En una sociedad donde tirotear a gatos es una práctica que puede quedar impune judicialmente bajo la premisa de actividad cinegética, hablar de excepciones en un catálogo de especies invasoras, es asumir un riesgo demasiado elevado, pues se esta dando pie a pasar de considerar que especies son un problema a convertirlas en dianas y olvidarnos del problema, pues no resulta muy descabellado pensar que dado que el coste de erradicar especies es considerablemente más elevado que el de declararlas especies cazables, estas excepciones hechas por el catálogo, den pie a una concesión masiva de licencias de caza sobre este tipo de organismos, en detrimento de planes de control.


Así mismo, el catálogo no puede quedar relegado a una mera lista de los más buscados, donde las entidades participantes se afanen en dar muerte de forma sistemática a los sospechosos, ya que como suele ser habitual, en la naturaleza 2+2 no siempre son 4, y un buen ejemplo de ello, es el cangrejo rojo, lo declaramos invasor y asolamos el Guadalquivir, o no lo hacemos y dejamos que campe a sus anchas por otros espacios, y nuevamente surgen más excepciones, más debilidades en un catálogo que no solo debe señalar al sospechoso, sino la región concreta de acción. Una tarea nada desdeñable, y por supuesto no exenta de complejidad, aunque si bien es cierto, hay herramientas proclives para ello, como pudieran ser las desarrolladas por el CEFAS o la matriz GAGO, la cual, no solo determinará que especie puede considerarse un invasor, sino que lo circunscribe a un espacio reducido, con lo cual pasaríamos a hablar de un catálogo español, a un catálogo de invasores de porciones de suelo español, y dada la gran extensión de nuestro país, resulta ventajoso recalcar que lo que en un espacio natural es una amenaza, en otro es el único hilo que sustenta el ecosistema.


Así las cosas, se debería trabajar con la mentalidad de las escalera, es decir, si alguien se afana en construir los primeros escalones, los que tomen el relevo deberían aprovecharse de estos y no empezar de nuevo, pues desgraciadamente ya tenemos muchas escaleras a medio terminar, por lo que, me parece acertado auparse a la información ya vertida. Que hemos dedicado esfuerzos a la catalogación de las especies de parajes naturales, pues aprovechémoslo, que hemos recopilado información sobre las especies protegidas, pues démosles una salida, ya que esta, es una carrera donde podemos aprovechar los cimientos que tenemos o podemos embarcarnos en la construcción de unos nuevos para luego quejarnos de que hemos agotado nuestros recursos.


De todos modos es curioso sentarse frente a un borrador que debió elaborarse hace años, y tener la sensación de que es algo improvisado, pues se le da más importancia a los mecanismos de corrección que a los medios utilizados para desarrollarlo, dando que pensar que si en un futuro serán las herramientas como la matriz GAGO, las encargadas de refrendar esos mecanismos de corrección, por qué no hemos de adelantarnos, y aprovecharnos de métodos que están disponibles en la actualidad.