Educación para la sustentabilidad

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Lograr un modelo de vida sustentable es hoy un acuerdo global tácito y explícito. Permea casi los 17 objetivos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible que propone la Organización de Naciones Unidas (ONU), y que México ha suscrito en todos sus órdenes. Para las empresas, además de un reto en la línea de la responsabilidad social, representa una veta de oportunidad. En opinión de Gerardo Rozanski, presidente ejecutivo de Unilever para América Latina y el Caribe, ser una empresa con un sólido modelo de vida sustentable también es un buen negocio. “Nuestros clientes cada día confían más en una empresa que es responsable, que está comprometida con el medio ambiente y con mejorar la salud y la vida de las personas”.

Además del cuidado del medio ambiente y el ahorro de los recursos energéticos y naturales, una visión integral de la sustentabilidad, supone tener en cuenta las dimensiones social, económica y ambiental; “necesitamos comenzar a pensar en un futuro sustentable para las futuras generaciones”, señala Simone Lucatello, internacionalista por la London School of Economics and Political Science, de Inglaterra, y doctor en Análisis y Gobernanza del Desarrollo Sustentable por la Universidad Internacional de Venecia, Italia.

También investigador de tiempo completo en el Instituto Dr. José María Mora, señala que, en México y en toda la región latinoamericana, “uno de los mayores retos es traducir esta urgencia en una oferta educativa para los jóvenes”.

“Ellos preguntan ¿Qué voy a obtener de estudiar una licenciatura en Ciencias Ambientales, en Sustentabilidad o Medio Ambiente?”. Por eso afirma que es indispensable que las universidades trabajen más en perfiles integrales y en vinculación con las empresas, para la conformación de planes de estudio, de acuerdo con lo que ellas demandan y con los retos globales que tenemos en materia de sustentabilidad.

“Estamos en pañales”, asegura Lucatello; sin embargo, reconoce que hay esfuerzos en marcha muy valiosos, y cita los casos de la Universidad Anáhuac Norte y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que han creado programas relativos a la materia.

En particular, la Universidad Anáhuac ofrece una licenciatura en Dirección en Responsabilidad Social y Desarrollo Sustentable, con una perspectiva integral de desarrollo social y derechos humanos, crecimiento económico, gestión laboral y cuidado del medio ambiente.

Por parte de la UNAM, está en proceso la creación de una licenciatura en Ciencias Ambientales, aunque ya ofrece un diplomado y otras alternativas especializadas como Ingeniería Ambiental, Ciencias de la Sostenibilidad, e Ingeniería en Energías Renovables.

Sin embargo, Lucatello, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel I) afirma que es necesario reforzar la formación multidisciplinaria, tanto docente como estudiantil, para enfrentar el reto de la sustentabilidad. “Faltan en el país formación y currículos sólidos, mayor vinculación con las empresas y ofertas atractivas y competitivas.”

No obstante, existen en el país por lo menos una veintena de instituciones educativas que están abriendo brecha, tanto públicas como privadas, como la Universidad Loyola del Pacífico, en Acapulco, que abrió una licenciatura en Ciencias Ambientales y Desarrollo Sustentable, para “analizar y medir el impacto del hombre en la naturaleza”, y proponer líneas de acción.

Otros ejemplos son la Universidad de Sonora, Universidad del Medio Ambiente, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, entre otras.

Universidad El Retoño

Otro modelo que llama la atención es el de la Red de Universidades Tecnológicas y Politécnicas, concebidas como un sistema bilingüe, inglés-español e incluye la enseñanza de otras lenguas, como japonés, alemán y francés, basado en el concepto de Educación para la Sustentabilidad, que impulsa una educación solidaria, responsable y ecológicamente sostenible.

La primera de estas universidades se fundó hace cinco años en Aguascalientes y ya son 21 en todo el territorio mexicano: 14 tecnológicas y siete politécnicas.

Recientemente, el presidente Enrique Peña Nieto, estuvo en el plantel que fue prototipo: la Universidad Tecnológica El Retoño (UTR).

En su visita, el mandatario mexicano reconoció que la formación que reciben los jóvenes en aquella universidad es de nivel mundial y cubre las necesidades de alta especialización, tanto de la industria nacional como internacional.

De acuerdo con la información proporcionada a El Economista por Vannesa Medina Ruíz, encargada de Difusión y Prensa de la universidad, la institución que encabeza la maestra Patricia Saracho Martínez, ofrece tres ingenierías: en Mecatrónica; Desarrollo e Innovación Empresarial, y Tecnologías de la Información.

Asimismo, siete programas de técnico superior universitario en Administración; Tecnologías de la Información y Comunicación (áreas de Redes y Telecomunicaciones y de Sistemas Informáticos); Mecatrónica (áreas de Sistemas de Manufactura Flexible y de Automatización); Desarrollo de Negocios, y Enseñanza de la Lengua Inglesa.

En el caso de Aguacalientes, la UTR mantiene vinculación estrecha con las empresas Texas Instruments, Grupo Modelo, Nissan, entre otras del ramo automotriz, para ofrecer un perfil de egresado de calidad, eficiencia y con valores de responsabilidad social.

Medina Ruíz agrega que el renglón de sustentabilidad procuran dar a los estudiantes una sólida formación en cuanto al manejo del agua y los recursos naturales, menor impacto al medio ambiente y uso de energías limpias.

El propio plantel tiene un diseño y un funcionamiento sustentables. Miguel Medina García, jefe de Infraestructura y Sustentabilidad, destaca las acciones que se han adoptado en el campus, que consisten en recuperación y parovechamiento de aguas pluviales, tratamiento de aguas residuales para el riego, iluminación con tecnología LED en toda la planta, y la innovación: la apertura de un edificio inteligente que regula la iluminación de acuerdo con la disponibilidad de luz solar.

Revela que han recibido 2 millones de pesos para instalar un sistema de fotoceldas solares para generar energía eléctrica, con lo cual esperan tener un ahorro de 40% en el pago de este servicio.

Fuente: El Economista México.