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Aunque el fuego está controlado desde el día de ayer a las 17.30 horas, los efectivos de bomberos se han pasado toda la madrugada refrescando el solar que la empresa Recuperaciones Cabot tiene en el polígono industrial de Carrús, en Elche, donde ardieron miles de kilos de cartón, plásticos y chatarra. El siniestro, que se inició poco antes de las 13 horas, provocó el desalojo de un instituto de enseñanza secundaria, una escuela infantil y el corte de los accesos principales al lugar. En opinión de los testigos en este negocio de gestión de residuos se acumulaba más material del debido.

En buena parte de Elche se dejó sentir ayer a última hora de la mañana un inquietante olor a quemado que procedía del polígono industrial de Carrús. Tanto desde la autovía, como desde las afueras de Elche y desde numerosos lugares de la ciudad, e incluso desde fuera, se podía constatar que una intensa columna de humo se levantaba procedente de la parte alta del casco urbano. El motivo: un incendio en la empresa Recuperaciones Cabot, un solar abierto, con apenas una pequeña caseta de obra, pero con una gran cantidad de balas de cartón prensada, plásticos y chatarra. El material casi perfecto para dar alimento a las llamas. El siniestro fue de tal envergadura que no solo tuvieron que acudir efectivos de Almoradí y San Vicente, además de los de Elche y Crevillent, sino que fue necesaria la intervención de un helicóptero, que tuvo que realizar numerosas descargas sobre el solar.

Los bomberos han estado toda esta madrugada refrescando el lugar. Se han turnado varios equipos y esta mañana, pasadas las 10 horas, aún se podían ver llamas en el interior. Efectivos, con un coche escalera, seguían lanzando agua desde varios metros de altura para controlar mejor un fuego que, al parecer, sobre las 22 horas de anoche se reavivó en cierta manera. De hecho, durante algunas procesiones muchos de los presentes constataron que volvía a oler a quemado.

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Poco antes de las 13 horas de ayer los trabajadores de esta mercantil de gestión de residuos -donde acuden muchas personas sin recursos para sacarse algo con el cartón tras recogerlo en carros de la compra, además de aportaciones de empresas- se dieron cuenta que empezaba a aparecer humo en una de las montañas de cartón.

El empleado que manejaba la maquinaria pesada para aplastar y desplazar los residuos, junto con otros que portaban una manguera, intentaron en un principio sofocar las llamas. No obstante, el humo blanco y negro fue cada vez a más, así como las llamas, por lo que no hubo más remedio que llamar a los bomberos. En concreto, se desplazaron cuatro dotaciones, cuyos integrantes tuvieron que hacer uso de las bocas antiincendios del polígono. Pese a su intervención, la existencia de numeroso material combustible e inflamable contribuyó a que el fuego fuera a más y que la columna de humo cambiara de negro a blanco y viceversa, en función de si ardía cartón, plástico o chatarra.

La empresa de gestión de residuos, que al parecer funciona desde 2009 y da empleo a una decena de trabajadores aproximadamente, está ubicada junto a firmas de suelas de caucho, artículos de panadería y carpintería naval. Aunque Policía Local y Policía Nacional cortaron los accesos principales al lugar (parte de las calles Inca y Segorbe), y pese a existir un perímetro de seguridad, no fue necesario, no obstante, desalojar las fábricas cercanas, todo y que en una esquina de la parcela afectada, pero alejada de las llamas, existían algunos bidones de combustible.

«Se venía venir», señalaba ayer José Manuel, una de las numerosas personas que acudieron hasta el lugar atraídos por el humo y la virulencia de las llamas. En su opinión, en este negocio se acumulaba más material del debido y no solo cartón y chatarra. Muy cerca de él, dos trabajadoras, una de ellas oficinista, todavía seguían en shock por lo que estaba ocurriendo. Los nervios y la intranquilidad no se despejaban en vista de que, varias horas después, el fuego seguía muy activo y el helicóptero no dejaba de realizar descargas para contener el fuego.

El Instituto Severo Ochoa, con unos 600 alumnos en ese momento, algunos de los cuales estaban realizando exámenes, fue desalojado, al igual que la escuela infantil Aitana, todo ello por precaución y con mucha normalidad y a pesar de que las llamas tenían su origen en un punto bastante alejado. Sobre las 17.30 horas se daba por controlado el fuego, que afectó a unos 2.200 metros cuadrados, pero los bomberos seguían en la zona para extinguirlo completamente. Las causas se investigan.

 

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