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La corriente de sostenibilidad ha llegado al sector de las funerarias. Los entierros de toda la vida no son ecofriendly y muchos de los que ahora optan por una vida 100% verde también elegirán, para su muerte, un funeral ecológico. Ser respetuosos con el medio ambiente ya no es sólo cosa de los vivos.

La despedida sostenible ha adquirido muchas formas: desde las llamadas Urnas Bio, que llevan dentro una semilla de pino, hasta unas vainas orgánicas en las que se introduce el cuerpo del difunto en forma fetal para que, al cabo de los años y con los cuidados oportunos, se acabe convirtiendo en árbol. Unas ideas muy originales a las que cada vez se están sumando más adeptos.

La muerte tiene un precio

Todos sabemos que las defunciones se producen a diario. Según el último estudio Radiografía del sector funerario, elaborado por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), la tasa de mortalidad en España es una variable estadística estable que ronda, al año, las 390.000 defunciones, y el negocio de las funerarias mueve un importante volumen de facturación: en 2015, el último año analizado, éste se elevó hasta 1.475 millones de euros de los que casi la mitad corresponden a la partida de servicios funerarios (arca, traslado del difunto, instalaciones para velatorio, coordinación de ceremonias, etc).

Morirse no es barato. Aunque las defunciones están cubiertas en un 60% de los casos por entidades aseguradoras, un funeral, con todo lo que ello supone, puede ascender a más de 3.000 euros. Es el último adiós, y debe representar a la persona que se va. Y, a diferencia de lo que muchos puedan imaginarse y según apunta entierros.com, la práctica de los servicios ecológicos en los funerales tiene un coste menor al 20%.

Un dato que se suma, para los que están a favor de los funerales sostenibles, al menor impacto medioambiental que estos entierros ecofriendly suponen pues en el servicio funeral tradicional se produce un profundo choque con la naturaleza: los féretros se elaboran con madera no certificada, se usan componentes metálicos, fibras sintéticas de telas, barnices, etcétera.

Asimismo, los productos químicos usados en los embalsamamientos dañan de manera notable el medioambiente. Amén de las cremaciones, cada vez más utilizadas en España, que requiere de un fuerte gasto de energía porque para que el cuerpo resulte incinerado, el horno debe llegar a una temperatura de 800 grados centígrados.

Las firmas del sector saben que la innovación está a la orden del día, como la opción de los entierros ecológicos, una fórmula que vende vida después de la muerte.

Descanse en paz (con el medio ambiente)

De ahí que haya cada vez más seguidores de los entierros ecofriendly, como los que propone la española Funerarias Ecológicas Españolas, que ofrece cambiar el gris de los cementerios por bosques. Funeco aboga por que volvamos a la tierra cuando hayamos muerto en lugar de descansar bajo una lápida de hormigón y dentro de un pesado féretro. Su creador, Félix García Pedroche, plantea sustituir el ataúd por una cápsula biodegradable y realizar, antes de la inhumación, la deshidratación del cadáver en una máquina especializada para que descanse bajo un árbol. Un modelo de entierro que puede costar entre los 3.000 y los 4.000 euros.

No es el único defensor de los entierros ecológicos. En el mundo están surgiendo diferentes iniciativas en este sentido, como la británica Green Endings, que ofrece una serie de urnas hechas a partir de materiales más sostenibles como la caña, la cerámica o el cristal; o la italiana Capsula Mundi, que ha diseñado unas vainas orgánicas en las que se introducirían en forma fetal los cuerpos sin vida –o sus cenizas- para que, tras unos años de cuidados oportunos, se conviertan en árboles.

Hay incluso artistas, como Jae Rhim Lee que ha invertido los últimos años de su vida en el desarrollo de una sofisticada indumentaria basada en una mezcla de hongos come carne que descompone rápidamente los cadáveres, los limpia de toxinas y proporciona nutrientes a la tierra. Es el Traje de entierro infinito y defiende la sostenibilidad y la vuelta a la naturaleza como los pilares de la vida en el más allá.

Las urnas biodegradables, y sistemas como la incineración solar, la promación, la resomación o la hidrolisis son métodos que nos reconcilian un poco con el medio ambiente tras la muerte.

 

Fuente: Futuro Sostenible, un proyecto de UE Studio y Acciona.

 


 
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