Según el último ranking mundial de competitividad turística elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF) en 2017 (Crotti & Misrahi, 2017), España el país más competitivo en turismo, entre otras cosas, gracias a ocupar el 9º puesto en recursos naturales, pese a que ocupa también el 2º en infraestructuras turísticas, y lo que es más preocupante, el 31º en sostenibilidad ambiental (a su vez, probablemente debido a cuestiones como que ocupa el 5º en políticas de apoyo al sector priorización).

Es clara la razón por la que somos el noveno puesto en competitividad turística en cuanto a recursos naturales, dado que, en el caso del Estado español, encontramos una gran diversidad entre los espacios naturales, con múltiples y variadas actividades. Así, tenemos espacios costeros con playas de arena, de roca, acantilados, pero también diversidad de espacios montañosos que nos ofrecen recursos naturales atractivos como son bosques (desde selvas templadas o laurisilvas a bosques atlánticos como los robledales). Además, entre los recursos naturales básicos para la visita al aire libre de espacios naturales y rurales, está el clima, que en general es muy adecuado para la actividad turística.

Respecto a este recurso básico en turismo y para la visita de espacios naturales y rurales, el clima, es evidente que en el escenario actual se está viendo y se verá modificado, con las consecuencias correspondientes para el mosaico de ecosistemas y paisajes que ahora son atractivos turísticos.

El cambio climático es una cuestión que es evidente y acuciante abordar, pero que los destinos no afrontan, e incluso algunos tratan de promover un modelo que, si no actualmente, en el corto y medio plazo no podrá darse en esos entornos naturales y rurales en particular, a la vista de los documentos e informes de las más reputadas entidades en la materia. Tal es el caso de muchas estaciones de esquí, como la propuesta que existe en el pirineo aragonés, donde se proyecta la unión de Formigal con las estaciones del valle de Aragón, Astún y Candanchú, urbanizando el santuario natural y cultural de Canal Roya, y la unión de la estación de Cerler (valle de Benasque) con una nueva estación en el valle de Castanesa en las puertas del Parque Posets-Maladeta.

La visita a espacios naturales y rurales suele estar motivada bien por las características de la actividad o combinación de actividades que se desea desarrollar (p.e. esquí, escalada, enoturismo), bien por diversos grados de necesidad de contacto con la naturaleza o con el disfrute de ambientes fuera de las ciudades y poblaciones no rurales, bien como escenarios para el desarrollo de determinadas actividades, por lo que, frente al cambio climático, la demanda de visita se verá modificada, especialmente en regiones como la mediterránea, donde los efectos serán importantes.

 

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Fuente: Ecologistas en Acción