En España se producen alrededor de 20.000 toneladas de lana cada año, una cifra que acumula años de descenso. Una producción heredera de una tradición ganadera que en el pasado definió la identidad de la moda española y proveyó a la economía del país de una potente industria textil. Sin embargo, hoy la lana española está en serio peligro de extinción: no solo por la progresiva rotura de la cadena de valor y la pérdida de la ganadería extensiva, sino también porque en torno al 60% de la producción se destina a la exportación.
Dicho riesgo se está comenzando a afrontar desde distintos sectores del país: desde la moda hasta el pastoreo tradicional, pasando por las políticas públicas y, por supuesto, la artesanía textil. Piezas que comienzan a unirse, por primera vez en mucho tiempo, para establecer una hoja de ruta que permita recuperar el valor de la lana como motor de desarrollo sostenible. “España posee una de las tradiciones ganaderas y textiles más antiguas de Europa”, explica Mercedes Rodríguez Sánchez, desde el que ha sido el debate público más importante sobre el futuro de la lana celebrado en nuestro país, el foro “Circular III: Encuentros de Moda Circular y Sostenible”, celebrado en el Museo del Traje de Madrid y organizado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Ministerio de Cultura y Moda re-.
Mercedes Rodríguez, subdirectora y profesora en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (CSDMM) de la Universidad Politécnica de Madrid, considera que la lana “es un material con propiedades extraordinarias: es renovable, circular, sostenible, biodegradable y termorreguladora”, cualidades a las que se suma su “enorme potencial para la artesanía contemporánea, la vinculación con el diseño y, en general, con la bioeconomía rural”.
A pesar de ello, “nunca en la historia de España ha estado en una situación tan crítica y tan negativa”, a juicio del presidente de la Mesa Nacional de la Lana, Luis Calderón Nájera. Una iniciativa pública impulsada por el Ayuntamiento de Paredes de Nava (Palencia), del que Calderón es alcalde, con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que se ha constituido el pasado mes de septiembre con el objetivo de liderar la búsqueda de soluciones y crear la futura hoja de ruta que ponga en común a sectores tan dispares como la ganadería, la industria de transformación para la producción textil u otros usos (como la bioconstrucción o la agricultura).
La crisis se agrava porque esta lana, incluso después de ser procesada en los tres únicos lavaderos que quedan en España (ubicados en Paredes de Nava, la localidad vallisoletana de Villalón de Campos y la conquense Mota del Cuervo), está siendo destinada a la exportación, por lo que no entra en el circuito del consumo textil español. El resultado directo de esta falta de demanda y valor es que al ganadero a menudo le cuesta más "esquilar y transportar la lana que el precio que reciben por el producto". Así lo explica Fernando García Dory, fundador de Inland y de la Escuela de Pastoreo “Campo Adentro”, en la Sierra de Guadarrama y los Picos de Europa: “Hoy en día tienes que empezar a contar con que la lana que produzcas es casi una especie de subproducto, más bien un residuo a tratar o del que deshacerte". A ello se suma el coste del esquileo, una tarea compleja que requiere profesionales externos, cada vez menos habituales.
Mejorar el pastoreo, el primer paso necesario
Desde los proyectos vinculados con la ganadería extensiva de ovino en Paredes de Nava, como el programa de repoblación “Cañadas de Futuro”, se está impulsando la creación de una empresa de servicios ganaderos que permita recuperar esta actividad económica con unas buenas condiciones laborales para los pastores, lo que favorezca a su vez el aumento de las cabañas.
Un proyecto que se alinea con otros surgido en distintos puntos del país, como la propia Escuela de Pastores “Campo Adentro”, que dirige García Dory. Esta iniciativa trabaja en la recuperación de oficios y modelos de vida, haciendo hincapié en la necesidad de transformar el modelo económico del pastoreo a través del asociacionismo y el cooperativismo. Y, además, un servicio municipal básico que contribuya a mantener zonas comunales y, sobre todo, a la prevención de incendios forestales como los sufridos el pasado verano.
Ábbatte y Wool4Life: casos de éxito que abren camino
Al mismo tiempo que se ponen en marcha proyectos para incentivar la ganadería de ovino, están surgiendo diversas iniciativas que buscan revalorizar la lana y recuperar la circularidad perdida, tanto desde la moda como desde la gestión territorial y la innovación. El proyecto Wool4Life, que en el Encuentro Circular III representó la diseñadora y educadora Adriana Cagigas, busca revitalizar la lana desde la investigación y el diseño, heredando la tradición de más de cien años de la familia Cobo en el lavadero de Mota del Cuervo (Cuenca). La clave del proyecto es la labor pedagógica y la investigación: “Nuestra idea es investigar todas sus posibilidades desde la parte más experimental y funcional, y ver hasta dónde podemos revalorizar nuestro territorio”.
Una integración con el territorio que también es fundamental para otra empresa artesana, Ábbatte, cuyo taller está asentado sobre las ruinas de un antiguo monasterio en Collado Hermoso (Segovia). Camila Lanzas, diseñadora y cofundadora, aborda la innovación desde la artesanía contemporánea. Y señala la dificultad de que "el cliente final entienda el valor de este material". Ábbatte apuesta por la sostenibilidad a través de la longevidad del producto, ya que se teje en telares manuales: “Hacemos prendas heredables: ¿qué hay más sostenible que una pieza que dura muchos años y puede ser transmitida de una generación a otra?”
Cambiar la percepción del consumidor
Adriana Cagigas subraya que la mayor dificultad es la percepción del consumidor: "No se entiende el valor que tiene la lana, por su precio, pero tampoco por su valor cultural, social y ecosistémico". Con el objetivo de hacer pedagogía, Wool4Life trabaja mediante un "lab" que genera investigación y experiencias formativas y turísticas, además de establecer alianzas para generar impacto.
El presidente de la Mesa Nacional de la Lana, Luis Calderón, considera que sería positivo establecer un marco estratégico legal que favorezca la prevalencia de fibras naturales nacionales frente a otras fibras textiles no sostenibles ni circulares. Todas las partes también consideran necesaria una campaña pública que recupere el valor de la lana para los consumidores, siguiendo el modelo que en los últimos años se ha desarrollado, por ejemplo, para el sector enológico o agroalimentario, impulsando el consumo de proximidad, a través de la creación de una marca distintiva de la calidad de la lana española, que pueda seguir el ejemplo de modelos de negocio como la “cashmere” o “mohair”. Todo ello, encaminado a una recuperación de la totalidad de la cadena: desde el pastor hasta los tejedores, pasando por el lavado o peinado de la fibra y, por fin, el diseño de moda.
Fuente: Circular III