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La Dirección General de Tráfico presentó la semana pasada la primera versión de la Estrategia Estatal por la Bicicleta. Desde la dircción general de Planificación Territorial y Sostenibilidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se pretende impulsar el uso de la bicicleta en ciudades y municipios de más de 10.000 habitantes en Castilla-La Mancha. En palabras del director de este ente, el ambientólogo Javier Barrado Gozalo, "adelantamos trabajo para cuando este plan estatal se apruebe; tener nosotros ya avanzadas nuestras líneas de acción adaptadas a nuestra realidad geográfica y socioeconómica".

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Javier Barrado, la pasada semana sobre una bicicleta, sale de la Consejería de Fomento, donde trabaja - Foto de A. Pérez Herrera para ABC

El director general de Planificación Territorial y Sostenibilidad se refiere a la Estrategia Regional de la Bicicleta sobre la que ya trabaja desde el pasado verano. La idea de potenciar la bicicleta como medio de transporte en ciudades y pueblos de Castilla-La Mancha —o la intermodalidad (bici y autobús urbano)— ya la manejaba Barrado desde hace tiempo, aunque él precisa que es «un trabajo en equipo».

Edimburgo y Toledo

Natural de Guadalajara, Barrado estudió un año en Edimburgo, donde se movía en bicicleta, como miles de personas lo hacen a diario en la segunda ciudad más grande de Escocia después de Glasgow. «Y Toledo, la capital de Castilla-La Mancha, se asemeja mucho a Edimburgo, donde hay cuestas similares o con más pendiente, además de que la climatología es más desfavorable. En el casco histórico de Toledo, por su orografía incómoda y estrecha, no tendría ningún éxito. Pero sí desde otras zonas de la ciudad hasta los extramuros del casco viejo, donde habría que instalar unos aparcabicis seguros, el problema que tenemos en España, es, en definitiva, una cuestión de conciencia y de reeducar a la ciudadanía, como ha sucedido en Pontevedra, donde también hay cuestas y la Policía local ha impulsado el uso de la bicicleta. En muchas ocasiones es la propia Policía local la que impide el desarrollo», apostilla.

Licenciado en Ciencias Ambientales y Postgraduado en Ordenación del Territorio y Desarrollo Sostenible, sabe los peros que le van a plantear cuando se sienta con técnicos: la climatología y la orografía. «Cuando uno habla de bicicletas, lo primero son los peros y los noes. Si vamos a los peros, son fácilmente solventables; la mayoría de nuestros municipios tienen una orografía amable, al igual que las condiciones atmosféricas», resuelve el director general, quien reconoce que también le «inspiró» a volcarse en su idea la estrategia regional de cambio climático de Castilla-La Mancha, que aboga por el impulso de políticas públicas que fomenten la movilidad en bicicleta para desplazamientos cotidianos.

Barrado vive en Toledo y va andando desde su casa a su trabajo, en la Consejería de Fomento. A diez minutos a pie. Por eso no utiliza la bicicleta, a pedales o eléctrica, aunque otros compañeros sí van sobre dos ruedas hasta el trabajo.

Concienciación ciudadana

«No se trata de que la gente se mueva entre poblaciones de manera habitual, pero sí entre los núcleos urbanos de una ciudad y sus polígonos industriales», explica. Pone como ejemplos Albacete y el Corredor del Henares (Guadalajara), donde, en 15 kilómetros y con una orografía sencilla, viven casi 200.000 habitantes. También cita Ciudad Real y Miguelturra, un «caso característico»: a diario hay un número de desplazamientos muy elevado entre esas dos poblaciones, por lo que «existe mucha demanda de personas a las que les gustaría moverse en bicicleta entre su vivienda y su centro de trabajo».

«Nuestros problemas y necesidades en movilidad no tienen por qué ser los mismos que los de otros territorios, y no suelen ser coincidentes con los problemas/necesidades de las grandes ciudades y áreas metropolitanas», reflexiona el ambientólogo Barrado. «Por eso, se puede hacer una estrategia regional enfocada a nuestro territorio y sus características; no me refiero solo a orografía o climatología, sino a nuestra casuística social y económica», aclara. «Se trata de ir en paralelo con las políticas públicas de movilidad sostenible a nivel nacional y europeo —matiza—. Esto nos permitirá a su vez poder acceder con agilidad, eficiencia y diligencia a los fondos que, poco a poco, se van estableciendo, cada vez con mayor intensidad, para políticas públicas de descarbonización, calidad atmosférica, generación de reactivación social y económica de los núcleos urbanos consolidados con parámetros de sostenibilidad ambiental». «No tengo prisas para que esta estrategia se lleve a cabo. Tengo claro que esto es un cambio de concienciación ciudadana y de la Administración», remacha Barrado.

 

Fuente: texto e imagen de ABC

 

 
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