitúo en esta parte del estudio la situación que han vivido algunas cuencas del norte peninsular, en especial la del Cantábrico occidental donde en la segunda y tercera semana de enero tuvieron que abrir sus compuertas algunos de sus pantanos, para evitar posibles problemas en las presas.

Conclusiones

Hemos empezado el período relativamente seco invernal en la mayoría de nuestras comarcas, principalmente del centro y del este, y se puede considerar que enero ha sido muy húmedo desde el punto de vista de las precipitaciones generales, aún así durante ese mes solo se ganó 1,2 % en el agua embalsada. El agua embalsada subió durante enero un 1,2 %, quedando al 52,17 % de su capacidad. Esto supone un 5 % menos que el año pasado.

En situación normal, los temporales de lluvia atlánticos deberían ser sustituidos, parcialmente, por las irrupciones frías del norte más secas y por el anticiclón invernal de bloqueo, por lo que debemos vigilar mucho la situación de nuestros embalses. Principalmente hay que seguir los del sur peninsular, ya que las cuencas del Guadalquivir y del Guadiana siguen rondando el 30 %, por debajo de su media de los diez últimos años, siendo la peor de todas esta última con tan solo el 34,93 % de su capacidad total.

 

Fuente: Meteored