La ONU declara que el 19 de noviembre de cada año se celebra el Día Mundial del Retrete o el Día Mundial del Saneamiento. El objetivo es crear conciencia y adoptar medidas de la importancia que tiene poder acceder a un retrete en condiciones para nuestra salud.

 

Actualmente existe un 37% de la población mundial que carece de un saneamiento adecuado. Son 1.800 millones de personas en todo el mundo las que utilizan una fuente de agua potable que está contaminada con restos fecales. Más del 80% de la cantidad de las aguas residuales provenientes de la actividad humana se vierten en ríos y mares sin ningún tipo de tratamiento, contaminándolos.

Anualmente son más de 800.000 niños menores de 5 años los que mueren innecesariamente a causa de la diarrea o se encuentran enfermos debido a un saneamiento precario. Los niños que se recuperan pueden tener secuelas a largo plazo que afectan a la salud y al desarrollo.

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles encontramos el Objetivo 6 para “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”. Se busca que el saneamiento llegue a todas las personas, reducir a la mitad las aguas no tratadas, aumentando su reutilización.

Para conseguir este Objetivo, las heces deben completar las siguientes fases: la fase de depósito donde las heces se depositan en retretes higiénicos y se almacenan en fosas o contenedores herméticos. De esta manera no hay posibilidad de que los excrementos contaminen a ningún organismo ni medio. Le sigue la fase de transporte por tuberías para trasladar las heces a su tratamiento. En la fase de tratamiento las heces se convierten en aguas residuales que se depuran para que puedan regresar al medio ambiente sin peligro. Por último, en la fase de eliminación y reutilización las heces se pueden utilizar como combustible o fertilizante.

Este año se centra en el tratamiento de las aguas residuales mediante la pregunta ¿Dónde van las heces? Dependerá de dónde vivamos. Miles de millones de excrementos humanos vuelven al medio ambiente sin haber sido tratados y propagan enfermedades mortales. Las aguas contaminadas se propagan por ríos y mares.

Un ejemplo del problema se encuentra en la India, donde 1.200 millones de habitantes no tienen acceso a un retrete, según los datos de la ONU. Este hecho desencadena enfermedades, que de no ser tratadas llevarán a la muerte. Hay más personas en este país con dispositivo móvil que con acceso a un sanitario.

Debemos intentar mejorar las infraestructuras y crear una gestión más eficaz, para que millones de personas no sigan muriendo cada año, ni se pierda diversidad biológica y resiliencia a de los ecosistemas.

 

Fuente: Día Mundial del Retrete, ONU.