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En esta última campaña electoral hemos escuchado mucho el término “España vacía”, pero qué hay de la “costa vacía”. Con ello, me refiero a todos esos apartamentos que se abandonan antes de la gota fría y que encienden su piloto automático en junio, para ser más concreta la retahíla de casas y chiringuitos desde del kilómetro 3 de “Les Marines” hasta “Els Poblets”. De esto y otros temas nos habla Àngel J. Pérez Sánchez, Graduado en Ciencias Ambientales y tutor titular de la UNED de Dénia, en esta entrevista para La Marina Plaza.

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Eres el coordinador del próximo curso de verano “Turismo y cambios ambientales en el Mediterráneo”, ¿podrías hablarme de los temas que vais a debatir este año?

La temática es un poco comprometida, los impactos son el resultado de todas y cada una de las acciones que realiza el ser humano con nuestro medio, no debemos confundir impacto con algo malo directamente, el impacto puede ser positivo, negativo o neutro. Desde este punto, nos disponemos a indagar en el enorme impacto, que ha sufrido localmente la Marina Alta y su vertiente al mar Mediterráneo, debido al turismo y a su gestión.

El curso está compuesto de cuatro grandes bloques. En el primero, el profesor Antonio Fernández, nos hablará sobre paisaje, patrimonio y turismo, así como de turismo sostenible; el segundo correrá a cargo de Pablo Ferrer, técnico del Servicio de Vida Silvestre de la GV, que nos mostrará las técnicas de recuperación y reparación de un Parque Natural, tan asediado por el turismo descontrolado, como el Montgó. En el tercer bloque, Mónica Palones nos mostrará los riesgos que corren los ecosistemas litorales y los humedales costeros, mostrándonos in situ, los proyectos, impactos y consecuencias en el sistema dunar dianense y en la Marjal Pego-Oliva.

Por último, cerraré yo mismo el curso, con la intención de aunar todo lo visto con anterioridad, buscar los impactos, sus sumas, sinergias y consecuencias inesperadas, además de intentar comprender todas las variables que dan lugar a un impacto. También profundizaré en la problemática ambiental más grande que corre el planeta y la sociedad, la alta variabilidad de visiones que tiene un mismo problema ambiental, dependiendo de con qué prisma se mire.

 

“Spain is different” es el eslogan que mejor resume la campaña del Ministro Fraga. Ahora ya no estamos en los años yé-yé, sin embargo, los efectos del boom turístico son notorios. ¿Cuál o cuáles son los mejores ejemplos de este fenómeno?

El mejor ejemplo de este fenómeno está en nuestra manera de pensar, seguimos suponiendo que la única manera de poder mantener la calidad de vida, nuestros sueldos, comodidades, etc., es por medio del sector servicios y del turismo. Incluso el movimiento ecologista se suma a hacer empresas de turismo sostenible, utilizando los mismos principios que se usan en los grandes parques africanos, donde se sacrifican algunos ejemplares para mantener el parque. La mirada moral de esta política la pone cada uno, yo no seré quien juzgue. Deberíamos, como sociedad, mirar al pasado y evaluar los errores cometidos.

 

¿Hemos pasado del “¡qué vienen las suecas! a la “turismofobia”?

Somos de polaridad fácil. En cuanto notamos una presión moral-social que nos lleva a un punto diferente, que a priori es mejor, nos dejamos llevar. Es cierto, hay una gran turismofobia, que yo mismo he padecido en algún momento, y nos gusta echar la culpa a los “extranjeros” (aunque sean del pueblo vecino) de todos los males que tenemos, incluido los ambientales. La realidad es que ha sido responsabilidad nuestra el ultrajar la naturaleza, la cultura y las costumbres locales, como decía Iris Marion Young: “el primer paso es pasar de una sociedad culpable a una sociedad responsable”.

 

¿El movimiento ecologista “No hay Planeta B” reavivado por Greta Thunberg va a cambiar algo en el “Planeta A”?

Soy muy pesimista con las reivindicaciones ambientales. Espero que les vaya muy bien y que consigan cambiar algo. Pero por mi experiencia, estas reivindicaciones con tanto bombo quedan en humo. No pienses que estoy en contra de lo que dicen o que no está bien que la gente salga a la calle, ni mucho menos, pero no creo que sea la forma más efectiva de conseguir metas reales.

Para mí, la clave está en normalizar e introducir, sin catastrofismos ni fines del mundo, en la educación, tanto escolar como social, la consciencia de lo que nos rodea, las consecuencias derivadas de cada acción, entender al máximo cómo funciona este planeta y los seres que lo habitamos, y, sobre todo, empezar a quitarle importancia a nuestro ser. No somos tan importantes ni únicos.

