En los próximos meses, la Reserva de la Biosfera Sierra de las Nieves pasará a ser Parque Nacional, algo que ha conseguido despertar el interés de diversas investigaciones desde la Universidad de Málaga. El ambientólogo que está realizando un doctorado en el Departamento de Botánica y Fisiología vegetal en la UMA, Álvaro Cortés, junto a investigadores de la Universidad de Jaén y el centro INIA-CIFOR de Madrid, han realizado un estudio para analizar los mayores peligros que pueden amenazar al pinsapo, una de las especies vegetales más emblemáticas de la zona.

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El pinsapo, ejemplar centro de la investigación, es una especie de abeto que se encuentra en áreas muy localizadas de la península. «Solo está presente en la Sierra de las Nieves, Sierra Bermeja y en la Sierra de Grazalema», apuntó Cortés. «El pinsapar está declarado como uno de los ecosistemas más importantes de España por su endemicidad, es uno de los más emblemáticos y diferentes», comentó el biólogo y coordinador de la Reserva de la Biosfera de la Sierra de las Nieves, Tomás Rueda.

La investigación surge dada la importancia de la especie y que esta no presenta adaptación al riesgo de incendio, algo que sí es común en otras especies como el pino o el alcornoque. «Cuando se quema un pinsapar es muy difícil de recuperar. Esto se debe a que tiene la corteza muy fina y no puede protegerse y si se quema muere del todo», indicó Cortés. «Necesita cierta cobertura de matorral y otras especies arbóreas que den cabida a ciertas condiciones medioambientales. También necesita sombra y humedad para poder desarrollarse, con lo cual la recuperación es un proceso muy largo», afirmó Rueda. A partir de esa idea, desde la investigación decidieron analizar el comportamiento del pinsapar más grande de la Sierra de las Nieves, situado en Yunquera, ante el fuego.

Comportamiento del fuego

«La tecnología que hemos usado se basa en sensores remotos. Hemos usado tecnología LIAR, un láser escáner que barrió el territorio durante un vuelo ejecutado por el Instituto Geográfico Nacional. Calibramos la información obtenida con todo el campo con una tecnología patentada por el INIA y llamada Forestéreo, que mide las estructuras de los árboles con imágenes tridimensionales y va sacando las estructuras de los mismos», explicó Álvaro Cortés. A través de esta tecnología se hicieron modelos para poder similar el comportamiento ante el fuego. «Estuvimos simulando la velocidad y la altura de la llama, la probabilidad de cuales son las zonas con más vulnerabilidad para que se generen incendios, etc.», resaltó Cortés.

Estas simulaciones han aportado mapas que apuntan cual es el comportamiento del fuego en la zona, cada mapa indica una variable diferente, la velocidad del fuego, la altura de la llama, etc. Cosa que sirve para elaborar Planes de Contingencia y disminuir el riesgo de incendio. «La principal amenaza que siempre va a tener el pinsapar son los incendios forestales, todo el tiempo que se tarda en conseguir que el ecosistema sea maduro se puede quemar en cuestión de horas», espetó Rueda.

«A los pinsapares directamente no les ha afectado un incendio desde hace 20 o 25 años, al menos, y estos fueron locales. Sí ha habido incendios en ecosistemas cercanos, como el incendio de la Costa del Sol de hace algunos años, y el riesgo de que esos incendios pasen a los pinsapares siempre va a estar», agregó Tomás Rueda. A pesar de ello, «descubrimos que el riesgo de incendio era especialmente alto cuando soplaba viento de levante en un día de verano que puede haber las temperaturas típicas de 28º o 29º, que en esa zona ya es un poco ola de calor», detalló Cortés.

Las medidas que se recomiendan desde la investigación es disminuir el matorral que está creciendo de forma desenfrenada en una zona con mucha pendiente. «Nosotros propusimos que se disminuyese la cantidad de matorral mediante la suelta de herbívoros», indicó Cortés. Esto se debe a que los claros del bosque son zonas de mortalidad, «cuando el pinsapo o el pinsapar sufre un evento extremo, se debilita y forma claros en el bosque, esos claros los está invadiendo un matorral muy espeso con una inflamabilidad muy alta», siguió. Algo con lo que Tomás Rueda está de acuerdo. «El ganado es un elemento muy interesante, tener herbívoros que mantengan a raya determinadas especies y que generan mucha masa combustible es muy interesante», planteó.

Ante esto, la Junta de Andalucía pone en marcha el Plan INFOCA, que está presente en toda la Comunidad Autónoma. «Durante todo el año llevan a cabo acciones preventivas y durante el verano hacen labores de extinción. La Sierra de las Nieves está especialmente bien dotada de medios y de recursos para la prevención y la extinción de incendios con balsas de captación de agua, retenes especialistas ubicados en distintos lugares, casetas de vigilancia, materiales tanto humanos como técnicos, para hacer una fuerte labor de prevención. La importancia de la prevención y de la buena gestión es lo que nos puede dar cierta seguridad de que se vayan haciendo las cosas bien. Afortunadamente, la concienciación de las personas hace que los pinsapares lleven muchísimos años sin sufrir incendios», apuntó Rueda.

Otros riesgos

Además del incendio, otro de los grandes riesgos es la exposición a climas extremos, es decir, la sequía. «Esta debilita mucho, puede haber una gran afección de diferentes hongos y parásitos que suelen tener los pinsapos. Estos son específicos de este tipo de abeto y, normalmente, ambos están en equilibrio, pero si el árbol o el bosque está debilitado por una sequía muy fuerte es ahí cuando empiezan a proliferar enfermedades», sentenció Cortés.

Otro de los riesgos que sufre este gran pinsapar es que los árboles están muy juntos y tienen una alta competencia. Esto se debe a que hace medio siglo, aproximadamente, fue necesario poner en marcha un Plan para favorecer la regeneración de los pinsapares mediante repoblaciones. Tras esto, el pinsapar se ha regenerado de forma tan fuerte por sus propios medios que en algunas zonas está demasiado denso.

«Ante esto se puede dejar que la propia dinámica de la población se vaya regulando y sobrevivan solo los más dotados, como en la ley de Darwin. O con intervención humana mediante aclareos. Si no haces nada se va a dar, pero más lentamente», explicó el biólogo, Tomás Rueda. «El pinsapo cuando está en su hábitat normal, él mismo produce semillas suficientes para que vayan naciendo nuevos árboles. El pinsapar solo, sin mucha ayuda, está ocupando espacios nuevos que llevaba muchos años sin tener», continuó. A pesar de ello, es importante que no olvidemos su importancia y sigamos conservando un espacio tan único en nuestra provincia.

 

Fuente: Diario Sur

 
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