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La pérdida progresiva de arena y el riesgo para la conservación de las dunas, el impacto de las edificaciones y los usos permitidos o el debate abierto sobre la movilidad son los principales ejes para definir el futuro del Parque Natural de Corralejo. Se trata de un espacio protegido español de la isla de Fuerteventura que cuenta con más de 2.600 hectáreas. Obtuvo su clasificación como parque natural en 1994 y en su demarcación contiene las Dunas de Corralejo, las dunas más grandes del Archipiélago Canario y principal atractivo turístico de la isla, después de sus playas de arena blanca. Desde el Diario de Fuerteventura, numerosos colectivos recuerdan sus orígenes, analizan sus problemas actuales y esbozan soluciones de futuro.

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Antecedentes

Con los episodios para salvar las Dunas de Corralejo, a través de su historia, se podría escribir una novela. Son muchos los jubilados, entonces jóvenes estudiantes, que todavía tienen viva la imagen del primer presidente del Cabildo de Fuerteventura de la democracia, Lalo Mesa, impidiendo pasar a las máquinas para que no continuaran construyendo en la zona de los hoteles. En aquella época se hacían turnos para frenar las nuevas edificaciones en pleno dominio público marítimo terrestre.

La carretera se inauguró en 1975, cuando Franco agonizaba. Las Dunas de Corralejo eran consideradas uno de los espacios más singulares de Canarias, y desde ámbitos internacionales se solicitaba su conservación a las autoridades españolas. En aquel año, un proyecto de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales propuso una zona de protección, motivada por la presencia de flora amenazada por las construcciones al norte de las Dunas.

La primera protección de este espacio data de octubre de 1982: un Real Decreto declara las Dunas de Corralejo e isla de Lobos Parque Natural. La batalla por conservar este espacio enfrentó desde un principio al movimiento ecologista y al alcalde, Domingo González Arroyo, entonces de UCD, y apodado desde aquellas fechas como ‘Marqués de las Dunas’. En 1985, una agrupación folclórica pasa a llamarse ‘Dunas de Corralejo’, con el compromiso de reivindicar con sus canciones la protección del Parque, y sus miembros participan en todas las manifestaciones que se hacen en su defensa. En aquel escenario, se propicia la creación del grupo ecológico Mahoh, que lidera un maestro de escuela, Tinín Martínez.

Las manifestaciones para la defensa de las Dunas de Corralejo están en la memoria colectiva y también en las cicatrices, de todos los majoreros, pues fueron muchos los encontronazos. En el verano de 1983 se produjo una concentración ecologista para parar las extracciones de arena que llevaba a cabo ‘El Marqués’, quien regalaba jable a cualquier empresa que fabricara hoteles o apartamentos. Su consigna era: “Yo tengo arena, traiga usted el cemento”.

En aquella protesta, Eugenio Reyes, uno de los fundadores de la federación Ben Magec-Ecologistas en Acción, se colocó delante de la extracción, junto con otros muchos activistas, tumbados sobre la arena frente a la excavadora y la Guardia Civil, que portaba armas semi-automáticas. Según Reyes, “al maquinista no le importó poner en peligro vidas humanas y metió la pala con nosotros dentro”. “Me dio un fuerte golpe en la rodilla derecha, tanto que me cambió la vida. Dediqué años a la recuperación y tuve que dejar el deporte y la escalada”, destaca el activista, que rememora: “No fui el único que resultó herido, había otras personas maltrechas”.

Esto fue antes de que el Parlamento Canario aprobara la primera Ley de Espacios Naturales de Canarias en 1987. La Ley de Costas, en 1988, también establece de forma explícita que las Dunas de Corralejo estaban dentro del dominio público marítimo terrestre, incluidos los hoteles, como finalmente confirmaron los tribunales.

Manipulación en el verano de 2018

El pasado 10 de agosto de 2018 se cierra la carretera que atraviesa las Dunas y los vehículos no podrán volver a circular hasta el 6 de octubre. Este cierre es provisional, coincidiendo con el rodaje de una película, ‘Wonder Woman’. Técnicos ambientales con gran experiencia consideran que el cierre temporal de la carretera de las Dunas es en realidad una maniobra para que siempre se quede abierta. “Es un engaño”, dicen. “A nadie en su sano juicio se le ocurre cerrar en el mes de agosto sino es para provocar el rechazo de la opinión pública, como así ha sucedido, y apoyándose en ese gran rechazo, tener una excusa para dejarla abierta para siempre”, añaden, al tiempo que recuerdan que “hay planes para urbanizar El Jablito, con puerto deportivo incluido, y esto requiere que sea posible el acceso a las Dunas desde el sur”.

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En cualquier caso, el cierre definitivo de la carretera de las Dunas no debería tardar: para finales de año el Gobierno espera que concluyan las obras de la autovía entre Corralejo y La Caldereta. Para acometer esa autovía de más de 12 kilómetros, que atraviesa también por espacios con valores naturales y que ha afectado a fauna protegida, como la hubara, el Gobierno estableció una medida compensatoria clara en la Declaración de impacto ambiental: la “eliminación del tramo de la carretera FV-1 que atraviesa el Parque Natural de Corralejo, incluyendo la restauración y recuperación del área afectada por el trazado eliminado”.

A pesar de las recientes reacciones políticas a favor de dejar abierta la carretera de las Dunas (meses atrás se aprobó en el Cabildo una declaración en ese sentido, con el voto en contra solo de Podemos), lo cierto es que desde 2005, cuando se dio el visto bueno medioambiental a la nueva autovía, a la que antes de concluirse las obras se han destinado ya 75 millones de euros, las autoridades de Fuerteventura y de la comunidad autónoma conocían la contrapartida.