 

¿Cuál es el estado real del Mediterráneo en este momento?

El estado del Mediterráneo es inestable, no me gusta decir ni bueno ni malo, en los ecosistemas solo puede haber dos estados: la estabilidad (periodos donde no se producen cambios, ni climáticos, ni de introducción de especies, ni de destrucción o construcción de nuevos hábitats…) y la inestabilidad (se produce algún cambio que hace que todo el ecosistema se tenga que reordenar para buscar otra vez la estabilidad).

Los humanos somos los grandes creadores de inestabilidad en los ecosistemas, aunque no somos los únicos. Cuando introducimos, por ejemplo, una especie invasora, el ecosistema se ha de volver a calibrar para introducir esta nueva variable en él. Un ejemplo claro es el del olivo (no es autóctono), este árbol lo trajeron los fenicios hace unos 3000 años, tiempo en el que los ecosistemas locales lo han absorbido y añadido a la cadena trófica tan eficientemente que no nos podemos creer que no sea de aquí. Retomando la pregunta, el estado del Mediterráneo es de gran inestabilidad, además no dejamos que los ecosistemas se estabilicen al introducir sin parar nuevas inestabilidades, nuevos impactos.

 

¿El “impuesto sobre el sol” y la anarquía de las eléctricas es lo más parecido al “un día pagaremos por respirar?

Tema delicado, hay quien piensa que la clave para cuidar el medio ambiente es utilizar el mercado como medio para controlar todo lo que hacemos, es decir, si es caro no lo utilizarás. En principio, no tiene hay inconveniente en hacer uso del capitalismo y el mercado como controladores de contaminación, de materias primas, etc. El problema viene cuando alguien ve el negocio y ya no importa lo que vendes o compras, es como el dicho, un buen directivo te puede vender igual un coche que una zapatilla. Cuando el dinero pesa más que la moralidad, el hacer las cosas de manera correcta ambientalmente, es cuando la gente empieza a ver todo esto del medio ambiente como un negocio y produce rechazo social el intentar protegerlo o conservarlo, y al final ven a los que hablamos de cómo mejorar la salud (tanto propia como del planeta) como extremistas ecologistas, y las consecuencias son obvias.

Un claro ejemplo de esto son los servicios ecosistémicos, es decir, darle valor monetario, social y cultural a los valores ambientales para protegerlos, esto nos dice que hay variables que no son demasiado valiosas y por tanto prescindibles. La mirada antropogénica del todo es implacable y destructiva.

 

¿Cómo sustituimos el plástico?

En mi humilde opinión, no se puede sustituir. La sustitución implica disponer de un material con el que podamos hacer lo mismo que hemos estado haciendo con el plástico, pero sin consecuencias. Esto es imposible. Si utilizamos bioplásticos creados a partir de arroz o maíz, estamos utilizando zona de cultivo alimenticio, que ya vamos bastante cortos, por zonas de cultivo utilitario. Si utilizamos papel, aunque se le dé todas las certificaciones ambientales posibles, las áreas de recolección de madera son bosques de baja calidad, que no dejan recrear una buena salud ambiental, y además también eliminamos más territorio alimenticio. Si los sustituimos por cristal o por aluminio, el gasto energético y la contaminación asociada son terribles. Y esto solo arañando la superficie de los sustitutos.

El verdadero sustituto del plástico solo puede ser el replantearnos cómo vivimos desde la base, es decir, hacer un stop y pensar cómo podemos rehacer todo el sistema. Es tan complejo que directamente esta opción, que es posiblemente la única, no le interese a nadie.

 

Como conclusión, ¿qué estimas que habrá más este verano, personas rescatadas mediante helicóptero de la “Cova Tallada” o incendios por colillas de cigarrillos?

Ojalá fueran solo esas dos opciones. Por desgracia, vamos a ver picaduras de cubomedusas (especie introducida), de mosquito tigre, erosión de nuestros montes por el senderismo, las bicis de montaña y las motos, destrucción de las dunas por limpieza de playas, miles de toneladas de plásticos y basura esparcidos por todo el territorio, eliminación de biodiversidad de nuestras montañas debido a la mala costumbre de arrancar flores, efecto barrera a muchos animales debido a las sendas, y así mil cosas más. Es lo que tiene el turismo, es más, es lo que tiene la humanidad, como he dicho al principio, todas nuestras acciones provocan impactos en el medio que nos rodea, buenos, malos o neutros, lo importante es saber con qué prisma estamos mirando.

 

Fuente: texto e imagen de La Marina Plaza

 

 
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