Las empresas de energía y utilities con iniciativas de sostenibilidad avanzadas tienen más ingresos, mejores valoraciones empresariales y de marca y una percepción positiva por parte de inversores, organismos legisladores y clientela, según un nuevo informe del Instituto de Investigación de Capgemini, «Powering Sustainability: Why energy and utility companies need to act now and help save the planet».

El documento también señala que el sector se está diversificando los ingresos hacia fuentes sostenibles. A pesar de esto, los gases de efecto invernadero (GEI) relacionados con la energía constituyen actualmente el 73 % de las emisiones mundiales, y las empresas tienen que esforzarse más para ser sostenibles, y contribuir así a que toda la economía mitigue el riesgo climático.

Con la inminente llegada de los paquetes verdes (como el Pacto Verde Europeo) y de otros plazos normativos relacionados con las emisiones de carbono, la incapacidad para actuar empieza a salir cara. Ante esta situación, grandes sociedades encabezan la marcha hacia la sostenibilidad, fijando objetivos claros y ambiciosos para reducir o eliminar estas emisiones de su cadena de valor.  La pauta viene marcada por las principales compañías europeas de utilities.

Capgemini ha encuestado a 600 cargos ejecutivos sénior de 300 empresas del sector y ha llegado a la conclusión de que las sociedades de energía y utilities están pasando de ver la sostenibilidad como una amenaza a considerarla una razón de ser, además de una oportunidad. Con ello, se están dando prisa por conseguir licencias de operaciones para tener una función esencial en la transición hacia las energías limpias.

Dado que la sostenibilidad está en el centro de las operaciones, cerca de dos tercios (un 64 %) de las empresas confirman que han conseguido una mayor facturación gracias a operaciones sostenibles, y más de la mitad invierte en, al menos, seis fuentes de ingresos ecológicas, incluido el hidrógeno ecológico (59 %). Las ventajas de estas inversiones sostenibles van desde el aumento del valor de marca hasta la percepción positiva de sus prácticas ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG).

Se mantienen los obstáculos para el progreso

A pesar de estos avances, las empresas de energía y utilities siguen teniendo dificultades para materializar sus intenciones. Un 57 % declara tener un enfoque maduro, o lo que es lo mismo, iniciativas de sostenibilidad puestas en marcha de forma generalizada en toda la empresa y en beneficio de su clientela, desde el punto de vista de la responsabilidad ambiental; pero esta madurez relativamente firme no se refleja en otras áreas. Ampliar su escala se ha presentado como otro de los principales obstáculos: solo el 3 % de las empresas llevan ciertas iniciativas a distintas regiones o crean una completa y general para reducir las emisiones de Alcance 3.

En lo referente a la reducción de emisiones, el informe pone de manifiesto que menos de la mitad de las empresas (42 %) cuenta con prácticas maduras para reducir las emisiones de Alcance 1, y solo el 3% adopta este tipo de prácticas para hacer frente a las de Alcance 3.

Otro de los desafíos es la crisis actual desencadenada por la covid-19. Aunque, en general, la pandemia ha provocado un descenso mundial de las emisiones de CO2 (de 2,4 Gt) a la tasa más rápida desde 2010, han de disminuir otro 60% para garantizar que, para 2050, el aumento de temperatura se mantiene por debajo de 1,5-2 °C de los niveles preindustriales. Como consecuencia de la covid-19, un 37 % de las personas encuestadas afirmaron haber frenado considerablemente el ritmo de las inversiones en sostenibilidad.

En el contexto del Acuerdo de París, firmado para limitar los efectos del calentamiento global, el informe señala que solo un 6% de empresas de energía y utilities están en proceso de cumplir estos objetivos. Además, tres de cada cinco indican que no podrán o no están seguras de poder cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

«Aunque se han hecho avances en el sector, está claro que las empresas de energía y utilities tienen que esforzarse más para contener los efectos nocivos del cambio climático y acelerar sus programas de sostenibilidad —apunta Philippe Vié, responsable internacional del sector de Energía y Utilities de Capgemini—. Una cosa es adoptar una estrategia y perspectiva ambiciosas, y otra atenerse a ellas; es un gran desafío, especialmente en las emisiones de Alcance 3. Si quieren prepararse para el futuro, las sociedades han de reconocer que, para conseguir un impacto y un cambio reales, tienen que mejorar sus modelos para satisfacer las demandas de un mundo sostenible y aprovechar todo el potencial de las tecnologías para alcanzar objetivos ambiciosos».

El informe pone de relieve una serie de recomendaciones clave con el fin de que las empresas de energía y utilities se preparen para un futuro sostenible. Las sociedades que quieran crecer tienen que empezar a transformar radicalmente sus modelos de negocio con la limitación progresiva de sus inversiones de capital en negocios de combustibles fósiles. Para ello, han de crear un plan que elimine de forma gradual los recursos existentes que generen un alto nivel de emisiones y destinar capital a energías renovables y operaciones que impliquen emisiones bajas. También tendrán que maximizar el uso de energías renovables y su inversión en estas, utilizar la tecnología para acelerar su recorrido hacia la sostenibilidad, ofrecer soluciones de energía limpia o de emisiones bajas para que su clientela reduzca sus emisiones de Alcance 3 y ampliar la escala de la inclusión social y el trabajo para una sostenibilidad económica.

La utilidad de la tecnología para alcanzar objetivos ambiciosos de sostenibilidad ha quedado demostrada: una combinación de tecnologías digitales y deep tech, como el IoT, la automatización, el análisis de datos, las tecnologías de hidrógeno y de almacenamiento, la electrificación de usos (además de la inteligencia artificial/aprendizaje automático) ocupan los primeros lugares en la lista de tecnologías en las que están invirtiendo las empresas de energía y utilities. Más de la mitad (55 %) de las compañías ha colaborado con firmas tecnológicas establecidas para añadir nuevas ideas y prácticas a sus planes de sostenibilidad. Sin embargo, pese a estas ventajas potenciales, las empresas internacionales han conseguido aumentar la escala solo en poca medida con casos de uso relacionados con la tecnología.

Philippe Vié concluye: En la década del cumplimiento, apuntar bajo es un error, teniendo en cuenta la enorme transformación necesaria para alcanzar las metas del Acuerdo de París y el mandato de la UE sobre transición energética. Para las empresas de energía y utilities el mensaje es simple: la escala del reto es enorme y no para de crecer. Las sociedades que no actúen con urgencia se enfrentan a la pérdida de ingresos, al distanciamiento de inversores y a un mayor riesgo de perder su licencia social para funcionar. Tendrán que tomar medidas atrevidas: marcarse una ruta hacia la sostenibilidad, con objetivos bien definidos y actuaciones decididas. El precio de la pasividad es altísimo, y las medidas adecuadas pueden crear modelos de negocio preparados para el futuro durante décadas.

Metodología de investigación

Capgemini encuestó a 600 cargos ejecutivos de 300 empresas en 17 países/regiones. Cada empresa estaba representada por un cargo ejecutivo de sostenibilidad y uno empresarial del sector de la energía y utilities: Entre los países/regiones estaban: EE. UU., Canadá, Reino Unido, países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia), Francia, Alemania, Países Bajos, Italia, España, Australia, la India, China y Brasil. Capgemini también realizó 10 entrevistas a personas expertas en sostenibilidad y en el sector, para entender su enfoque hacia la sostenibilidad, sus ventajas, desafíos y prácticas principales.