Las cuevas ofrecen valores ambientales de gran interés para su conservación. Por un lado, de tipo ecológico, al constituir ecosistemas frágiles que cuentan con organismos muy especializados a sus condiciones de elevada humedad y total oscuridad. Por oto lado, la propia geodiversidad presente en estos sistemas geoambientales conforman un importante patrimonio geológico que merece su conservación en sí mismo.

Gollumjapyx smeagol (Infografía de Raúl Herrero) 

En el año 2007 se describió una nueva especie de dipluro en cinco cuevas del litoral levantino, al que bautizaron con un original nombre: Gollumjapyx smeagol. Los científicos que lo descubrieron tuvieron la elocuencia de llamarlo de esta forma ya que, al igual que, Smeagol, el famoso personaje de "El Señor de los Anillos", se trata de un invertebrado que tras penetrar al interior de las cavernas, evolucionó en un nuevo ser (Gollum) estilizando su cuerpo y sus miembros.

Aunque la denominación de la especie supuso una pequeña revolución no muy bien recibida desde los sectores más ortodoxos del mundo científico, lo interesante del tema es que diversos medios de prensa, radio y televisión fijaron su atención en este invertebrado. Ello permitió, entre otras cuestiones, que muchas de las personas ajenas al mundo de la entomología cavernícola sintiéramos curiosidad por estos bichitos (al menos durante unos minutos).

Es una lástima que el descubrimiento de la referida especie, cuyas únicas citas siguen siendo las cinco cuevas españolas, no llevara aparejada unas medidas de gestión y protección de las mismas.

Los sistemas cavernícolas en España han recibido, por lo general, poca atención desde el punto de vista de su investigación y conservación. La mayor parte de estos ecosistemas se localizan en los macizos kársticos, con presencia de materiales calizos, yesíferos o dolomíticos. Es por ello, que estos ambientes tan especiales son mucho más frecuentes en la "España caliza", correspondiente al oriente peninsular.

Al margen de las cuevas turísticas, ampliamente estudiadas, monitorizadas (y explotadas), todavía no existe en el territorio nacional un inventario de cuevas y, menos aún, una cartografía de calidad.

La aprobación de la Directiva Hábitats en 1992, supuso un primer impulso para la realización de un inventario de cuevas a escala nacional. Si bien es verdad que la mayor parte de los hábitat susceptibles de protección recogidos en la Directiva se refieren a formaciones vegetales (tal y como se ha descrito en los artículos "El hábitat de los Prados con molinias venció a la autopista" y "Los Hábitat de Interés Comunitario: se precisa nueva cartografía y trabajos de campo"), existen algunas excepciones, en las que se han protegido sistemas geoambientales como el que nos ocupa.

A nivel autonómico, probablemente los avances más interesantes se han dado en la Comunidad Valenciana. Por un lado, la Ley 11/1994, de Espacios Naturales Protegidos protegió, con carácter general, todas las cuevas situadas en el territorio autonómico. Por otro lado, en el año 2006, se creó el único catálogo oficial de cuevas protegidas que existe actualmente en el territorio nacional.

En lo que respecta a la gestión de las cuevas, la aplicación de las determinaciones de la Directiva al ordenamiento jurídico español, dio como resultado la propuesta por parte de las Comunidades Autónomas de varios Lugares de Interés Comunitario (LIC) en los que aparecían cavidades de interés, así como la incorporación al Atlas de los hábitats naturales y seminaturales de España de diversas cuevas y simas. Valga decir que la mayor parte de los LIC fueron declarados con la finalidad de proteger los refugios para murciélagos cavernicolas. Este grupo faunístico podría actuar por tanto como especie paraguas, que a la postre podría servir para conservar especies que comparten refugio, mucho más desconocidas como el propio Gollumjapyx smeagol.

Algunos ejemplos de espacios de la red Natura 2000 que han avanzado en la gestión de cuevas son el ZEC "Hernio-Gazume" (Guipuzcoa); el LIC "Cueva de Baticambras" (Teruel); o el LIC "Cueva de la Judía" (Cuenca). Otra vez en este caso, la Comunidad Valenciana, cuenta con el mayor número de cuevas protegidas de todo el territorio nacional.

A pesar de que la aprobación de la Directiva Hábitats ha permitido aumentar considerablemente el conocimiento de las cuevas españolas desde el punto de vista ambiental, cabe resaltar la necesidad de mejorar sustancialmente muchos aspectos, tanto en lo referente a su inventario y cartografía como al estudio de sus valores ambientales. Este desconocimiento se acentúa más cuando nos referimos a la fauna invertebrada. Quizás el bautismo de nuevos taxones con nombres originales como el Gollumjapyx smeagol permita volver a centrar la atención en estos interesantes ecosistemas.

 

Sobre el autor: Manuel Oñorbe es biólogo por la Universidad Complutense de Madrid, durante su postgrado realizó estancias en Guatemala y Panamá donde participó en proyectos de educación ambiental, y en México, como técnico de campo en proyectos relacionados con la fragmentación de la selva alta perennifolia. Becado por la Fundación La Caixa, realicó un Master en Canadá de especialización en Sistemas de Información Geográfica.

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