Un trabajador consultado en el sitio, refirió que las obras de desazolve son realizadas por el gobierno municipal y sostuvo que no se trata de agua de drenaje, a pesar de que el lugar despide olores fétidos durante las noches desde la alcantarillas de la conocida Gran Plaza, las cuales desembocan en la playa desde dos cuadras arriba.
El trabajador manifestó que "es agua almacenada y por eso se puso fea, pero no está sucia, por eso la estamos descargando hacia el mar".
En el lugar se puede observar agua negra que brota sin cesar hacia el mar, al igual que un líquido transparente con espuma que es bombeado por dos máquinas hacia la playa.
"No es agua de drenaje, pero tampoco es pluvial", insistió el trabajador, quien abundó: "es agua que baja del cerro".
En marzo de este año, la secretaría de Turismo municipal dio a conocer que se remodelarían los accesos a playas y se construirían baños fijos en los de mayor concentración de personas.
Al intentar buscar a algún funcionario de Ecología municipal, se dijo a este reportero que el viernes podrían tener una respuesta, pues "se está analizando el problema en el sitio".
El pasado 13 de junio, en el contexto del congreso de Ciencias Ambientales organizado por la Universidad Autónoma de Guerrero, la catedrática e investigadora de la unidad académica de Ciencias de Desarrollo Regional, Laura Sampedro Rosas, advirtió que en los últimos cinco años, registró 415 tiraderos de residuos sólidos y 799 puntos de descarga de aguas residuales clandestinos.
A través de dichos puntos, desembocan al mar anualmente más de 30 mil toneladas de desechos, desde diferentes partes de Acapulco, los cuales presentan restos de criaderos de animales, baterías, plásticos.
Fuente: La jornada