Aparte del cierre provisional para el rodaje de la película, el otro argumento oficial es la elaboración de un estudio sobre los efectos económicos y sociales (pero no medioambientales) del cierre de la vía. El estudio lo elaborará la productora de la película. “No hace falta que se lo encarguen a nadie, porque es de cajón que va a resultar que los efectos del cierre son desastrosos”, ironizan los técnicos medioambientales consultados por Diario de Fuerteventura.

“Se trata de una manipulación en toda regla: es un silogismo falso donde se obliga a la gente a elegir entre carretera abierta o carretera cerrada, sin mayores detalles”

La asociación Agonane, que representa a los grupos ecologistas en el Patronato de Espacios Naturales de Fuerteventura, ha solicitado por escrito una reunión urgente para tratar el tema. También la federación Ben Magec-Ecologistas en Acción cree que las cosas no se están haciendo bien, “pues se ha buscado provocar el rechazo de la ciudadanía”. “Además, todo lo relacionado con un espacio natural protegido debe hacerse por criterios ambientales y no movido por la filmación de una película”, afirma su secretaria, Noelia Sánchez.

De igual manera, el grupo de voluntarios ambientales de Fuerteventura, Avanfuer, señala que “desde el punto de vista ambiental el cierre de la carretera permite la conexión biológica del espacio natural y sus especies”. Y, desde la perspectiva del Parque Natural como espacio de uso público, “el cierre debería venir acompañado de todos los servicios necesarios para garantizar su disfrute de manera compatible con la conservación", tal y como recoge el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural. El instrumento de ordenación establece opciones como pasarelas de acceso, aparcamientos centralizados o vehículos de transferencia.

Asimismo, añaden desde Avanfuer, “desde la perspectiva legal, hay que hacer cumplir la Declaración de impacto ambiental de la autovía”, porque el “condicionante” para su construcción “era el cierre de la carretera para la mejora del ecosistema dunar”. El mismo Plan Rector del Parque “determinaba en su aprobación dichas medidas”. Así de claro lo subraya la secretaria de este colectivo, Yanira Cáceres, licenciada en Ciencias Ambientales y cuya tesis se hizo concretamente sobre este espacio.

Los análisis otorgan cien años más antes de su desaparición

En el último congreso internacional sobre paleo-dunas, que se llevó a cabo en las instalaciones de Raíz del Pueblo, en La Oliva, se expusieron varios análisis científicos: uno de ellos estaba dedicado a este Parque Natural y hacía un seguimiento de la evolución sedimentaria del campo de Dunas de Corralejo en los últimos 20 años. Enrique Barea, alumno del profesor Ignacio Alonso en el máster de Oceanografía de la Universidad de Las Palmas, presentó un estudio pormenorizado de cinco fotografías aéreas de las Dunas tomadas durante los años 1994, 1998, 2004, 2008 y 2014. Todas ellas, imágenes muy bien detalladas. En este trabajo se cartografiaron las dunas activas, el manto eólico, las zonas con vegetación y las superficies de deflación, que son las llanuras que quedan desprovistas de arena. También se cartografiaron los frentes de dunas para poder estimar la velocidad de desplazamiento de las mismas a lo largo del tiempo.

“Lo que hemos visto es que las zonas con manto eólico claramente están disminuyendo, las zonas de dunas activas se mantienen estables, pero también están aumentando particularmente las zonas vegetadas, lo que se atribuye a la estabilización del sustrato, que se da sobre todo en la zona ocupada por los hoteles (el Tres Islas y el Oliva Beach), debido a que están a la sombra sur de dichas estructuras”

“La movilidad de las dunas varía según las épocas, pero se ha visto que la velocidad es entre siete y diez metros por año, y esto significa que las zonas más al norte entre la urbanización de Corralejo y los hoteles se están quedando peladas de dunas móviles”, añade, con datos precisos: “En veinte años se han movido 200 metros, van desplazándose hacia el sur y acaban saliendo al mar. A la larga, en poco más de cien años, si no se toman medidas, esta zona perderá las dunas que tiene”.

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“Existen experiencias de regeneración de dunas, inyectando arena al sistema dunar. Eso es posible hacerlo, técnica y económicamente, pues cuesta menos que hacer un kilómetro de autopista”, indica Ignacio Alonso. “Pero, ¿hay interés en hacerlo?”, se pregunta el profesor. “Pues probablemente no”.

Normativa olvidada

Fuentes del cuerpo de técnicos de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias muestran su preocupación por el desfase de los planes rectores de uso y gestión de los espacios naturales protegidos en Fuerteventura. “Se aprueban y se quedan guardados en la gaveta sin importar nada hacerlos efectivos”. Hace 12 años que el Parque Natural de las Dunas de Corralejo cuenta con su normativa, aprobada en la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias (Cotmac) el 20 de julio de 2006.

En el primer capítulo del Plan Rector se explica cómo llevar a cabo la administración del Parque Natural, así como la creación de la Oficina de Administración y Gestión de este espacio y de la Junta Rectora. En el segundo capítulo se tratan las actuaciones para la protección, conservación y gestión de recursos naturales y culturales.

“No se ha hecho nada, ni siquiera se cuenta con los vigilantes que se estipula para que la gente no haga lo que le da la gana”

En otro apartado del PRUG, dedicado a actuaciones sobre uso público del Parque Natural, explica todo lo que hay que hacer para el disfrute del mismo. Esta ordenanza también contempla las actuaciones relativas a los accesos a un espacio natural que cuenta con 2.668,7 hectáreas de superficie, un área de gran sensibilidad ecológica y muestra representativa de uno de los pocos campos dunares vivos.

 

Fuente: modificado de Diario de Fuerteventura

 

 
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