Estos personajes no se dieron por vencidos y al final encontraron la forma de salir adelante. ¡Por eso los consideramos verdaderas historias inspiradoras de éxito!

John Lasseter (animador y director de cine)

Él es el hombre que nos asombró con películas como Toy Story o Bichos. Su creatividad y genialidad le permitieron ver que el futuro de la animación se encontraba en las computadoras, una visión que los ejecutivos de Walt Disney Animation Studios no compartieron… Así que tras años de desarrollar increíbles trabajos, fue despedido en 1983.

La expulsión no lo detuvo. Inmediatamente después de salir de Disney se incorporó al equipo que desarrollaba efectos especiales por computadora en Lucasfilm (la productora de George Lucas), donde conocería a Ed Catmull y —más tarde— a Steve Jobs, con quienes fundó Pixar en 1986. El resto ya es historia conocida.

Albert Einstein (físico)

Todos conocemos la genialidad de este hombre, pero detrás de su fama y las grandes teorías que desarrolló, están las dificultades que enfrentó. Empecemos por recordar sus primeros años de vida: se cuenta que fue particularmente lento para aprender a hablar y caminar, hasta el punto en que la gente a su alrededor temía que no hablaría nunca.

Tras graduarse de la universidad, presentó cinco diferentes tesis doctorales que ¡fueron rechazadas! Tal vez el mayor obstáculo que sorteó fue la apatía de los científicos de la época, quienes no comprendían completamente las grandes ideas que este genio desarrollaba.

Marie Curie (científica)

Esta mujer se impuso en una época dominada por los hombres. Fue una de las pocas científicas de su época y a lo largo de su carrera tuvo que lidiar con la imposición de obstáculos que sólo las mujeres debían afrontar. Sin embargo, su inteligencia, aunada a su persistencia, le mereció el puesto como la primera catedrática en la Universidad de París y la convirtió en la primera mujer en ganar el Nobel. También fue pionera en compaginar el trabajo con la vida de familia; es bien sabido que su esposo, Pierre Curie, fue también su colega.

Aunque tuvo la oportunidad, se negó a patentar el proceso de aislamiento del radio. Y se sabe que, tanto ella como su esposo, tenían la costumbre de rechazar premios y medallas. Fue una mujer que mantuvo una vida modesta y no se dejó corromper por la fama.

Kieran Behan (gimnasta)

Si alguien sabe cómo luchar por sus sueños, es él. Desde pequeño sorteó lesiones que pudieron dejarlo de por vida en una silla de ruedas, superó daños en el oído interno que afectaron su equilibrio y se recuperó de diferentes fracturas y rupturas de huesos.

Nada lo detuvo y en 2012 logró llegar a los Juegos Olímpicos, donde obtuvo el cuarto lugar en ejercicios de piso, además de convertirse en el segundo irlandés de la historia en calificar. Actualmente es reconocido por su historia de superación y su esfuerzo lo ha llevado a ser uno de los mayores campeones en gimnasia artística en Europa.

Malala Yousafzai (activista)

De su padre heredó la pasión por defender el derecho a la educación de los niños paquistaníes. En 2009, con tan sólo 12 años, comenzó a escribir un blog en el que —bajo un pseudónimo— se oponía a la ocupación Talibán y sus estrictas medidas. En 2011 recibió el Premio Nacional por la Paz, galardón que le valió la sentencia de muerte por parte de los talibanes. Dos años más tarde, Malala sobrevivió a un disparo que atravesó su cabeza, cuello y hombro. Pasó aproximadamente 3 meses en estado crítico.

En 2013 fundó, junto con su padre, Malala Fund y en 2014 recibió el Premio Nobel de la Paz. Actualmente es la voz defensora de la educación y el empoderamiento de las niñas.

 

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Fuente: Blog OCCMundial