José Miguel Viñas, experto meteorólogo de Meteored, ofrece su visión sobre la emergencia climática.

La Covid-19 ha desplazado de la primera línea informativa la crisis o emergencia climática. Miles de científicos de todo el mundo trabajan contrarreloj en la búsqueda de una vacuna que pueda protegernos del peligroso coronavirus. Es del mismo orden la cantidad de ellos que investigan desde hace años el clima terrestre, pero estos no van a poder crear una vacuna que detenga el cambio climático; a lo más que aspiran es a conocer cada vez mejor los mecanismos del sistema climático y su respuesta a forzamientos, entre los cuáles está una reducción drástica de nuestra huella de carbono”.

Este año más que otros, hay que reforzar la idea de que el mayor reto al que se enfrenta la humanidad es el citado cambio climático. Si nos olvidamos del todo de la cuestión climática, nos dirigiremos irremediablemente hacia los peores escenarios. Hablar del cambio climático ya no es hablar del futuro, sino del presente”.

La ciencia demostró con contundencia que la subida de la temperatura experimentada en las últimas décadas en la Tierra no puede explicarse sin las emisiones de CO2 y otros gases invernadero generados por nuestras emisiones. Ante este hecho, sumado a la citada inacción, comenzó a hablarse cada vez más de una crisis y una emergencia climática. El movimiento estudiantil Fridays for Future, capitaneado por la joven activista Greta Thunberg, impulsó esa nueva forma de llamar al problema, pero entonces llegó la pandemia”, añade José Miguel Viñas, experto meteorólogo de Meteored.

La pandemia, que ha ido pasando como una apisonadora por nuestras vidas, ha quitado mucha visibilidad a esa aclamación colectiva de que hay que cambiar el mundo y hacerlo con rapidez si no queremos que pase por encima de nosotros una segunda apisonadora, de consecuencias todavía más traumáticas. El calentamiento global sigue su imparable aumento, alcanzando
sus impactos una magnitud cada vez mayor”.

 

Fuente: Meteored