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Alicante/Alacant

Reinventarse para subsistir. La aplaudida declaración de El Hondo como Parque Natural en 1988, traía aparejada una serie de restricciones para los propietarios de tierras en zona protegida. Allí se encuentra la finca El Bosquet, cuya gestión está en las manos de un ambientólogo. Prohibida la agricultura y restringida la caza, sus dueños han dado con una actividad tradicional en el paraje como es la pesca, pero alternativa como nueva fuente de ingresos: su explotación deportiva.

Si no fuera por el ruido del transitar intenso por la autovía cercana, con los ojos abiertos, bien abiertos, puedes estar en El Hondo y trasladarte directamente a las paradisíacas extensiones del lago Nakuru, en Kenia, reclamo de miles de turistas cada año para la observación de aves exóticas. Muchas de estas especies pasan largas temporadas e incluso nidifican en el parque natural que Crevillent y Elche comparten. Y pueden ser vistas, muy de cerca, por cualquier interesado. Si a este indiscutible atractivo unes la práctica de un deporte en auge, la pesca, la jornada puede ser redonda. Así lo pensaron José y Borja Pérez, padre e hijo, propietarios de la finca El Bosquet. Y hace cinco años comenzaron a explotar su idea demostrando que existen alternativas y posibilidades a pesar de las numerosas restricciones establecidas en torno a un parque natural.

El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) de El Hondo establece tantas limitaciones que los propietarios de tierras en el área protegida no han tenido más remedio que amoldarse. «La agricultura está prohibida por el PRUG, la restauración, prohibida, el alojamiento, prohibido, la caza ya sabemos lo restringida que está y no es un negocio que pueda costear los grandes gastos que tenemos en la finca. Así que tuvimos que reinventarnos para subsistir», explica José Pérez.

El Bosquet apostó en 2014 por introducir una actividad permitida, «cogiendo un uso tradicional en el parque, como es la pesca, y ofreciendo a los aficionados la posibilidad de practicarla en un entorno natural sin igual», apunta Pérez. La mañana de las fotografías, más de una decena de pescadores lanzan su sedal a los canales de la finca, mientras un águila moteada sobrevuela sus cabezas y el paisaje sonoro del entorno transmite una paz inmensa. En la charca de al lado, también propiedad de los Pérez, más de un centenar de flamencos ofrecen una visión sobrecogedora.

Cuatro canales y una charca

Hoy, uno de los clubes de ingleses que organiza campeonatos regularmente en la finca, está disfrutando desde primera hora del sosiego que se respira en los cuatro canales y en la charca que los Pérez han habilitado para la pesca. Borja es licenciado en Ciencias Ambientales y ha decidido apostar por el negocio familiar. «La pesca es una actividad sostenible que no afecta negativamente al ecosistema de El Hondo y que nos sirve para complementar otros usos tradicionales como la caza», explica.

Su finca tiene 40 hectáreas de extensión y a esta alternativa dedican una tercera parte de la misma. El agua de sus canales es de nacimiento y mediante filtros van controlando la cantidad de peces -evitando el paso de los mismos de unos canales a otros- mientras se renuevan los recursos. Las especies principales son la tenca, la lubina y la carpa. También hay mújol y anguila. «Ahora estamos reintroduciendo una especie autóctona de la cuenca del Segura, el barbo gitano», apunta el ambientólogo.

«El enclave es un paraíso, estamos en el corazón del humedal, entre flamencos, moritos, fochas, garzas, rapaces... La biodiversidad aquí es impresionante. Estos paisajes, combinados con una afición que está en crecimiento como la pesca deportiva, está contando con una gran aceptación, sobre todo de ingleses ya jubilados que nos visitan cada semana», expone Borja Pérez. Imágenes tan curiosas como la de este reportaje, en la que unas anátidas pasan a escasos centímetros de un pescador con su caña, demuestran que la actividad es compatible con el medio, donde «no dejamos de invertir en mantenimiento de canales, azarbes, caminos, en controles exhaustivos de la calidad del agua...». Y en proyectos. El siguiente será crear una laguna para que los aficionados a la lubina y el mújol puedan pescar y llevarse las capturas.

De lunes a sábado

El Bosquet está abierto de lunes a sábado, entre las nueve de la mañana y las seis de la tarde. «Aunque mayoritariamente son ingleses los aficionados cada vez contamos con más españoles, sobre todo durante los fines de semana», apunta Borja, que ofrece la actualidad sobre la finca tanto en Facebook como en Instagram (@fincaelbosquet).

El récord de capturas está en 98 kilos en un día

Todas las capturas se devuelven al agua al finalizar la jornada. Así funciona la pesca deportiva. «Nuestros clientes no vendrían si tuvieran que matar los peces», asegura José Pérez. El récord de capturas está en 98 kilos durante un día, de 9 de la mañana a 3 de la tarde. Otra curiosidad: «un día un águila pescadora capturó un mújol muy cerca de los pescadores, que aplaudieron eufóricos este espectáculo de la naturaleza». Así es El Hondo. Pura y salvaje naturaleza.

 

Fuente: Información