El ambientólogo Eduardo Ochoa de Aspuru valora la elección de Vitoria-Gasteiz como una de las 100 ciudades europeas cuyo objetivo es conseguir la neutralidad en carbono en 2030. Según el experto, el consumo energético, la movilidad o la gestión de residuos deberían ser ámbitos de actuación urgente.

 

Vitoria-Gasteiz ha sido una de las cien ciudades elegidas por la Comisión Europea para alcanzar la neutralidad climática en el año 2030, dentro de un proyecto dotado con 360 millones de euros. Había 377 ciudades aspirantes, pero las elegidas solo han sido 100. Vitoria-Gasteiz es una de ellas y este nuevo reconocimiento al modelo sostenible de la capital alavesa, la acerca cada vez más, según el alcalde, Gorka Urtaran, a ese declarado objetivo de convertirse en una superciudad europea.

Además de Vitoria, la UE ha elegido otros siete municipios del Estado. Todos comparten su compromiso por ser ciudades neutras en carbono antes de 2030. La Unión Europea va a acompañarlas en ese camino porque el objetivo es que las políticas medioambientales que ellas apliquen se exporten luego a otras capitales europeas. En los próximos meses, Vitoria tendrá que Firmar un contrato climático adaptado a su propia realidad, pero que le obligará a poner en marcha acciones de investigación e innovación relacionadas con la movilidad, la energía o la planificación urbana.

En Radio Vitoria Gaur Magazine hablamos con Eduardo Ochoa de Aspuru, doctor en Biología y coordinador de Medio Ambiente de Egibide, quien ha calificado este proyecto como "un reto titánico y un desafío científico, ético y político" para Vitoria-Gasteiz.

Las urbes seleccionadas, entre ellas las también españolas de Barcelona, Madrid, Valencia, Valladolid, Sevilla y Zaragoza, recibirán financiación comunitaria en 2022 y 2023 para buscar caminos innovadores en áreas como la movilidad limpia, la eficiencia energética y la planificación urbana sostenible, según informa este jueves la Comisión Europea.

El interés de Bruselas en acelerar la transición ecológica en las ciudades responde a que estas son responsables del 65% del consumo energético, liberan el 70 % del dióxido de carbono y hospedan al 75 % de los europeos, proporción que se estima rondará el 85 % en 2050.

El objetivo es que esas aglomeraciones urbanas alcancen a final de la década la neutralidad climática, es decir, emitir sólo el CO2 que el territorio del municipio pueda reabsorber, pero priorizando la reducción de emisiones y con un máximo de un 20 % de gases capturados, indicaron fuentes europeas.

La selección incluye a casi todas las capitales de los países de la UE además de localidades como Oporto, Amberes, Cork, La Haya, Malmo, Burdeos, Múnich, Kranj, Pécs, Liberec, Aarhus, Tesalónica, Florencia o Parma, a las que se suman 13 municipios de países asociados como de Albania, Israel, Reino Unido, Turquía, Bosnia y Herzegóvina, Islandia, Noruega y Montenegro.

 

Fuente: eitb.eus