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En un ejercicio de responsabilidad, Michelin se ha liado la manta a la cabeza y se ha puesto en contra de los argumentos de la mayoría de la industria fabricante de neumáticos. Durante años un gran número de recomendaciones nos han asediado aconsejando cambiar los neumáticos antes de terminar su vida útil alegando razones de seguridad. En vez de esperar a alcanzar el mínimo legal de 1,6 milímetros debíamos sustituir al llegar a los 3 mm para evitar una caída en el funcionamiento de nuestras ruedas. Pues bien, para Michelin eso es obsolescencia programada, y quiere erradicarlo.

Michelin obsolescencia programada neumaticos 1

Para demostrar sus premisas, Michelin convocó a la prensa en sus instalaciones situadas en la localidad de Ladoux, cerca de Lyon (Francia) para comprobar de primera mano y a lo largo de una serie de talleres que todo lo que nos han vendido durante este tiempo acerca de la seguridad en los neumáticos puede no ser tan verdad como nos prometían.

Lo cierto es que con el auge de los neumáticos low cost en ocasiones llegamos a primar el aspecto económico olvidándonos de que las ruedas son vitales para una conducción segura. En cierto modo el mensaje de Michelin a nivel de usuario es claro: aprovecha toda la vida útil de tus neumáticos, cámbialos con menor frecuencia y lo que te ahorras lo inviertes en unos un poco mejores. No escatimes porque esto sí que es por tu seguridad.

Además y al desgastarse los bordes del dibujo del neumático, según Michelin, también se reduce la resistencia a la rodadura, se desperdicia menos energía en forma de calor y, finalmente, repercute en un menor consumo del vehículo. ¿Qué nos quieren decir con esto? Pues sencillamente, que no acortemos innecesariamente la vida de los neumáticos, porque cambiando las ruedas cuando les quedan 3 mm de banda de rodadura podemos estar desaprovechando 1,4 mm de vida no sólo perfectamente útil, sino de la mejor parte en la vida del neumático.

No todo es una cuestión de profundidad

Michelin hacía una interesante reflexión. Los neumáticos nuevos en la vida real son una quimera. Todas las ruedas en la vida real están más o menos gastadas, pero gastadas al fin y al cabo. Realizar las pruebas de certificación de los neumáticos cuando están nuevos es una forma de en cierto modo falsear la calidad de las ruedas.

La marca francesa aboga por que las pruebas para el etiquetado de cada modelo de neumático (que en su día nos vendieron como la panacea) se realicen con los neumáticos gastados para poder analizar su comportamiento a lo largo de su vida útil que al final es lo que les interesa a los conductores. Vamos, que quieren hacer un llamamiento a la responsabilidad de toda la industria, le pese a quien le pese.

¿Y por qué se han puesto a rebatir las creencias hasta ahora establecidas? Pues porque se han sentido en la obligación de decir unas cuantas verdades, o al menos lo que ellos entienden como verdades. Tan seguros están de su planteamiento que encargaron un estudio a una consultora externa (Ernst & Young) y sus conclusiones respaldan las premisas del fabricante.

Según sus cálculos, cambiar de neumáticos a falta de esos famosos 3 mm de dibujo, supondría de media el tener que comprar un neumático más cada dos años por coche y un gasto estimado de 6,9 millones de euros en toda Europa. Más allá del impacto en el bolsillo del consumidor final, que también lo tiene, a nivel medioambiental supone un 35% más de deshechos, 6.600.000 toneladas en emisiones de CO2, la deforestación de 5.700 hectáreas y un consumo energético para su producción de 32.800 gWh.

Para dar mayor perspectiva, Michelin realizó de forma independiente un estudio de desgaste. Sin revelar la identidad de cada uno de los 24 neumáticos analizados se hicieron pruebas de frenada tanto con los neumáticos nuevos como desgastados homogéneamente en rodillos. Los resultados arrojaron que algunos neumáticos nuevos con un determinado nivel de etiquetado tenían un rendimiento casi similar a otros neumáticos al final de su vida.

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Una construcción óptima del neumático, la calidad de los materiales empleados, la rigidez de la carcasa y los polímeros utilizados influyen más en el comportamiento que el dibujo externo.

Ni siquiera hay una relación de causa efecto entre los neumáticos con dibujos entre 3 y 1,6 mm y un incremento de los accidentes de tráfico.

 

Fuente e imágenes: Motorpasión