El cambio climático y la migración han sido uno de los puntos clave que se han abordado en la segunda edición del The Med Fest, un evento muy especial, co-organizado con Casa Árabe, para que los jóvenes tengan la oportunidad de reunirse y abordar, desde una perspectiva social, los desafíos a los que se enfrentan en las sociedades del mediterráneo.

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Durante la jornada se ha presentado el estudio Cambio climático y migración, que ha ofrecido una visión de en qué punto estamos y las claves para afrontarlo. Y es que como ha explicado el Project Manager de MedWaves, Matías Ibáñez Sales, “la movilidad humana causada por el clima ya es una realidad”, afectando también al estilo de vida de las personas: calor, riesgos de desarrollo, inseguridad alimentaria, escasez de agua...”Si las cosas siguen como están podría haber cruces de fronteras. Así, “hay un efecto muy importante”. No obstante, ha recordado que “depende de cada región”.“Tiene que haber una política migratoria”.

Y es que “3.3 mil millones de personas están viviendo en lugares con un alto impacto de vulnerabilidad al cambio climático”. Además, se prevén “escenarios negativos reales en los que hasta 216 millones de personas en todo el mundo podrían verse obligadas a moverse dentro de las fronteras nacionales para 2050”.

Así, como ha informado Amal El Ouassif, especialista en Relaciones Internacionales, es un tema “tan sensible como actual”. No hay equilibrio hombre-mujeres en ciertos campos y cada vez hay menos trabajo. Las condiciones son duras en muchas ocasiones y cada vez más. Asi, el cambio climático puede provocar una migración forzada y diversos problemas sociales.

La investigadora de Migración y Desarrollo del CeSPI- Centro Studi di Politica Internazionale de Italia, Anna Ferro, ha citado que algunos factores del cambio climático tienen que ver con el género, educación y cómo se vive en determinadas áreas urbanas o rurales. Así, no es igual para todos. Por otro lado, ha enfatizado que “es importante trabajar en la sensibilización y concienciación sobre qué está sucediendo, las causas y cómo afrontarlo”.

Rebeca González Camacho, directora de la Subdirección de Diseño y Seguimiento Participativo de Políticas de Derechos Humanos de la Ciudad de México, ha hecho hincapié en la ley general de cambio climático, “herramienta que hay que utilizar no solo para prevenir sino para atender la situación”.

Xavier Aragall, responsable del Programa de Encuestas Euromed y Migraciones del IEMed, ha pleanteado cómo hacer una agenda política al respecto y es que “la percepción del cambio climático aun no es muy fuerte y eso es grave”. Éste afecta a muchos sectores clave: agricultura, turismo, energía… y “sin una percepción de qué está pasando no se puede elaborar una política”. Además, ha explicado, se necesita la colaboración del ciudadano. Otro elemento es cómo hacer frente a los impactos más negativos del cambio climático. Por otro lado, ha resltado la agricultura y las ciudades como algo fundamental.

Los primeros exodos del campo a la ciudad ya son de hace tiempo y eso influye en la gestión de la planificación de la urbe. Además, en el futuro, las ciudades serán clave para ver como gestionar esas migraciones. Así,es fundamental trabajar de forma preventiva para poder resistir”. En definitiva “hay que integrar el cambio climático a la agenda política”.

Grammenos Mastrojeni, secretario General Adjunto de Energía y Acción por el Clima de la Unión por el Mediterráneo (UpM) ha descrito que “estamos en medio de una tormenta”. Como ha explicado, el clima tiene un impacto muy severo en determinados lugares. Éste puede ser absorbido para los que tengan la suficiente renta para migrar, pero para aquellos que no puedan contemplar una migración libre se ven obligados a desplazarse de otra manera. En este sentido, ha explicado que la ciencia dice que un migrante generalmente puede ser útil para sí mismo , su comunidad de origen y para la comunidad que le va a acoger.

Por el contrario, alguien que lo hace forzado tiene otra situación, La primera salida aquí puede ser la ilegalidad. Así, “no podemos decir que hay migrantes climáticos”. En este contexto, profundiza, “el problema es que el clima se vuelva impredecible”. Estamos en un punto caliente, ha enfatizado. “El mediterraneo se está calentando muchísimo”, las aguas calientes se dilatan más, “20 centímetros en 15 años, lo que puede tener consecuencias catastróficas”.

Hay que pensar quién somos y dónde vamos. “Somos quienes somos porque nos hemos beneficiado de un clima muy bueno que ha permitido la mayor revolución de la humanidad”. Estamos en una situación “de caos e impredicibilidad”, ha recalcado. Y es que, como ha recordado, tenemos un clima compartido, con África y Europa. “Un clima favorable mejoraba la productividad y define nuestra identidad, pero somos la segunda región que más rápido se calienta”.

“El clima que solía unir Europa y Africa del Norte nos está dividiendo, con lo que tenemos que crear sinergias en lugar de dividirnos”. Y ha proseguido, “los desplazamientos pueden ser forzosos, como los que determinan la sequia o recursos pesqueros,y también otros necesarios que fomenten la cooperación y movimiento”. El mediterránea asi es el punto de convergencia de los desplazamientos de movimiento más importantes del mundo.

Por otro lado, “también es peligroso que pueda haber un conflicto entre la riqueza y la pobreza”. El clima está cambiando ya en el Sahel y hay mucha incertidumbre entre agricultores y otros sectores. “El mediterraneo sigue siendo el punto de convergencia más importante”. Así, “el calentamiento global va a hacer que los glaciales se derrumben. No solo vamos a perder la belleza en este campo, sino a perder el equilibrio. Millones de personas perderán su estabilidad”. “Tenemos que trabajar juntos. No lo podemos hacer solos”. En este sentido, ha mencionado también la importancia de la tecnología.

 

Contacto de prensa: Bárbara Fernández +34 722 577 025

 
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