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Europa ha decidido emprender el camino para convertir el continente en el «centro de gravedad» para la inversión global en una economía baja en emisiones de carbono y eficiente en el uso de recursos. Y la banca está llamada a desempeñar un papel fundamental en ese futuro, dice Bruselas. Según las conclusiones a las que ha llegado el grupo de expertos de alto nivel en finanzas sostenibles, al que la Comisión Europea ha encargado un informe de recomendaciones para diseñar un sistema financiero que dirija sus recursos hacia las inversiones sostenibles, Europa debe plantearse penalizaciones para los bancos que den la espalda a los riesgos medioambientales, climáticos o sociales, mientras que pide un análisis concienzudo para los incentivos a los que hagan lo contrario, con el objetivo de evitar el riesgo de una burbuja verde.

Comision europea legislacion ambiental

"Los supervisores deben asegurarse de que los bancos incluyen de forma apropiada los riesgos ESG [siglas de environmental, social & governance o medioambiental, social y de gobernanza] en sus sistemas de gestión de riesgo"

Informe del grupo de expertos financieros

Pero la recomendación no se queda ahí. El documento añade que la forma de garantizar que el consejo se cumpla es incluirlo en el llamado Pilar II de Basilea, el lugar donde los supervisores incluyen los requerimientos de capital discrecionales para cada entidad, con la idea de que las exigencias individuales tengan en cuenta el grado de cumplimiento o no de la recomendación. «En algunos casos, eso puede llevar a cambios en los requerimientos de capital de algún banco siempre que la gestión del riesgo se considere insuficiente». Por si queda algún recelo, el grupo de expertos recuerda a los legisladores comunitarios y al Banco Central Europeo que el Banco de Inglaterra ya ha dado pasos en este sentido.

Incentivos verde y marrones

Bajando más al detalle, el informe de recomendaciones hace una sugerencia que va más allá de lo planteado por la Comisión Europea. Bruselas ha anunciado que está estudiando introducir un llamado «factor de apoyo verde», que se traducirá en un menor requerimiento de capital en los préstamos o financiaciones verdes que conceda la banca. Cada crédito que concede una entidad lleva aparejado un consumo de capital para compensar sus riesgos. La idea es reducir ese consumo si la financiación de destino es sostenible.

El informe da un paso extra. Si hay un incentivo a las financiaciones verdes, ¿por qué no una penalización a las que no lo sean? Los expertos proponen crear una clasificación que deje muy claro qué es un activo verde o un activo marrón (brown, lo contrario a sostenible) e incluso que se introduzca una tercera opción que sea neutral, y que se debata tanto un incentivo a las financiaciones verdes como una penalización a las financiaciones marrones.

La autorregulación no tiene cabida en este campo. El informe es tajante: «La definición de lo que es un activo verde elegible para menores requerimientos potenciales de capital tiene que ser fijada por las autoridades, no por los propios bancos».

El debate sobre menores exigencias debe ser cuidadoso y cualquiera de sus consecuencias, muy justificadas. Los expertos tienen miedo de que el aliento a la banca hacia los activos sostenibles lleve a una merma de la responsabilidad en sus créditos y financiaciones. Por eso, la Comisión Europea debe presentar «evidencias significativas de un menor riesgo» en las exposiciones que cumplen los criterios ESG frente a aquellas que no lo hacen.

Posición española

El informe se alinea con la posición de los bancos españoles, que han aplaudido la iniciativa de menores requerimientos, pero solo si se demuestra que el menor riesgo lo justifica. «La rebaja de los cargos de capital tiene que tener sentido financiero y económico», aseguran fuentes financieras. La opinión de la patronal bancaria española va en este mismo sentido: «La introducción del conocido como factor de apoyo no debería contribuir a desequilibrar los riesgos en el sector financiero», dice la AEB.

Eso sí, los bancos tampoco desdeñan que llegue esa rebaja («otros sectores también reciben incentivos por prácticas respetuosas con el medio ambiente», añaden las mismas fuentes) y consideran que cualquier estudio llegará a la conclusión de que financiar actividades que mejoren el entorno tiene menos riesgo que hacer lo contrario.

El grupo de expertos no descarta que esto sea así, pero pide que se estudie con cuidado. Sobre todo, porque algunos bancos pueden usar esa vía para reducir sus controles y existe el riesgo de crear una burbuja.

"Los bancos prudentes van a mantener unas ratios de capital en línea con su riesgo económico. Si los requerimientos de capital se redujeran por debajo de eso, el crédito podría concentrarse en los prestamistas menos prudentes. Para evitar una burbuja verde y una infracapitalización procedente de distorsiones de mercado, debería haber un tope en los menores requerimientos de capital para los activos verdes".

Informe del grupo de expertos financieros

Bruselas tiene ahora unas semanas para estudiar el documento. El próximo 22 de marzo, la Comisión publicará su plan de acción para las finanzas sostenibles y se ha comprometido a que la opinión de este grupo de expertos sea una de las «bases» de su estrategia.

 

Fuente: Expansión

 

 
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